Regulación

El acuerdo de 18.000 millones de Meta por la seguridad de los menores: un antes y un después

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El acuerdo de 18.000 millones de Meta por la seguridad de los menores: un antes y un después

Meta pagará hasta 18.000 millones de dólares y rediseñará Instagram y Facebook para menores en EE. UU. para cerrar una demanda histórica. El pacto sienta un precedente que puede cambiar la regulación de las redes sociales.

Meta ha cerrado un acuerdo histórico para zanjar la demanda que decenas de estados de EE. UU. presentaron contra la compañía por diseñar Instagram y Facebook con el objetivo de enganchar a los menores y exponerlos a riesgos para su salud mental. La empresa pagará hasta 18.000 millones de dólares y, lo más relevante, se compromete a rediseñar partes esenciales de ambas plataformas. El pacto, alcanzado el miércoles, evita un juicio de gran magnitud en California y supone la primera vez que Meta se ve obligada a cambiar funciones cotidianas de sus redes como parte de un acuerdo legal en Estados Unidos.

Las autoridades lo consideran el mayor acuerdo de protección al consumidor logrado por estados fuera de los pactos del tabaco de los años 90. La cifra multiplica por más de 12 el mayor acuerdo previo de la compañía, que en 2024 pagó 1.400 millones de dólares por otro caso. También es la mayor compensación conseguida por la oficina del fiscal general de Nueva York con una sola empresa, por delante de los 7.400 millones que Purdue Pharma y la familia Sackler acordaron en 2022 por la crisis de los opioides.

El dinero, sin embargo, es solo una parte. Meta deberá activar por defecto un límite de uso diario de dos horas para los menores de 18 años en Instagram y Facebook en EE. UU., que solo podrá desactivarse con permiso de los padres. También introducirá un modo noche que bloquea el acceso entre la medianoche y las 6 de la mañana, sin publicar ni ver contenido en Feed, Stories, Explore o Reels, y un modo escuela que silencia las notificaciones entre las 8 de la mañana y las 3 de la tarde, aunque los mensajes directos y las alertas de seguridad seguirán operativos. Además, los adolescentes tendrán más control sobre los feeds algorítmicos y la reproducción automática, podrán ocultar los 'me gusta' y ya no verán filtros de cirugía estética ni de maquillaje extremo.

El alcance del pacto trasciende las fronteras de EE. UU. Los gobiernos llevan tiempo buscando fórmulas para limitar el tiempo que los jóvenes pasan en las redes, y Australia ha adoptado por ahora el enfoque más agresivo. El acuerdo crea además un modelo que otros reguladores pueden usar para exigir responsabilidades por el diseño de servicios dirigidos a niños, y los documentos del proceso podrían ser útiles para investigadores y legisladores. Para el inversor, la noticia importa doblemente: fija un coste conocido para Meta, pero también confirma que la regulación del diseño de las redes sociales ha llegado para quedarse.

El análisis de Salseo

  • El acuerdo convierte un riesgo judicial enorme y difuso en un coste acotado: 18.000 millones es mucho, pero desaparece la amenaza de un juicio en California y el mercado puede empezar a descontar que lo peor del litigio ha pasado. La clave ahora es si Meta estandariza estas protecciones en otros países: le saldría más barato aplicarlas, pero también recortaría el tiempo de uso de los menores fuera de EE. UU.
  • Lo realmente novedoso no es la multa, sino que un regulador obligue a cambiar el diseño del producto: límite de dos horas, modo noche y modo escuela afectan a la métrica que sostiene el negocio, el engagement. Si este modelo se extiende, las plataformas con audiencia muy joven, como Snapchat, son las siguientes en la lista y tendrán que asumir costes de cumplimiento o ver limitado su crecimiento.
  • La comparación con los pactos del tabaco de los años 90 no es casual: aquellos acuerdos no cerraron el debate, lo reconfiguraron y dieron pie a décadas de litigios y regulación. Los documentos del proceso podrán ser usados por investigadores y legisladores, así que el efecto sobre la industria puede ser más duradero que el propio desembolso.
  • La lectura contraria: el pacto es solo para EE. UU. y Meta puede aplicarlo sin un impacto inmediato en ingresos, pero el riesgo estructural sería que los reguladores amplíen las exigencias a todos los usuarios o impongan cambios que maten el engagement general. Si eso ocurre, el acuerdo pasaría de ser un coste puntual a un golpe recurrente para los ingresos.

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Fuente: Invezz