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El abogado que venció a Meta y Google: 'Fue una guerra santa'

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El abogado que venció a Meta y Google: 'Fue una guerra santa'

Mark Lanier logró un veredicto histórico al demostrar que Instagram y YouTube son 'máquinas de adicción' que dañan la salud mental juvenil. ¿Cómo lo consiguió?

Cuando Mark Zuckerberg entró en un tribunal de Los Ángeles el pasado febrero, rodeado de un séquito con gafas Meta Ray-Ban, pocos imaginaban que aquel gesto se volvería en su contra. El abogado Mark Lanier, que lideraba la acusación, lo vio como un intento de vigilancia masiva sobre un jurado anónimo. 'Podían identificar fácilmente a los miembros del jurado', explica Lanier en una entrevista con The Guardian. El juez obligó a jurar que no habían tomado fotos y les hizo quitarse las gafas. Así arrancó un juicio que cambiaría las reglas del juego.

El caso, conocido como KGM contra Meta y otros, fue la primera vez que los gigantes tecnológicos se sentaban en el banquillo por el diseño adictivo de sus plataformas, no por el contenido que albergan. Kaley, la demandante, empezó a usar YouTube a los seis años e Instagram a los nueve. Desarrolló trastorno dismórfico corporal, ansiedad y depresión. Su historia se convirtió en la punta de lanza de miles de demandas similares. Snapchat y TikTok llegaron a acuerdos extrajudiciales antes del juicio, pero Meta y Google decidieron luchar.

Lanier, un cristiano devoto que se define como un 'fanático de la IA', usó inteligencia artificial para nivelar el campo de juego. Contrató a BoodleBox para crear un modelo a medida que combinaba Gemini, Claude y ChatGPT. Con él, construyó perfiles psicológicos de cada miembro del jurado basándose en cuestionarios reales: a quién admiraban, qué puntuación daban a ciertos temas. Cada noche, alimentaba al sistema con las transcripciones del día y preguntaba: '¿Qué pensó el jurado número 11 del testigo? ¿Dónde se confundió el número 3?'. Una estrategia que le permitió afinar sus argumentos en tiempo real.

El veredicto fue contundente: Meta y Google fueron declarados responsables de crear 'máquinas de adicción' que perjudican la salud mental de los jóvenes. Para Lanier, fue una 'guerra santa' contra empresas que, en su opinión, se enriquecen explotando a los vulnerables. 'Tenían recursos ilimitados y docenas de abogados. Era un David contra Goliat, pero incluso más desigual', afirma. La sentencia sienta un precedente que podría abrir la puerta a una avalancha de litigios y forzar cambios en el diseño de las redes sociales.

El caso recuerda al momento en que la industria tabacalera tuvo que rendir cuentas. Ahora, la pregunta es si los reguladores y otras víctimas seguirán el camino abierto por Lanier. Mientras, el abogado ya mira al futuro: su equipo de IA le prepara informes semanales sobre los últimos avances. La tecnología que usó para ganar el juicio es la misma que, según él, puede ser 'usada para el bien o para el mal'. Y él parece decidido a usarla para lo primero.

El análisis de Salseo

  • El veredicto no solo afecta a Meta y Google: establece que el diseño de una plataforma puede ser considerado un producto defectuoso, lo que abre la puerta a demandas masivas de consumidores y podría cambiar la forma en que se construyen las apps.
  • El uso de IA por parte de Lanier para modelar al jurado es un arma de doble filo: si se generaliza, podría distorsionar los juicios al permitir a las partes manipular narrativas con precisión quirúrgica. Habrá que vigilar si los tribunales ponen límites a estas prácticas.
  • La estrategia de Zuckerberg con las gafas Ray-Ban fue un error de cálculo que reforzó la narrativa de la acusación: las grandes tecnológicas no respetan la privacidad ni siquiera en un tribunal. Esto puede acelerar la desconfianza del público y de los reguladores.
  • Aunque la victoria es simbólica, el impacto financiero directo para Meta y Google es incierto. El verdadero riesgo está en los miles de casos similares que podrían inspirarse en este, con costes legales y de reputación difíciles de cuantificar.

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Fuente: The Guardian