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Las acciones cuánticas caen un 3%: el susto de la IA salpica al sector

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Las acciones cuánticas caen un 3%: el susto de la IA salpica al sector

IonQ, Rigetti y D-Wave bajan alrededor del 3% en el premercado sin ninguna noticia propia: el miedo a un frenazo en la IA y unos tipos altos arrastran a todo el segmento tecnológico más especulativo.

Las principales acciones de computación cuántica han arrancado la semana con caídas generalizadas en el premercado del lunes. D-Wave Quantum cedió un 3,04%, IonQ un 3,10%, Rigetti Computing un 3,27% y Quantum Computing Inc. un 3,07%. Movimientos muy parecidos entre sí y en la misma dirección, la pista de que no responde a nada concreto de ninguna de estas compañías, sino a un movimiento de fondo que afecta a todo el grupo.

El detonante está en la inteligencia artificial. Los responsables de Anthropic y OpenAI, Dario Amodei y Sam Altman, han pedido públicamente ir más despacio en el desarrollo de los modelos de IA más avanzados por motivos de seguridad. Ese mensaje ha bastado para que los inversores revisen a la baja una parte del negocio tecnológico de alto crecimiento. El castigo empezó en Asia: SoftBank Group, inversor en OpenAI, se dejó más de un 10% en Japón, y los grandes fabricantes asiáticos de semiconductores también bajaron. Los futuros del Nasdaq apuntaban a pérdidas.

La paradoja es que la computación cuántica no tiene nada que ver con entrenar modelos de IA. Si alguien decide frenar el desarrollo de la IA, las cuentas de IonQ, Rigetti o D-Wave no cambian ni un euro. Pero en bolsa estas empresas cotizan como valores de crecimiento a muy largo plazo, es decir, su valor depende de beneficios que se esperan bastante lejanos en el tiempo. Cuando el apetito por el riesgo cae, este tipo de compañías suele ser lo primero que se vende, aunque no haya ninguna noticia propia detrás.

A eso se suma el contexto macroeconómico. El petróleo sigue por encima de los 100 dólares el barril y el rendimiento del bono estadounidense a 10 años ronda el 5%, justo antes de la reunión de la Reserva Federal de esta semana. Cuando los tipos se mantienen altos, el dinero que se espera ganar dentro de muchos años vale menos hoy, y eso golpea con más fuerza a las empresas cuyo atractivo está precisamente en ese futuro lejano. El resultado, por ahora, es una caída de sentimiento más que un cambio en los fundamentales del sector cuántico.

El análisis de Salseo

  • El dato clave es que no hay catalizador propio: las tres cotizadas se mueven casi con el mismo porcentaje porque lo que se está vendiendo es 'apetito por riesgo', no una opinión sobre la computación cuántica. Eso significa que, si el Nasdaq recupera el tono, la caída puede deshacerse igual de rápido, sin que haya cambiado nada en el negocio de estas empresas.
  • El mecanismo de fondo son los tipos: las compañías cuyo valor está casi todo en beneficios muy lejanos funcionan como un bono de larga duración. Con el bono a 10 años cerca del 5%, el valor presente de esos beneficios futuros se recorta y el mercado exige más descuento para tenerlas. Es el mismo motivo por el que el petróleo caro y una Fed dura hacen más daño aquí que a una eléctrica o a un banco.
  • Qué vigilar: la reunión de la Reserva Federal de esta semana y la evolución del bono a 10 años, porque son el interruptor real de este grupo. Y, más adelante, cualquier señal de que la cautela de Anthropic y OpenAI se traduzca en menos inversión en centros de datos e infraestructura tecnológica: eso sí afectaría al ánimo hacia todo el complejo tecnológico especulativo, aunque el cuántico no dependa directamente de la IA.
  • El matiz que el titular no cuenta: que dos ejecutivos pidan ir más despacio es una opinión, no una norma ni una decisión tomada, así que de momento es ruido de sentimiento. El riesgo de segundo orden sería que un enfriamiento prolongado del interés por la tecnología cierre la ventana de financiación para compañías que aún están en fase de desarrollo y dependen del mercado para captar capital.

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Fuente: TipRanks