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Las acciones de computación cuántica vuelven a dispararse: ¿tienen fuelle para seguir?

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Las acciones de computación cuántica vuelven a dispararse: ¿tienen fuelle para seguir?

IonQ, D-Wave, Quantum Computing Inc. y Rigetti rebotan con fuerza tras un inicio de año complicado. Analizamos qué hay detrás y si la fiesta puede durar.

Después de arrancar el año con el pie izquierdo, las cuatro grandes empresas de computación cuántica que cotizan en bolsa en Estados Unidos están viviendo un nuevo subidón. IonQ, D-Wave, Quantum Computing Inc. (QUBT) y Rigetti han visto cómo sus acciones se disparaban en las últimas sesiones, recuperando parte del terreno perdido en las caídas de enero y febrero.

Este rebote no es casualidad. El sector lleva meses en una montaña rusa, con los inversores alternando entre el entusiasmo por los avances tecnológicos y el miedo a que las valoraciones se hayan ido de madre. Ahora, el detonante parece ser una combinación de factores: nuevos anuncios de progresos técnicos, el respaldo de grandes tecnológicas como Microsoft y Google a esta tecnología, y un apetito renovado por el riesgo en los mercados.

Pero conviene poner los pies en el suelo. Hablamos de compañías que, en su mayoría, todavía no tienen ingresos significativos ni un camino claro hacia la rentabilidad. Su valor en bolsa se sostiene sobre la promesa de que la computación cuántica revolucionará industrias enteras, desde la farmacéutica hasta la ciberseguridad. Es una apuesta a largo plazo, y en el corto plazo los movimientos pueden ser pura especulación.

Lo que está claro es que el interés no desaparece. Cada vez que un laboratorio anuncia un nuevo récord de cúbits o una gran empresa invierte en la tecnología, las acciones de estas firmas se disparan. La pregunta del millón es si esta vez el rally tiene más recorrido o si, como ha pasado antes, se desinflará en cuanto cambie el ánimo del mercado.

Para el inversor particular, la clave está en entender que esto no es como comprar acciones de Apple. Aquí la volatilidad es extrema y el riesgo de perderlo todo es real. Pero si la tecnología cumple aunque sea una parte de lo que promete, los ganadores de hoy podrían ser los gigantes de mañana.

El análisis de Salseo

  • El rebote actual se apoya más en el sentimiento del mercado y en noticias de avances genéricos que en mejoras fundamentales de los balances. Sin contratos millonarios o hitos técnicos revolucionarios, la subida es frágil.
  • La competencia se intensifica: gigantes como IBM y Google avanzan con sus propios ordenadores cuánticos. Si alguna de estas pequeñas no logra diferenciarse o se queda atrás tecnológicamente, podría desaparecer.
  • El verdadero termómetro será la próxima ronda de resultados trimestrales. Si muestran avances en ingresos o asociaciones estratégicas, el rally podría consolidarse. Si no, el castigo será rápido.
  • Hay que vigilar también los movimientos de insiders. En empresas tan especulativas, si los directivos empiezan a vender acciones tras las subidas, sería una señal de alarma.

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Fuente: Fast Company