Alphabet y Tesla ponen a prueba la paciencia de Wall Street con su gasto récord en IA

Los resultados trimestrales de Alphabet y Tesla destapan una realidad incómoda: el gasto masivo en inteligencia artificial está devorando el flujo de caja, y los inversores ya no aplauden sin ver retornos claros.
La temporada de resultados tecnológicos arrancó con un mensaje contundente: la fiesta del gasto en inteligencia artificial empieza a pasar factura. Alphabet, la matriz de Google, y Tesla presentaron cifras de ingresos que superaron las expectativas, pero sus acciones cayeron en el mercado fuera de hora. ¿El motivo? Un flujo de caja libre negativo y previsiones de inversión aún mayores para sostener sus ambiciones en IA.
Alphabet elevó su previsión de gasto de capital para este año hasta un rango de 195.000 a 205.000 millones de dólares, por encima de los 180.000 a 190.000 millones anteriores, y advirtió de que en 2027 la cifra será aún mayor. A pesar de que los ingresos de Google Cloud se dispararon un 82% interanual y los márgenes del negocio mejoraron, el mercado castigó la voracidad inversora. Tesla, por su parte, mantuvo su plan de desembolsar más de 25.000 millones en 2026, un 200% más que el año anterior, y su flujo de caja libre trimestral entró en números rojos con un déficit de 1.100 millones de dólares.
El contexto no ayuda. La irrupción de modelos de IA de código abierto más baratos, principalmente desde China, y la creciente cautela de las empresas a la hora de gastar en servicios de IA han encendido las alarmas sobre la rentabilidad futura de estas inversiones colosales. Los analistas de Mizuho calificaron el aumento de gasto de Alphabet como "ampliamente anticipado" y se mostraron sorprendidos por la reacción negativa del mercado, confiando en una pronta recuperación de las acciones.
Elon Musk defendió la estrategia de Tesla con su estilo habitual: "Deberíamos gastar en inversiones tan rápido como podamos, sin que sea demasiado derrochador". La compañía está reconfigurando sus fábricas para producir el Cybercab autónomo y los robots humanoides Optimus, además de preparar una enorme planta de chips en Texas. Musk reconoce que es un año de gasto masivo, pero insiste en que todas las áreas en las que invierten generarán retornos increíbles.
La reacción del mercado a estos dos gigantes es una señal de advertencia para el resto de megacapitalizaciones tecnológicas que presentan resultados la próxima semana, como Meta, Microsoft, Amazon y Apple. Con el Nasdaq ya un 5% por debajo de su récord de junio, la paciencia de Wall Street se agota: ya no basta con prometer un futuro dominado por la IA, ahora exigen ver el dinero.
El análisis de Salseo
- El castigo a Alphabet y Tesla refleja un cambio de humor en el mercado: los inversores ya no premian el gasto en IA por sí mismo, sino que exigen pruebas de que ese dinero se traduce en beneficios concretos y sostenibles. La caída de las acciones pese a los buenos ingresos es una señal de que la narrativa del 'crecimiento a cualquier precio' se está agotando.
- La competencia de modelos de IA más baratos y eficientes, especialmente desde China, está presionando a los grandes actores a justificar sus inversiones multimillonarias. Si las empresas pueden obtener resultados similares con menos gasto, el riesgo de sobrecapacidad y de retornos decepcionantes aumenta considerablemente.
- El caso de Tesla es particularmente delicado: su flujo de caja libre negativo y la apuesta por proyectos aún no rentables como el Cybercab y Optimus generan dudas sobre la viabilidad a corto plazo. La confianza de Musk en que 'todo dará retornos increíbles' choca con la realidad de un mercado que quiere ver resultados tangibles, no solo promesas.
- La próxima semana será clave: los resultados de Meta, Microsoft, Amazon y Apple servirán para confirmar si la presión sobre el gasto en IA es un problema generalizado o específico de Alphabet y Tesla. Si el mercado castiga también a estas compañías, podría desencadenarse una corrección más amplia en el sector tecnológico.