Altera (Intel y Silver Lake) prepara su salida a bolsa: podría captar más de 2.000 millones

Altera, el fabricante de chips programables respaldado por Intel y Silver Lake, registra de forma confidencial su salida a bolsa ante el regulador estadounidense. Podría captar más de 2.000 millones y convertirse en la mayor colocación de semiconductores desde Arm en 2023.
Altera, el fabricante de chips programables que cuenta con el respaldo del fondo de capital riesgo Silver Lake y del gigante Intel (INTC), ha dado el primer paso formal para salir a bolsa. La compañía ha presentado de manera confidencial un borrador de registro ante la Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos (la SEC, el regulador del mercado), según ha anunciado este mismo miércoles. Eso sí, todavía no hay ni número de acciones que se pondrán a la venta ni horquilla de precio: ambas cosas se decidirán más adelante. La operación queda pendiente de que la SEC complete su revisión y de que las condiciones de mercado acompañen.
Según los medios, la salida a bolsa podría levantar más de 2.000 millones de dólares (unos 1.850 millones de euros al cambio actual) y producirse en algún momento de este año. Con esas cifras, sería una de las mayores colocaciones del sector de semiconductores de los últimos años y la más grande desde la de Arm Holdings (ARM) en 2023, que movió 5.000 millones de dólares.
¿Y qué hace exactamente Altera? Diseña chips programables, es decir, circuitos que el cliente puede reconfigurar después para adaptarlos a lo que necesite, en lugar de venir con una función fija de fábrica. Se usan en inteligencia artificial, automatización industrial y robótica, y están presentes en centros de datos, redes de telecomunicaciones, equipos industriales y sistemas aeroespaciales y de defensa. La empresa nació en Silicon Valley en 1983 y, según su propia web, en 1984 presentó «el primer dispositivo lógico programable capaz de ser programado, borrado y reprogramado», todo un hito para la industria. Intel la compró en 2015 por unos 16.700 millones de dólares y el año pasado Silver Lake se hizo con el 51% del capital, en una operación a la que después se sumó MGX, vehículo de inversión con respaldo de Abu Dabi.
Para coordinar la colocación, Silver Lake ya ha fichado a Barclays, Citi (C), JPMorgan (JPM) y Morgan Stanley (MS) como bancos colocadores, y todavía se espera la incorporación de más entidades. El movimiento llega en plena fiebre por las salidas a bolsa de compañías ligadas a la inteligencia artificial, con nombres como Anthropic u OpenAI en el horizonte, aunque también puede leerse como una prueba real del apetito inversor por la IA después de los avisos, muy difundidos, sobre su posible impacto en la humanidad.
El análisis de Salseo
- Para Intel esto es, ante todo, una forma de poner precio a algo que ya no controla: pagó unos 16.700 millones por Altera en 2015, cedió el 51% a Silver Lake y ahora una parte saldrá a cotizar. La pregunta clave es a cuánto valora el mercado a Altera hoy, porque ese número dirá si la compra de entonces fue un buen negocio o una losa de la que Intel está intentando desprenderse poco a poco.
- El detalle de que el registro sea «confidencial» revela que estamos ante el primer paso, no ante la salida: sin número de acciones ni precio, todo lo que se ha publicado son intenciones. La señal de verdad llegará con el folleto público (el documento que las empresas deben hacer público antes de cotizar), donde por primera vez se verán los ingresos, los márgenes y cuánto pesa la IA en las cuentas de Altera.
- Que una compañía se atreva a buscar más de 2.000 millones en pleno debate sobre los riesgos de la IA funciona como termómetro del sector: si la colocación se cubre con holgura, animará a otras tecnológicas a lanzarse; si se queda corta o se retrasa, será una señal de que el inversor empieza a exigir resultados y no solo relato.
- La referencia a Arm no es casual y conviene tenerla presente: fue la última gran salida del sector y sirve de vara de medir para los inversores. Pero ojo al matiz, porque no son negocios idénticos: Arm licencia diseños que otros fabrican, mientras Altera vende chips ya hechos. Esa diferencia se traducirá en múltiplos y márgenes distintos, y comparar ambas cifras de cabeza puede llevar a conclusiones equivocadas.