Las acciones ligadas a la IA se hunden tras pedir sus grandes jefes frenar el desarrollo

Las bolsas de medio mundo castigan a todo lo que toca la inteligencia artificial después de que los máximos responsables de Anthropic, OpenAI y xAI avisen de los riesgos de ir demasiado rápido. Nvidia, AMD, SK Hynix y los grandes de la nube se llevan la peor parte.
Todo lo que tenga que ver con la inteligencia artificial se ha dado la vuelta este lunes en las bolsas de medio mundo. Las acciones ligadas al sector se han hundido después de que los máximos responsables de las principales compañías de IA avisaran de los riesgos de desarrollar la tecnología a toda velocidad. Es el aviso más serio hasta la fecha contra los miles de millones de dólares que están alimentando el 'boom' y que han empujado a los mercados mundiales a máximos históricos.
El detonante tiene nombre: Dario Amodei, consejero delegado de Anthropic, que el sábado publicó un largo ensayo en X en el que pidió al sector que frene el ritmo al que mejora sus modelos, ante el miedo creciente a un mal uso de la IA. Amodei sostiene que, en un plazo de seis a doce meses, los agentes de IA «podrían ser capaces de tomar el control de todo internet» y causar cientos de miles de millones de dólares en daños. Su mensaje no se quedó solo: Elon Musk, al frente de xAI, y Sam Altman, consejero delegado de OpenAI, dijeron estar de acuerdo. Altman fue más allá y aseguró que su compañía no saldrá a bolsa este año, alegando precisamente motivos de seguridad.
El mercado no esperó matices. Los futuros del Nasdaq caían un 1,9% y los fabricantes de chips, que han liderado el festín, se llevaban la peor parte: Nvidia bajó un 3%, AMD un 5,7% y SpaceX un 2,6%. Los grandes de la nube, como Meta y Amazon, cedían algo más del 1,4% cada uno. En Europa, el sector tecnológico se dejó un 2,5%, con el fabricante de equipos para chips ASML (-5,8%), la alemana Infineon (-8,4%) y Siemens Energy (-7,4%) en el punto de mira. En Asia, SoftBank —inversor de OpenAI— se desplomó hasta un 13,2%, la taiwanesa TSMC perdió un 1,2% y la surcoreana SK Hynix, un 6,3%.
El trasfondo va más allá del susto puntual. Las empresas de IA dependen cada vez más de deuda y de financiación cruzada —invertir en clientes que a la vez te compran a ti— para costear sus ambiciones, y han subido sus previsiones de gasto justo cuando los tipos de interés, que marcan lo que cuesta pedir prestado, están en máximos de varios años. «Si la carrera de la IA se frena de verdad, la pregunta clave es quién paga toda esa infraestructura», resume Ipek Ozkardeskaya, analista de Swissquote: los alquileres, la deuda y los compromisos de suministro eléctrico siguen ahí aunque la demanda esperada y los ingresos crezcan menos. Y eso, avisa, mete el riesgo de crédito de lleno en el relato de la IA.
No todo el mundo compra el mensaje. Michael Burry, el inversor que se hizo famoso por apostar contra el ladrillo antes de la crisis de 2008, lo calificó en X de «puro humo» y de tapadera para un frenazo real del crecimiento. Brian Nowak, de Morgan Stanley, calcula que el gasto en IA superará los 1,2 billones de dólares en 2027, y Deutsche Bank duda de que las empresas se retiren voluntariamente mientras sus rivales aprietan. En el plano político, Trump comparó el domingo a los críticos de la IA con «fuerzas muy negativas», mientras se espera que Estados Unidos y China hablen de seguridad en la IA este mes; el diario estatal chino Global Times describió el ensayo de Anthropic como un «manual de la Guerra Fría». Mientras tanto, Anthropic sigue adelante con su salida a bolsa —prevista para el mes que viene— y negocia, según fuentes citadas por Reuters, que Nvidia entre como inversor de referencia.
El análisis de Salseo
- La paradoja del aviso: Anthropic pide frenar el desarrollo mientras prepara su propia salida a bolsa para el mes que viene y negocia con Nvidia que entre como inversor de referencia. Cuando quien pisa el freno es el mismo que acelera para cotizar, el mensaje vale menos que los planes de gasto reales. La señal que de verdad hay que vigilar es si los grandes de la nube recortan sus previsiones de inversión, no lo que digan los ensayos.
- El riesgo que importa no es filosófico, es financiero. El sector se está financiando con deuda y con dinero que va y vuelve entre las mismas empresas, y ese esquema solo aguanta si los ingresos crecen. Si la demanda se enfría, los alquileres de centros de datos, los compromisos de energía y los vencimientos de deuda siguen ahí. Por eso conviene mirar los tipos de interés y el coste de financiarse de las tecnológicas: ahí se notará antes que en la cotización si el mercado empieza a dudar de verdad.
- El batacazo de hoy es también una foto del posicionamiento: hay tanto dinero apilado en el 'trade' de la IA que un titular así mueve un 5% o un 8% en un día sin que ninguna empresa haya vendido un solo chip menos. Eso corta en las dos direcciones: cualquier dato de inversión o de pedidos que decepcione puede provocar caídas igual de bruscas, y sin aviso previo.
- La capa geopolítica añade ruido difícil de ignorar: Estados Unidos y China se sientan este mes a hablar de seguridad en la IA, Trump defiende que su país lidere la carrera y Pekín tacha el ensayo de 'manual de la Guerra Fría'. Para Nvidia, SK Hynix o TSMC, lo que salga de esas conversaciones y de las reglas de exportación puede pesar más en la cotización que cualquier debate ético sobre el futuro de la tecnología.