Las acciones ligadas a la IA caen tras pedir sus propios jefes «frenar» el desarrollo

SoftBank se hunde un 13% y ASML llega a dejarse un 5,4% después de que los máximos responsables de Anthropic, OpenAI y SpaceX pidan ir más despacio con una tecnología que, avisan, puede descontrolarse.
Lunes de caídas para todo lo que suene a inteligencia artificial. Las acciones vinculadas a esta tecnología se han desplomado en Asia y han arrastrado también a Europa y a los futuros de Wall Street, después de que los primeros espadas de Anthropic, OpenAI y SpaceX pidieran públicamente frenar un desarrollo que califican de «imprudente». El japonés SoftBank, uno de los grandes inversores en OpenAI, se ha dejado un 13%; el índice surcoreano Kospi, muy dependiente de los fabricantes de chips que abastecen a las empresas de IA, ha caído un 3%; y el gigante taiwanés de los microchips TSMC ha retrocedido un 1,2%. Los futuros del Nasdaq apuntaban a una bajada del 1,3% en la apertura, mientras que en Europa la neerlandesa ASML, la mayor compañía del continente por valor en bolsa y proveedor clave del sector de los semiconductores, llegó a desplomarse un 5,4% en la mañana.
El detonante fue un ensayo del consejero delegado de Anthropic, Dario Amodei, titulado «We Must Pace the Frontier» («Debemos marcar el ritmo de la frontera»), en el que pide a la industria que «vaya más despacio» porque «construir demasiado rápido es imprudente». Su advertencia: una legión de agentes de IA podría causar cientos de miles de millones de dólares en daños si en el futuro llega a «hacerse con el control de todo internet». Sus tesis han sido discutidas por algunos expertos, pero el mercado ha empezado a descontar un escenario en el que la industria lo tendría más difícil para justificar las inversiones de cientos de miles de millones de dólares en infraestructura de IA. Al mensaje de Amodei se han sumado los jefes de OpenAI, Sam Altman; de Google DeepMind, Demis Hassabis; y de SpaceX, Elon Musk. Altman añadió que igualará el compromiso de Amodei de incorporar evaluadores externos dentro de su compañía para verificar sus prácticas de seguridad.
Sin embargo, el dinero no ha desaparecido: ha cambiado de sitio. Han subido con fuerza los valores a los que la IA amenaza, como el grupo publicitario WPP (+3,1%) o la empresa de análisis de datos Relx (+4,2%), que precisamente había sufrido un fuerte correctivo este año cuando Anthropic lanzó una batería de herramientas de datos y automatización. Es decir, el mercado no está diciendo «se acabó la IA», sino «a lo mejor se invierte menos y más despacio en sus cimientos».
El pulso de fondo es político. Donald Trump rechazó de plano la petición de ir más despacio: «Vamos por delante de China en IA. Somos el país más sofisticado del mundo y quiero que siga así, porque quien gane la IA, gana». En paralelo, el máximo responsable de inteligencia de China, Chen Yixin, avisó de que el uso de la IA por parte de adversarios puede poner en riesgo la seguridad política y social del país, y reclamó reforzar la ciberseguridad. En Reino Unido, un grupo multipartidista de diputados y lores ha señalado una serie de riesgos para los derechos humanos y ha subrayado que ningún país tiene leyes suficientes para contenerlos. Desde Deutsche Bank, Jim Reid lo tiene claro: la competencia entre empresas y países es tan feroz que «es difícil imaginar que las compañías se retiren voluntariamente mientras sus rivales siguen apretando», y sospecha que el mensaje de los directivos puede ser más una forma de publicitar lo transformadora que es su tecnología —o de redirigir parte del gasto hacia seguridad, monitorización y gobernanza— que un frenazo real.
Hay además un detalle que chirría. La advertencia de Amodei llegó justo antes de que se conociera que Anthropic va camino de ser rentable este trimestre: según el Financial Times, la compañía ha dicho a sus inversores que su resultado operativo ajustado será positivo por segundo trimestre consecutivo, un hito de cara a su salida a bolsa en Estados Unidos este año. OpenAI también ha insinuado que dará el salto al parqué, aunque Altman aseguró este fin de semana que no será en 2026 por los riesgos de seguridad de la tecnología.
El análisis de Salseo
- No es una huida del sector, es una rotación: el dinero sale de chips y maquinaria (TSMC, ASML, SoftBank) y entra en las empresas a las que la IA amenazaba (WPP +3,1%, Relx +4,2%). La señal concreta que vigilar no es el titular de hoy, sino los planes de gasto en infraestructura de los grandes compradores de chips y los pedidos que anuncien TSMC y ASML.
- El mensaje de «frenemos» llega de quien va líder, y eso es lo llamativo. Deutsche Bank apunta a que hablar así de lo potente que es tu producto también es publicidad, y que el dinero no se irá, sino que parte se moverá hacia seguridad, monitorización y gobernanza. Con Trump diciendo que «quien gane la IA, gana» y China avisando de riesgos, un frenazo voluntario es muy difícil de imaginar.
- La contradicción de fondo: Amodei avisa de desarrollo «imprudente» justo antes de que se sepa que Anthropic va camino de ser rentable este trimestre y prepara su salida a bolsa. Pedir reglas y estándares de seguridad puede funcionar también como ventaja competitiva: quien fija el listón se lo pone más difícil a los rivales que van por detrás.
- Para el inversor de a pie, una caída de un día por un titular así es ruido, no una tesis rota. Lo que de verdad movería el precio sería un cambio verificable en los presupuestos de computación o una regulación con dientes; mientras eso no llegue, el mercado seguirá tratando a la IA como oportunidad y como riesgo de sustitución a la vez.