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El acuerdo histórico de Meta de 18.000 millones no salvará a los adolescentes

·NeutralImpacto alto
El acuerdo histórico de Meta de 18.000 millones no salvará a los adolescentes

Meta pagará hasta 18.000 millones de dólares a los estados de EE.UU. y rediseñará sus apps para proteger a los menores. El acuerdo es histórico, pero los expertos dudan de que ataque las causas reales del malestar juvenil.

Meta ha cerrado un acuerdo histórico con los fiscales generales de varios estados de Estados Unidos, Washington D.C. y territorios del país que la habían demandado por diseñar sus aplicaciones de forma que dañaban a los menores. La compañía pagará hasta 18.000 millones de dólares, la mayor cantidad que una gran tecnológica ha desembolsado a los estados, y acepta modificar sus apps con el objetivo de limitar el tiempo que los adolescentes pasan en ellas. El pacto es un hito legal, pero la pregunta que flota es si cambiará algo para los jóvenes que están en el centro de la demanda.

Los cambios concretos van en varias direcciones. Meta instalará interrupciones en el scroll infinito, impondrá un límite diario de dos horas de uso, silenciará las notificaciones durante la noche y en horario escolar, limitará los filtros de belleza y ocultará por defecto el recuento de likes en sus redes. También reforzará la verificación de edad y los controles parentales, permitirá a los adolescentes elegir un feed no algorítmico, una vuelta a los orígenes de las redes, y podrán desactivar el autoplay para que sean ellos quienes elijan qué ver si tocan la pantalla. En resumen: Meta asume que su diseño actual es parte del problema y promete rediseñarlo.

El contexto importa. La compañía ya había perdido dos demandas este año relacionadas con la seguridad en sus plataformas, y el acuerdo llega como un giro hacia una postura más proactiva. Stavros Gadinis, profesor de la Universidad de California en Berkeley, cree que la estrategia de Meta está madurando: la empresa quizá ha entendido que abrazar estos cambios puede convencer a los consumidores de que su producto es creíble. El mercado, por su parte, reaccionó con calma: las acciones subieron alrededor de un 1% tras conocerse la noticia.

Sin embargo, no todo el mundo celebra el pacto. La ACLU advierte de que imponer estos requisitos mediante un acuerdo extrajudicial permite sortear la Primera Enmienda, algo que no podría hacerse por la vía legislativa. Su preocupación concreta es la verificación de edad: para limitar ciertos contenidos a menores, Meta acabará verificando a todos sus usuarios, lo que erosiona la privacidad, recoge más datos de todos y puede bloquear el acceso a contenidos a quien no se someta a esa verificación. Otros expertos, como Ari Lightman, de Carnegie Mellon, apuntan en otra dirección: culpar a las redes de todos los males no resuelve los problemas de fondo que llevan a los jóvenes a tener malas experiencias, y programas educativos como la ciudadanía digital cuestan más que 18.000 millones.

La ciencia, de hecho, no es tan categórica como el clamor público. El informe del cirujano general de EE.UU. de 2023 señalaba que las redes también tienen beneficios, como encontrar comunidad o expresar creatividad, y que aún no hay evidencia suficiente para decidir si son seguras para los menores. Un estudio de la Universidad de Manchester con 25.000 jóvenes no encontró pruebas de que un mayor uso de redes o videojuegos aumentara la ansiedad o la depresión al año siguiente; la Universidad de Toronto concluyó que los jóvenes LGBTQ pueden beneficiarse del apoyo online; y un artículo en Scientific Reports sugiere que la gente sobreestima su adicción a las redes. El acuerdo de Meta es histórico, pero el debate sobre qué significa realmente proteger a los adolescentes está lejos de cerrarse.

El análisis de Salseo

  • El mercado le ha quitado hierro al asunto: subida del 1% tras anunciar un pago de hasta 18.000 millones. Eso indica que la cifra, por récord que sea, no pone en jaque las cuentas de Meta; lo que de verdad puede doler es el rediseño, porque menos tiempo de uso y menos interacción social visible atacan al engagement que alimenta la publicidad.
  • El acuerdo convierte a Meta en el estándar de referencia para todo el sector. Si mañana un regulador exige medidas equivalentes a otras redes, el 'ya lo hace Meta' será el punto de partida; Meta puede convertir una multa en una barrera de cumplimiento para sus competidores.
  • La letra pequeña es una puerta a más vigilancia: para limitar contenido por edades, Meta necesitará saber la edad de todos, no solo de los menores. La ACLU lo dice claro: con el argumento de proteger a los niños se puede blindar la recogida masiva de datos de todos los usuarios.
  • El acuerdo parte de una premisa que la ciencia no ha confirmado: que el tiempo de pantalla es la causa del malestar juvenil. Los estudios citados lo matizan, así que la señal a vigilar es si estas medidas se traducen en mejoras reales de salud mental o si solo sirven para calmar a los reguladores mientras el verdadero problema sigue sin atajarse.

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