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El 'cañón de tuits' de Wang: la estrategia de Meta para viralizar su agente de IA Muse

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El 'cañón de tuits' de Wang: la estrategia de Meta para viralizar su agente de IA Muse

Alexandr Wang, jefe de IA de Meta, ha disparado más de 300 publicaciones en X desde el lanzamiento de Muse, el nuevo agente personal de la compañía, mezclando memes, pullas a rivales y promoción de alianzas con Shopify, PayPal, Expedia o Instacart.

Meta tiene un arma poco secreta en la guerra por promocionar su inteligencia artificial: la cuenta de X de Alexandr Wang, su director de IA. Desde que la compañía lanzó Muse el pasado 8 de septiembre, su agente personal de IA, Wang ha publicado más de 300 mensajes en la red social. Muchos son memes, algunos son pullas directas a rivales del sector y casi todos giran alrededor de Muse. En los cinco días posteriores al lanzamiento llegó a publicar más de 100 veces, con posts que solían acumular decenas de miles de visualizaciones.

El producto que promociona no es una tontería: Muse es un agente capaz de realizar tareas por su cuenta, como reservar vuelos, hacer la compra o enviar correos. Según recoge el artículo original, se subió a lo más alto de las listas de la App Store y ha recibido críticas muy favorables. Wang lo ha vendido como "el primer agente de IA para los escépticos" y ha respondido con sorna a una noticia que aseguraba que Muse tuvo más usuarios activos diarios en Estados Unidos y Canadá que ChatGPT en el mismo periodo: "podríamos decir que vamos... por delante de la frontera". El contexto importa: Meta llegó tarde a la carrera por el modelo de IA más potente pese a haber invertido decenas de miles de millones de dólares y a pagar más de 14.000 millones por fichar a Wang desde Scale AI.

La estrategia de comunicación es deliberadamente poco corporativa. Wang ha convertido a la mascota de Muse —un peluche que recuerda a un perezoso sonriente— en protagonista de referencias a la cultura pop, desde el incómodo momento sin apretón de manos entre Sam Altman y Dario Amodei hasta el promocionado documental sobre Elizabeth Holmes. También ha presumido de las alianzas cerradas con Shopify, PayPal, Expedia e Instacart para conectar sus servicios a Muse, algo que, según la propia noticia, podría desatar un nuevo boom al estilo del ecosistema de apps del iPhone. Nick Braund, fundador de la agencia de comunicación Words+Pixels, lo resume así: Wang intenta meter a Muse en la cultura de los memes alejándose todo lo posible de la jerga corporativa. "Su estrategia de relaciones públicas es ser anti-RP".

En las últimas semanas, eso sí, el tono se ha vuelto más extraño, con publicaciones cada vez más absurdas y ataques con nombre propio: presumió de que "Muse aplasta a Instinct", el agente personal por invitación que se hizo popular entre inversores y tecnológicos de Silicon Valley, y se burló de los logotipos de Anthropic y OpenAI. Curiosamente, en la otra red social de moda, Threads —propiedad de Meta—, Wang no ha publicado nada desde el lanzamiento de Muse. Tampoco es el único que juega a esto: Logan Kilpatrick, de Google, se ha convertido en una máquina de hype para Gemini, y Nikita Bier, exjefe de producto de X, publica sin parar, aunque el responsable de IA de Meta ha llevado el estilo un paso más allá.

El análisis de Salseo

  • La batalla de los agentes de IA ya no se decide solo con el mejor modelo, sino con el hábito de uso: que la gente abra Muse cada día. Wang está usando X como canal de adquisición gratuito y de altísimo alcance, la misma jugada que Meta ya hizo con Instagram o Threads, pero para un producto que aún tiene que demostrar que retiene usuarios más allá del pico inicial.
  • Lo verdaderamente relevante no son los memes, sino las integraciones con Shopify, PayPal, Expedia e Instacart: si Muse se convierte en la capa desde la que la gente compra y reserva, Meta se coloca entre el usuario y la transacción y captura señales de intención de compra, que es el negocio publicitario de verdad. Ahí es donde puede haber dinero, no en el chat en sí.
  • El riesgo es que la marca quede atada a una sola persona muy ruidosa. Si un tuit molesta a un socio comercial, a un anunciante o a un regulador, el coste reputacional cae directamente sobre Meta, y una imagen tan poco seria puede chirriar entre los clientes corporativos que la compañía necesita para monetizar.
  • Señal concreta que vigilar: si los usuarios activos diarios de Muse se mantienen pasados unos meses o se desinflan como tantos lanzamientos que coronan la App Store y luego desaparecen. Y ojo al movimiento contrario: si OpenAI o Google responden empaquetando agentes parecidos en productos que la gente ya usa, la ventaja de Wang en redes se diluye rápido.

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