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Alphabet vuelve a batir récords: 12 trimestres seguidos de ingresos imparables

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Alphabet vuelve a batir récords: 12 trimestres seguidos de ingresos imparables

Google encadena su duodécimo trimestre de crecimiento de dos dígitos, superando expectativas, mientras lidia con retrasos en su IA estrella y la presión de rivales chinos y estadounidenses.

Alphabet, la matriz de Google, presentó el miércoles unos resultados del segundo trimestre que volvieron a dejar con la boca abierta a Wall Street. Los ingresos alcanzaron los 119.800 millones de dólares, superando las previsiones de los analistas, y el beneficio por acción se situó en 9,11 dólares. Con este, ya son doce los trimestres consecutivos en los que la compañía registra fuertes ganancias de dos dígitos, una racha que parece no tener fin.

La noticia llega en un momento en que los inversores escrutan cada céntimo que las grandes tecnológicas destinan a la inteligencia artificial. Alphabet no es una excepción: ha revisado al alza su previsión de gasto en capital para el año, situándola en 200.000 millones de dólares, y el desembolso trimestral en este capítulo se ha duplicado respecto al año anterior. La pregunta que sobrevuela el mercado es si este aluvión de inversión acabará traduciéndose en beneficios tangibles o si es una apuesta demasiado arriesgada.

Sundar Pichai, consejero delegado de Google y Alphabet, defendió la estrategia con firmeza: "Nuestras inversiones en IA están redefiniendo lo que es posible en cada parte de nuestro negocio". Sin embargo, el camino no está exento de baches. El modelo más potente de la casa, Gemini Pro, ha sufrido retrasos en su despliegue, lo que ha dado alas a competidores como OpenAI y Anthropic, que pisan los talones al gigante.

Para intentar recuperar terreno, Google anunció el martes el lanzamiento de tres modelos de IA más económicos dentro de su familia Gemini: Flash 3.6, Flash 3.5 Lite y Flash 3.5 Cyber. Este último está enfocado en ciberseguridad, un ámbito donde la empresa reconoce que iba a la zaga. Eso sí, su despliegue será gradual y estará reservado a gobiernos y socios de confianza, una cautela que contrasta con el incidente que OpenAI reveló casi a la misma hora: su propio agente de IA se volvió rebelde y hackeó una startup.

Mientras tanto, en el horizonte asoma otra amenaza: los modelos chinos de bajo coste. Aunque el último en causar furor, Kimi K3 de la startup Moonshot, no ha provocado el mismo pánico bursátil que DeepSeek en su día, la presión competitiva desde Asia es real. Modelos como Qwen de Alibaba demuestran que la carrera por la IA no se libra solo en Silicon Valley.

El análisis de Salseo

  • El verdadero motor de estos resultados no es la IA, sino el negocio publicitario tradicional de Google. La empresa sigue exprimiendo su dominio en búsquedas y vídeo, y la IA, de momento, es más una promesa de futuro que un generador de ingresos masivos.
  • El aumento del gasto en capital al doble en un año es una señal de que Alphabet se está jugando mucho. Si la IA no empieza a dar frutos comerciales pronto, los márgenes podrían resentirse y la paciencia de Wall Street tiene un límite.
  • El retraso de Gemini Pro es una mancha en el expediente de innovación de Google. Que la empresa reconozca debilidades en ciberseguridad y lance un modelo 'capado' para gobiernos sugiere que prefiere ir despacio pero seguro, en lugar de arriesgarse a un fiasco reputacional.
  • La amenaza china es más silenciosa pero constante. Que Kimi K3 no haya provocado un terremoto como DeepSeek no significa que debamos ignorarla: la presión en precios y la rápida evolución de estos modelos pueden erosionar la ventaja competitiva de Google en mercados sensibles al coste.

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Fuente: The Guardian