Las acciones de computación cuántica rebotan: qué espera Wall Street de IonQ, Rigetti y D-Wave

Tras una racha de caídas, IonQ, Rigetti y D-Wave vuelven a subir. Repasamos los últimos resultados, los movimientos estratégicos y lo que los analistas esperan de ellas.
Las acciones de las grandes cotizadas de la computación cuántica han recuperado el tono este viernes. IonQ sube cerca de un 6%, Rigetti avanza un 8% y D-Wave se anota otro 6%. El rebote llega después de un desplome que comenzó el martes y que dejó a las tres con caídas de al menos el 10% en pocas sesiones, mientras los inversores soltaban nombres especulativos. Es una montaña rusa típica de un sector donde conviven noticias reales de negocio con mucha volatilidad.
IonQ estrena además cifras que cambian la foto: en el último trimestre logró unos ingresos récord de 80,1 millones de dólares, un 287% más que hace un año, y elevó su previsión de ingresos para 2026: de los 260-270 millones anteriores pasa a un rango de 280 a 290 millones. En julio cerró la compra de SkyWater Technology, una fundición de semiconductores adquirida por 1.800 millones de dólares, que le da más control sobre la fabricación de sus chips. El 8 de septiembre celebra su Día del Inversor, donde se espera que explique sus próximos pasos. Los analistas ya lo ven con una buena nota: consenso Strong Buy, con 9 compras y una retención, y un precio objetivo medio de 69,44 dólares que implica un recorrido de aproximadamente el 57% desde los niveles actuales.
Rigetti ha optado por reorganizarse antes de dar la batalla comercial. La compañía anunció una nueva estructura operativa que crea una división de despliegue de sistemas, liderada por el director de operaciones David Rivas, y concentra la ingeniería bajo el mando del director tecnológico Andrew Bestwick. La idea es mejorar la instalación de sus sistemas de computación cuántica directamente en las empresas cliente, mientras sus equipos técnicos se centran en el desarrollo de procesadores. Rigetti facturó 5,1 millones de dólares en su segundo trimestre y terminó junio con 541,3 millones en efectivo e inversiones, un colchón que da margen para mantener el gasto en desarrollo. Wall Street le otorga una recomendación de compra moderada, con 5 compras y 3 retenciones, y un precio objetivo medio de 27,19 dólares, también alrededor de un 57% por encima del precio actual.
Donde más llamativa es la conversación es en D-Wave. La compañía facturó solo 3,1 millones de dólares en el segundo trimestre, pero sus pedidos en la primera mitad suman 35,5 millones, un 1.120% más que el año anterior. Esa cifra incluye una venta de sistemas por 20 millones que se reconocerá en próximos trimestres: la diferencia entre pedido e ingreso es precisamente el punto clave. Además, amplió su acuerdo con tecnología para optimizar redes de telecomunicaciones, incluyendo la respuesta ante caídas de servicio, la asignación de técnicos y la planificación de red. Y con la adquisición de Quantum Circuits, suma desarrollo de chips cuánticos con otro enfoque técnico más universal a su tecnología tradicional de recocido cuántico. Los analistas son los más optimistas con D-Wave: Strong Buy con 14 compras y una retención, y un precio objetivo de 35,79 dólares, que implica un 78,5% de potencial libre de riesgo.
En resumen, el rebote del viernes no borra la volatilidad de estos valores, pero sí vuelve a poner el foco en las tesis de cada compañía: IonQ con su crecimiento y la integración de SkyWater, Rigetti con la reorganización comercial y D-Wave con una cartera de pedidos que, si se convierte en facturación, podrá ser muy relevante. El mercado de computación cuántica sigue siendo de alto riesgo y altas laterales; cualquier pieza, producto o nuevo pedido puede mover con fuerza al número y también la dirección.
El análisis de Salseo
- No confundas un rebote con un cambio de tendencia: en cuántica, el mismo día en el que una subida del 7% se celebra, una caída del 10% se puede dar semanas después. La clave es saber si los inversores vuelven a entrar por una razón concreta o en una nueva fase de avispado.
- El mercado de IonQ ya no es solo una promesa: la compra de SkyWater le da control de su fabricación y no es un símbolo de la estrategia de largo plazo. El 8 de septiembre, día del inversor, será la prueba concreta para ver si esa apuesta se traduce en nuevos hitos y si su previsión de ingresos vuelve a subir.
- D-Wave enseña la diferencia entre pedidos e ingresos. El 1.120% de aumento en pedidos es la foto de éxito, pero los 3,1 millones de facturación del trimestre muestran que, hasta que no se satisfacen y se reconocen, un pedido no es ingreso. Hay que mirar en las próximas cuentas cuántos de esos 35,5 millones se convierten en ingresos de verdad.
- Los precios objetivo de Wall Street parecen generosos, pero no son promesas. Si las acciones siguen subiendo como hoy, el potencial del 57-78% se reduce solo; si vuelven a caer, el precio objetivo se queda lejos. Sírvenme para medir el consenso, no marca como una ruta garantizada.