Un inversor top sobre Alphabet: «el agujero de caja ya es pasado»

Un inversor de primer nivel mantiene su compra fuerte sobre Alphabet pese al primer flujo de caja libre negativo en dos décadas. Su tesis: la financiación externa para la IA (Berkshire, Blackstone, Apollo y Broadcom) evita que la factura se note en el balance.
La última presentación de resultados de Alphabet, a finales de julio, revolvió al mercado por un motivo concreto: el flujo de caja libre se volvió negativo por primera vez en más de dos décadas desde su salida a bolsa. El desencadenante fue el despliegue de gasto en infraestructura, con un capex de 44.900 millones de dólares solo en el segundo trimestre. Las acciones cayeron en los días siguientes, aunque después recuperaron terreno, pero la preocupación por el nivel de inversión no se ha disipado del todo. De hecho, la compañía elevó su previsión de gasto de capital para 2026 hasta un rango de 195.000 a 205.000 millones de dólares, y algunos bancos de Wall Street ya contemplan que en 2027 la cifra pueda superar los 300.000 millones.
Rick Orford, inversor de cinco estrellas y situado en el 2% de los profesionales con mejor historial de TipRanks, no ve motivos para el susto. Mantiene su recomendación de compra fuerte sobre Alphabet y asegura que la tesis de inversión ha cambiado: ya no se trata solo de crecer, sino de cómo se financia esa apuesta por la IA. Alphabet ha combinado deuda, emisiones de capital y una inversión privada de 10.000 millones de dólares de Berkshire Hathaway. «Ese agujero de financiación ya es pasado», resume Orford.
El inversor también pone el foco en las alianzas para los chips TPU, el hardware a medida de Alphabet, con Blackstone, Apollo y Broadcom. Estas compañías se han comprometido a aportar miles de millones de dólares para financiar parte de esa infraestructura. Si estas empresas conjuntas funcionan como están diseñadas, una parte importante del despliegue futuro de TPU nunca llegará a tocar la línea de capex de Alphabet. Eso cambiaría la foto del balance: el mismo crecimiento de la IA, pero sin que cada dólar invertido pase por el flujo de caja libre de la compañía.
Mientras tanto, la operativa sigue dando buenas noticias. En el último trimestre, Google Cloud facturó un 82% más que un año antes y amplió su margen operativo hasta el 35,6%. Con eso sobre la mesa, Orford no solo mantiene su visión positiva, sino que Wall Street tampoco se aparta del consenso: la acción acumula 11 recomendaciones de compra y una de mantener, con un precio objetivo medio de 430,70 dólares, aproximadamente un 25% por encima del precio actual. Eso sí, el propio Orford recuerda que el riesgo de un gasto desbocado sigue ahí; su argumento es que Alphabet ya ha encontrado la manera de que no le ahogue.
El análisis de Salseo
- El giro clave no es que Alphabet gaste más, sino que está moviendo parte de esa factura fuera de su balance. Las alianzas con Blackstone, Apollo y Broadcom para financiar los chips TPU permiten que una parte del despliegue no engorde la partida de capex, que es justo lo que está hundiendo el flujo de caja libre.
- La inyección de 10.000 millones de dólares de Berkshire Hathaway no es una operación típica en Alphabet y refuerza la idea de que la compañía busca todo tipo de vías de financiación para no depender solo de su caja. Si esta estructura funciona, el 'agujero' de caja de este trimestre podría quedar como una foto puntual y no como una tendencia.
- La señal a vigilar es si los proyectos conjuntos de TPU generan retornos suficientes. Si funcionan, el desembolso real de Alphabet será menor de lo que parece y el flujo de caja podrá estabilizarse incluso con planes de gasto de 200.000 millones en 2026 o más en 2027. Si no, la presión volverá rápido.
- La lectura contraria: gran parte del optimismo ya está en el precio o en la tesis. Wall Street fija un objetivo medio de 430,70 dólares, un 25% al alza, y la recomendación es de compra fuerte. Eso significa que el mercado ya cree en la historia; lo que diferenciará a Alphabet será la ejecución y la rentabilidad de esa inversión, no el nivel de gasto en sí.