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Amazon bloquea a Muse, el asistente de Meta, para que no compre en su web

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Amazon bloquea a Muse, el asistente de Meta, para que no compre en su web

Los usuarios que intentan que Muse, el agente de IA de Meta, compre en Amazon se topan con un aviso de acceso no autorizado. Amazon ha pedido a Meta que retire su marketplace del asistente.

Amazon ha cerrado la puerta de su tienda al agente de inteligencia artificial de Meta. Varios usuarios de Muse, el asistente personal lanzado por Meta el pasado 8 de septiembre, se están encontrando con un aviso cuando intentan que el programa haga una compra en la web del gigante del comercio electrónico: según ese mensaje, el "acceso continuado por un agente de IA no autorizado" incumple las condiciones de uso del sitio. Un portavoz de Amazon ha confirmado que la compañía ha pedido formalmente a Meta que retire su marketplace de Muse.

La clave está en la diferencia entre un chatbot y un agente. Un chatbot responde preguntas; un agente está diseñado para actuar en nombre del usuario y tomar decisiones, incluido comprar. El bloqueo de Amazon demuestra que ni siquiera un asistente personal muy popular puede dar por hecho que todo internet está abierto para hacer negocios. Los avisos han circulado por redes sociales: el fundador de una startup, Jonathan Wegener, compartió una captura del mensaje con un escueto "Muse contra el detector de bots de Amazon. Uh oh". GeekWire fue el primer medio en informar de los bloqueos.

Los motivos que esgrime Amazon son varios. La empresa asegura que nadie le avisó de que Muse iba a acceder a su tienda y que no autorizó esa actividad; añade que el agente no se identifica como tal, que parece capturar y almacenar las credenciales de los clientes y que extrae datos de las cuentas, lo que plantea dudas sobre cómo se maneja información sensible. También señala que estos agentes pueden saltarse la personalización de su escaparate, mostrando productos que no encajan con el historial o las recomendaciones del usuario. Su postura, dicen, es que las aplicaciones de terceros que compran en nombre del cliente operen con transparencia, permitan a los comercios quedarse fuera y ofrezcan un intercambio de valor mutuo.

Las condiciones de uso de Amazon no mencionan de forma explícita a los asistentes de compra, pero sí excluyen el uso de "minería de datos, robots o herramientas similares de recogida y extracción de datos". No es un movimiento aislado: la compañía ya ha demandado a Perplexity por la actividad de compra realizada a través de su navegador Comet y ha restringido el acceso de agentes de Google y de OpenAI. En el lado de Meta, la compañía no respondió de inmediato a la petición de comentario de Business Insider, pero en el anuncio de lanzamiento de Muse aseguró que el asistente no puede ver las contraseñas ni los datos de pago de los usuarios, ya que las credenciales se guardan de forma segura y el agente las usa sin llegar a verlas. Muse, presentado como un asistente general capaz de encadenar tareas de correo, calendario, reservas, pagos y compras, llegó a lo más alto de la lista de aplicaciones gratuitas de Apple en Estados Unidos en apenas una semana.

La posición de Amazon no está exenta de riesgo comercial. Como ya publicó este medio, bloquear los bots de ChatGPT puede traducirse en perder las compras de los alrededor de 1.000 millones de usuarios mensuales de OpenAI. Además, el acuerdo publicitario anunciado hace poco entre Amazon y OpenAI apunta a que ambas partes tendrán que encontrar la forma de que agentes y comercios convivan, en lugar de levantarse muros entre ellos.

El análisis de Salseo

  • El choque no es técnico, es una pelea por el control del escaparate. Amazon no quiere que un agente ajeno decida qué producto se muestra al cliente, porque ahí viven su personalización y su negocio publicitario. Bloquear a Muse es, en el fondo, defender ese terreno.
  • Para Meta el golpe es de credibilidad: Muse se presentó como un asistente capaz de comprar y el primer gran comercio le cierra la puerta. Si otros retailers copian el movimiento, Muse puede acabar siendo un asistente que conversa mucho pero cierra pocas compras, justo lo que le da valor frente a un chatbot normal.
  • Hay una contradicción de fondo en Amazon: dice que los agentes deben respetar el 'opt-out', pero a la vez negocia con OpenAI y sabe que vetar agentes puede costarle ventas. La señal a vigilar es si Amazon acaba lanzando su propio agente o un estándar con peaje: pasar de bloquear a cobrar por entrar.
  • El pulso se decidirá más por reglas que por bloqueos. Amazon habla de credenciales guardadas y de extracción de datos; Meta dice que su agente no ve contraseñas ni datos de pago. El desenlace probable es un marco de identificación de bots y consentimiento, y ahí los desarrolladores pequeños lo tendrán más difícil que Meta.

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