Alphabet cae pese al récord de Google Cloud: el gasto en IA asusta a los inversores

Los ingresos de la nube se disparan un 82%, pero la empresa eleva su previsión de inversión hasta 205.000 millones y registra su primer flujo de caja libre negativo.
Alphabet ha presentado unas cuentas que, a primera vista, parecen de matrícula de honor gracias al empuje imparable de Google Cloud. La división de nube facturó 24.800 millones de dólares en el trimestre, un 82% más que hace un año y muy por encima del 64% que esperaban los analistas. La demanda de infraestructura para inteligencia artificial y servicios de computación en la nube sigue disparada, y la compañía asegura que los márgenes del negocio también mejoraron. Sin embargo, el mercado ha decidido castigar a la acción con una caída superior al 3,5% en las operaciones previas a la apertura del jueves.
El motivo del enfado inversor no está en los ingresos, sino en la factura de la fiesta de la IA. La directora financiera, Anat Ashkenazi, anunció que Alphabet espera gastar entre 195.000 y 205.000 millones de dólares en inversiones de capital durante 2026, muy por encima de la horquilla anterior de 180.000 a 190.000 millones y también del consenso de los analistas, que rondaba los 188.000 millones. Ashkenazi justificó la subida por la necesidad de acelerar la entrega de capacidad para satisfacer una demanda que sigue superando la oferta, tanto de clientes externos de la nube como de los propios negocios de la casa.
Esa avalancha de gasto ha tenido una consecuencia histórica: por primera vez, Alphabet ha registrado un flujo de caja libre negativo. La cifra fue de -5.900 millones de dólares, un giro radical frente a los casi 25.000 millones positivos del mismo periodo del año anterior. La propia Ashkenazi reconoció que la generación de caja seguirá bajo presión mientras dure este ciclo inversor. Algunos analistas, como Mandeep Singh de Bloomberg Intelligence, advierten de que si el gasto sigue escalando hacia los 300.000 millones, la compañía podría permanecer en números rojos de caja durante un periodo prolongado.
A la sombra de las cifras de la nube, la competencia en IA generativa sigue apretando. Alphabet retrasó el lanzamiento de Gemini 3.5 Pro, lo que ha dado margen a rivales como OpenAI y Anthropic para ganar terreno en asistentes de código y aplicaciones empresariales. Además, los modelos de código abierto chinos añaden presión competitiva. El consejero delegado, Sundar Pichai, admitió que necesitan mejorar en áreas como la codificación autónoma, pero aseguró que ya están entrenando Gemini 4 con importantes recursos de computación.
Pese al varapalo bursátil, varias firmas de análisis mantienen su confianza. Mizuho calificó de sorprendente la reacción del mercado, argumentando que el aumento del gasto ya se esperaba y que la fortaleza del negocio cloud justifica el optimismo. La casa de análisis reiteró su recomendación de compra y confió en una recuperación de la cotización. La pregunta para el inversor particular es si este castigo es una oportunidad o el síntoma de que la carrera de la IA está empezando a costar más de lo que el mercado está dispuesto a pagar.
El análisis de Salseo
- El castigo a la acción no es por malos resultados, sino porque el mercado empieza a poner en duda la rentabilidad de la inversión en IA. Cuando una empresa como Alphabet, históricamente una máquina de generar efectivo, entra en flujo de caja negativo, los inversores exigen pruebas más claras de que el retorno llegará pronto.
- La subida del gasto previsto para 2026 indica que la demanda de infraestructura en la nube sigue superando la oferta, lo que es una señal positiva para el negocio a largo plazo. Sin embargo, también refleja que la competencia con Microsoft Azure y AWS obliga a mantener un ritmo inversor muy agresivo.
- El retraso en Gemini 3.5 Pro y el reconocimiento de debilidades en codificación muestran que Alphabet no es invencible en la carrera de la IA. Si los rivales consolidan su ventaja en productos concretos, la empresa podría verse forzada a gastar aún más para recuperar terreno, aumentando la presión sobre la rentabilidad.
- La reacción positiva de firmas como Mizuho sugiere que parte del mercado ve esta caída como una oportunidad. El inversor debe vigilar dos señales: si el crecimiento de la nube se mantiene por encima del 60% en los próximos trimestres y si el flujo de caja libre empieza a recuperarse antes de lo previsto.