Alphabet gasta cifras récord en IA y ya recoge el premio: Google Cloud dispara beneficios

Alphabet cierra un trimestre de récord con Google Cloud creciendo un 82% y márgenes muy superiores, aunque el beneficio por acción esconde una ganancia contable de 99.000 millones que no viene del negocio.
Alphabet, la empresa matriz de Google, ha presentado los resultados de su segundo trimestre (publicados el 22 de julio) y ha batido prácticamente todas las expectativas. Los ingresos crecieron un 24% interanual hasta 119.800 millones de dólares, unos 3.000 millones por encima de los 116.900 millones que esperaba Wall Street. El margen operativo se amplió hasta el 34%, dos puntos más que un año antes, y el beneficio por acción diluido alcanzó los 9,11 dólares, muy por encima de los 2,88 dólares que preveían los analistas. Eso sí, hay un asterisco importante: 99.000 millones de dólares de ese beneficio antes de impuestos corresponden a una ganancia no realizada y que no pasa por caja, procedente de la revalorización de las participaciones de Alphabet en compañías como Anthropic y SpaceX. Sin ese efecto contable, el resultado sigue siendo sólido, pero mucho menos espectacular de lo que sugiere el titular.
La verdadera señal de la que habla el mercado está en Google Cloud. Su facturación se disparó un 82% interanual hasta 24.800 millones de dólares y su margen operativo casi se duplicó, pasando del 20,7% al 35,6%. Traducido: el beneficio operativo de la nube más que se triplicó, hasta 8.800 millones. Además, fue el primer trimestre en el que Alphabet reconoció ingresos por vender directamente sus chips TPU (unidades de procesamiento tensorial, el silicio propio que usa para la inteligencia artificial) en centros de datos de clientes. Es decir, el negocio de la nube ya no solo crece en ventas: cada dólar que entra deja bastante más beneficio que antes, que es justo lo que se espera cuando se invierte una barbaridad en infraestructura de IA.
Porque de inversión va la cosa. Alphabet gastó 44.900 millones de dólares en capital (capex) solo en el trimestre y, como consecuencia, su flujo de caja libre se volvió negativo por primera vez desde que cotiza en bolsa: -5.900 millones. La directora financiera, Anat Ashkenazi, confirmó en la llamada con analistas que el desfase viene del capex, aunque el flujo de caja operativo de los últimos doce meses se mantiene sano en 185.700 millones. La compañía además ha vuelto a subir la previsión de inversión para todo el año, desde 180.000-190.000 millones hasta 195.000-205.000 millones. Lo que evita que esto parezca un problema es la rentabilidad de ese dinero: el retorno sobre el capital invertido de Alphabet es del 21,82%, muy por delante del 10,70% de Amazon y del 7,99% de Oracle, y algo mejor que el 20,56% de Microsoft y el 17,95% de Meta. Y su coste medio de capital ronda el 10,32%.
En el plano estratégico, Google también está moviendo fichas en el diseño de chips. Desde hace años su socio principal para los TPU era Broadcom, pero el 29 de julio Marvell Technology firmó un acuerdo comercial con Google para codesarrollar silicio personalizado en todo el ecosistema TPU: aceleradores de inferencia de IA, controladores de almacenamiento y de red, controladores de memoria y computación cercana a la memoria. Marvell además ha emitido un bono convertible (warrant) a favor de Google por hasta 58.970.907 acciones a 206,58 dólares cada una, unos 12.200 millones si se ejecuta por completo, que se irán activando en tramos según las compras reales de chips que haga Google hasta el año fiscal 2033 de Marvell. El mercado lo leyó como una amenaza para Broadcom: Marvell subió más del 11% y Broadcom cayó alrededor de un 5%. Conviene aclarar que el acuerdo actual de Google con Broadcom sigue vigente hasta 2031 y que la compañía ha dicho que la relación sigue tan fuerte como siempre.
Con todo esto, llama la atención que Alphabet no cotice como la gran tecnológica que más crece. Su ratio precio/beneficio sobre los últimos doce meses es de 17,2 veces, por debajo de Amazon (20,06), Oracle (21,8), Meta (26,25) y Microsoft (27,81), y muy lejos de su propia media de los últimos años (23,76). Mirando al futuro, cotiza a 16,6 veces los beneficios esperados, frente a 17,14 de Oracle, 19,38 de Amazon, 25,07 de Meta y 25,2 de Microsoft. Su ratio PEG de 0,15 parece ridículamente barato, aunque está distorsionado por la ganancia extraordinaria de este trimestre y no debería tomarse al pie de la letra. Aun así, los múltiplos de beneficio dejan a Alphabet como la gran tecnológica de la nube más barata del grupo, con la acción subiendo solo un 9% en lo que va de año.
El análisis de Salseo
- El dato que de verdad sostiene la tesis es el margen de Google Cloud: pasar del 20,7% al 35,6% mientras los ingresos crecen un 82% significa que el negocio ha dejado de ser un pozo sin fondo y empieza a escalar. Si ese margen se estanca o retrocede en los próximos trimestres, el argumento de que el gasto récord tiene sentido se agrieta.
- Ojo con el beneficio por acción de 9,11 dólares: 99.000 millones vienen de revalorizar participaciones (Anthropic, SpaceX) y no son dinero en caja, así que pueden revertir si esas valoraciones bajan. La métrica honesta para seguir la historia es el beneficio operativo, no el EPS del titular.
- El flujo de caja libre negativo (-5.900 millones) no es una alarma por sí solo porque el retorno sobre el capital (21,82%) supera con holgura el coste del capital (10,32%). Pero convierte a Alphabet en dependiente de los mercados para financiar un capex que ya apunta a 195.000-205.000 millones: si los tipos siguen altos, el listón de rentabilidad que debe exigir a cada inversión sube.
- El acuerdo con Marvell es una jugada de doble filo: Google reduce su dependencia de Broadcom (con quien mantiene contrato hasta 2031) y convierte su silicio propio en un negocio que también vende fuera. El warrant ata a Marvell a las compras reales de chips, así que la señal a vigilar es si Broadcom pierde volumen de forma efectiva o si Google simplemente reparte carga entre dos proveedores.