Alphabet rebota: Wall Street mantiene la fe en la IA pese a los recortes de precio

Las acciones de Alphabet se recuperan tras el batacazo post-resultados. Los analistas siguen confiando en su apuesta por la inteligencia artificial, aunque rebajan sus previsiones de precio por el gasto desbocado.
Las acciones de Alphabet, la matriz de Google, dieron un respiro este lunes al subir cerca de un 3% en la apertura del mercado. Este rebote llega después de un duro castigo la semana pasada, cuando los inversores huyeron al conocer los planes de gasto en inteligencia artificial de la compañía. La tregua en las tensiones entre Estados Unidos e Irán ayudó al rebote general de los mercados, con el S&P 500 y el Nasdaq 100 avanzando un 0,7%.
El susto vino por el lado de la caja. Alphabet presentó unos resultados trimestrales con ingresos y beneficios por acción un 24% superiores a los del año anterior, y su negocio en la nube, Google Cloud, disparó las ventas un 82% hasta los 24.800 millones de dólares. Sin embargo, la factura de la IA asustó: la inversión en infraestructura (capex) se espera ahora entre 195.000 y 205.000 millones de dólares para 2026, muy por encima de los 188.000 millones que estimaban los analistas. Por primera vez desde que salió a bolsa en 2004, el flujo de caja libre fue negativo en 5.900 millones de dólares.
A pesar del revolcón, los grandes bancos de inversión no han perdido la fe. Firmas como Phillip Securities, Cantor Fitzgerald o Raymond James han mantenido sus recomendaciones de compra, aunque han recortado sus precios objetivo. Por ejemplo, Phillip Securities elevó su consejo a 'comprar' pero bajó el precio estimado de 450 a 425 dólares, lo que aún supone un potencial de subida del 33% desde el cierre del viernes. El argumento es que este gasto masivo, aunque duele a corto plazo, blindará la posición de Alphabet en computación en la nube, búsquedas y publicidad digital.
La directora financiera, Anat Ashkenazi, dejó claro que la presión sobre la caja no será pasajera. La prioridad es ampliar la capacidad de computación para satisfacer una demanda de IA que no da tregua. Pero este cambio de modelo de negocio, de ser ligero en activos a necesitar fábricas de datos, preocupa. La agencia de calificación Moody's advierte que la carrera por la IA está forzando a las grandes tecnológicas a transformarse en negocios mucho más intensivos en capital, con la deuda y el coste del dinero como nuevos compañeros de viaje.
El mercado se pregunta ahora hasta cuándo aguantará la paciencia de los inversores. Mientras los ingresos sigan creciendo a buen ritmo, se tolerará el gasto. Pero como señala Thomas Monteiro, analista de Investing.com, "el capital vuelve a tener un coste real y el margen de error se reduce cada trimestre". La historia de Alphabet en bolsa dependerá de si esa apuesta titánica por la IA se traduce en ingresos futuros o se queda en un agujero financiero.
El análisis de Salseo
- La clave no es el rebote puntual, sino el cambio estructural: Alphabet está pasando de ser una máquina de generar caja a un negocio intensivo en capital. El flujo de caja libre negativo no es un accidente, es la nueva norma mientras dure la carrera armamentística de la IA.
- Que los analistas mantengan el 'comprar' pero bajen precios objetivos revela una tensión de fondo: creen en el futuro de la IA, pero ya no están dispuestos a pagar cualquier precio por él. Es un voto de confianza con el freno de mano puesto.
- Para el inversor, la señal a vigilar es la evolución trimestral del capex y el flujo de caja. Si el gasto sigue subiendo sin que los ingresos de Google Cloud y la publicidad aceleren al mismo ritmo, la paciencia se acabará. La próxima actualización de guías de inversión será el momento de la verdad.
- Hay una lectura positiva que el mercado quizá está ignorando: un crecimiento del 82% en la nube es excepcional. Si Alphabet logra monetizar la IA a ese ritmo, el actual bache de caja podría verse como el precio de una posición dominante. El riesgo es que la competencia (Microsoft, Amazon) haga lo mismo y se convierta en una guerra de desgaste.