AeroVironment, en el punto de mira: demanda colectiva por el fiasco del programa SCAR

Un bufete de abogados anuncia una demanda colectiva contra AeroVironment por presuntamente ocultar riesgos en el programa SCAR. Los inversores que compraron entre junio de 2025 y marzo de 2026 tienen hasta el 27 de julio para postularse como demandantes principales.
AeroVironment, el fabricante de drones y sistemas aeroespaciales que cotiza en el Nasdaq, se enfrenta a una demanda colectiva de inversores. El bufete Kaplan Fox & Kilsheimer LLP ha anunciado la presentación de una class action en nombre de quienes compraron o adquirieron valores de la compañía entre el 25 de junio de 2025 y el 10 de marzo de 2026. La fecha clave para quienes quieran liderar el caso como demandantes principales es el 27 de julio de 2026.
El origen del problema está en el programa SCAR (Satellite Communication Augmentation Resource), un contrato con el Gobierno de Estados Unidos para entregar sistemas de antenas en fase BADGER. El 20 de enero de 2026, antes de la apertura del mercado, AeroVironment comunicó en un formulario 8-K que el Gobierno había emitido una orden de suspensión de trabajos sobre ese acuerdo. La noticia sentó como un jarro de agua fría: las acciones se desplomaron un 15,77%, cerrando en 330,89 dólares, una caída de casi 62 dólares por acción.
Pero la cosa no quedó ahí. El 10 de marzo de 2026, tras el cierre, la empresa publicó sus resultados del tercer trimestre fiscal y reveló una pérdida operativa de 179 millones de dólares, frente a los 3,1 millones de pérdida del mismo periodo del año anterior. Gran parte de ese agujero se debió a un deterioro de fondo de comercio de 151,3 millones de dólares en su división espacial, directamente relacionado con la orden de suspensión del programa BADGER. Además, la compañía anunció que la Fuerza Espacial de EE. UU. había rescindido el contrato del programa SCAR, lo que obligaría a AeroVironment a volver a competir por él.
La reacción del mercado fue otra caída: las acciones perdieron un 6,24% al día siguiente, cerrando en 207,73 dólares. En total, desde el anuncio de enero, el valor se ha dejado más de un 37%.
La demanda alega que, durante todo el periodo de clase, los directivos de AeroVironment hicieron declaraciones falsas o engañosas y omitieron información relevante. En concreto, sostienen que la empresa subestimó la probabilidad de enfrentarse a competencia inminente de otros proveedores para el trabajo del programa SCAR y para los esfuerzos de modernización de la red de comunicaciones por satélite de la Fuerza Espacial. Según la acusación, eso llevó a sobrevalorar las perspectivas de negocio y financieras de la compañía.
Kaplan Fox es un bufete con amplia experiencia en litigios de valores y ha conseguido recuperaciones millonarias en casos anteriores. Aun así, conviene recordar que una demanda colectiva no implica automáticamente una condena ni un pago: es el inicio de un proceso que puede durar años y cuyo resultado es incierto. Los inversores que hayan sufrido pérdidas pueden contactar con el bufete para informarse sobre el proceso, sin necesidad de convertirse en demandantes principales para participar en una posible recuperación.
El análisis de Salseo
- El núcleo de la demanda no es la pérdida del contrato en sí, sino si AeroVironment conocía (o debería conocer) el riesgo de competencia y de cancelación antes de que se hiciera público. Si se demuestra que ocultaron información material, la empresa podría enfrentarse a indemnizaciones millonarias y a un daño reputacional duradero.
- La orden de suspensión de trabajos fue el primer aviso, pero el golpe definitivo llegó con el deterioro de 151 millones de dólares en la división espacial. Eso sugiere que el programa SCAR no era un simple contrato más, sino una apuesta estratégica que ahora se ha desinflado y obliga a la compañía a recompetir en un entorno más incierto.
- Para el inversor, la señal a vigilar es doble: por un lado, el resultado del proceso de recompetición del programa SCAR (si AeroVironment lo recupera o lo pierde definitivamente); por otro, la evolución de la demanda colectiva, que podría añadir presión financiera y distraer a la dirección en un momento ya complicado.
- Aunque la noticia es negativa, el impacto en bolsa ya se ha producido en gran parte: la acción ha caído más de un 37% desde enero. La demanda añade incertidumbre, pero el mercado ya ha descontado buena parte del daño operativo. La clave ahora es si aparecen nuevos frentes o si la empresa logra estabilizar su negocio espacial.