Amazon corta el acceso de Muse, el agente de IA de Meta, a su tienda online

Amazon ha bloqueado a Muse, el asistente de IA de Meta, para que no compre en Amazon.com en nombre de los usuarios, alegando riesgos de privacidad y seguridad. Meta defiende que el agente nunca ve las contraseñas ni los métodos de pago.
Amazon ha cortado el acceso de Muse, el nuevo agente personal de inteligencia artificial de Meta, a su tienda online. La compañía dirigida por Andy Jassy explica que intentó sin éxito que Meta excluyera voluntariamente Amazon.com de la experiencia, y que ante la falta de acuerdo ha bloqueado el acceso. Los usuarios que ahora intentan comprar en Amazon a través de Muse se encuentran con un aviso: «El acceso continuado por parte de un agente de IA no autorizado infringe las Condiciones de Uso de Amazon, que nuestros clientes han aceptado». El problema, según Amazon, es que nunca dio permiso para nada de esto: Meta no le avisó de que Muse iba a entrar en su tienda, el agente no se identifica cuando navega y, además, parece capturar y almacenar las credenciales de los clientes por el camino, algo que la empresa considera un riesgo de privacidad y seguridad.
Desde Meta sostienen que Muse «no tiene visibilidad sobre las contraseñas ni los métodos de pago» de los usuarios, y que las credenciales que estos comparten «van a un almacenamiento seguro, de modo que Muse puede usarlas sin verlas, incluidas las contraseñas que la persona teclea directamente en el navegador». La empresa no respondió a las peticiones de comentario la noche del domingo. Muse se lanzó el 8 de septiembre como un agente personal disponible solo en Estados Unidos, pensado para ejecutar tareas de varios pasos en lugar de responder preguntas sueltas. Se conecta a servicios de correo, calendario, pagos, restaurantes y compras, es gratis con niveles de pago y funciona en iOS, Android, muse.ai y WhatsApp. Según Meta, corre en un ordenador propio dedicado en la nube, con su propio navegador, y consulta al usuario antes de acciones sensibles como enviar un correo o hacer una compra; un agente de control llamado Sentinel debe aprobar todo lo que Muse manda a internet. La clave del conflicto está en su funcionamiento: si un servicio tiene una interfaz pública (API), Muse se conecta con las credenciales que le da el usuario; si no la tiene, el agente «puede usar el servicio a través del navegador igual que lo harías tú».
Lo llamativo es que las dos tecnológicas son socias. Los productos de Amazon se pueden comprar dentro de Facebook e Instagram desde 2023 y en abril Meta firmó un acuerdo multimillonario para ejecutar cargas de trabajo de IA en la nube de Amazon. El choque, por tanto, no es una ruptura general, sino una pelea por el control del canal de compra y de la relación con el cliente cuando quien compra es un agente de IA en nombre del consumidor. Amazon lleva un año intentando mantener a los agentes externos fuera de su web: demandó a Perplexity por su navegador Comet y ha movido ficha también contra los agentes de compra de Google y OpenAI. Su propia función de compra asistida, Buy for Me, sí se identifica y permite a las marcas darse de baja, algo que la compañía usa como contraste con el caso de Muse.
El trasfondo legal explica la estrategia. Amazon ganó en marzo una orden judicial preliminar contra Perplexity, pero la perdió el 4 de agosto, cuando el Noveno Circuito dictaminó que quien accede a los ordenadores de Amazon bajo la ley federal anti-hackeo es el usuario, no la empresa de IA. El tribunal rechazó el 10 de septiembre la petición de Amazon de revisar el caso. Aun así, la sentencia le dejó abierta una vía: las reclamaciones basadas en el contrato y las condiciones de servicio. De hecho, el mensaje que ven ahora los usuarios de Muse no acusa a nadie de hackear, sino que invoca las Condiciones de Uso. Amazon dice que está en conversación directa con Meta y no ha aclarado si estudia acciones legales.
Las apuestas son altas para Amazon. Además de su gran escaparate de comercio electrónico, el año pasado generó más de 68.000 millones de dólares en ingresos publicitarios, un negocio que depende de que la gente navegue por sus páginas y vea productos patrocinados. Si un agente compra por el usuario sin pasar por ese recorrido, el modelo se resiente. Mientras tanto, Muse ha enganchado rápido: una semana después de su lanzamiento se convirtió en la aplicación gratuita número uno de la App Store estadounidense, por delante de ChatGPT, y los primeros usuarios cuentan que han cambiado de póliza de seguro de coche, han cazado códigos de descuento al pagar o han llenado la cesta del supermercado con él. El pulso entre ambas compañías es, en realidad, la primera gran batalla por ver quién manda en el comercio cuando deja de comprar una persona y empieza a comprar una máquina.
El análisis de Salseo
- El choque no es técnico, es de control del escaparate. Amazon ingresó más de 68.000 millones de dólares en publicidad el año pasado y ese negocio vive de que el cliente entre en su web y vea productos patrocinados; si un agente compra por él sin pasar por ahí, Amazon pierde el escaparate y la capacidad de venderle anuncios a las marcas.
- La ironía es que son socios: los productos de Amazon se pueden comprar dentro de Facebook e Instagram desde 2023 y en abril Meta firmó un acuerdo multimillonario para usar la nube de Amazon. Eso sugiere que lo probable es una negociación y un acuerdo técnico (que Muse se identifique y respete un opt-out), no una ruptura total entre ambas.
- El frente legal marca el guion. Amazon perdió el 4 de agosto el caso contra Perplexity porque el tribunal consideró que quien accede es el usuario, no la empresa de IA, y el 10 de septiembre le denegaron revisarlo. Por eso ahora presiona por la vía del contrato y las Condiciones de Uso, sin hablar de hackeo: la señal a vigilar es si acaba demandando a Meta por incumplimiento contractual.
- Muse ha enganchado rápido (número uno gratis en la App Store de EE.UU. una semana tras su lanzamiento) y su modo de operar por navegador cuando un servicio no tiene API es justo lo que choca con los comercios. Los agentes que no se identifiquen ni permitan darse de baja van a encontrar cada vez más muros, así que conviene mirar cómo responden Google y OpenAI, ya bloqueados también.