Amazon sube un 15% el alquiler de chips de Nvidia y estudia vender 8.000 millones en procesadores

El gigante del comercio electrónico encarece el alquiler de capacidad de cómputo con chips de Nvidia y negocia vender unos 8.000 millones en procesadores a inversores externos para después alquilárselos. Es la foto de la tensión financiera que vive la carrera de la inteligencia artificial.
Amazon ha anunciado que sube alrededor de un 15% el precio de los llamados EC2 Capacity Blocks, el servicio con el que alquila capacidad de cómputo sobre chips de Nvidia a sus clientes. La subida entra en vigor la próxima semana y afecta a un abanico amplio de procesadores: desde los veteranos A100, ya con unos años a sus espaldas, hasta los B300, los más modernos y potentes que fabrica Nvidia. No es la primera vez que la compañía toca estos precios: ya lo hizo en julio, pero el alquiler del A100 no subía desde enero.
La segunda pata de la noticia es todavía más llamativa. Según los medios que recoge MarketWatch, Amazon busca desprenderse de unos 8.000 millones de dólares en chips avanzados de Nvidia para vendérselos a inversores externos y, acto seguido, alquilarlos de vuelta. Es lo que en jerga financiera se conoce como una operación de venta con arrendamiento posterior (sale-leaseback): en lugar de pagar los chips con su propio dinero y quedárselos en el balance, Amazon los vende and get caja rápida y luego paga una renta por seguir usándolos. La compañía no respondió de inmediato a las peticiones de comentario, pero el movimiento se interpreta como una señal de que la financiación de la infraestructura de IA empieza a apretar incluso para los gigantes tecnológicos.
Para ponerlo en contexto, Amazon ha dicho que este año planea gastar 220.000 millones de dólares en inversiones de capital (capex), casi el doble que en 2025. Su consejero delegado, Andy Jassy, ya avisó tras los resultados del segundo trimestre de que, aun con ese desembolso, la demanda supera a la oferta: "Todavía no tendremos capacidad suficiente para cubrir toda la demanda que tenemos en 2026. Y creo que esta dinámica también será cierta en 2027. De hecho, la demanda que ya tenemos para 2028 es asombrosa", afirmó. Es decir, el problema no es que nadie quiera usar estos chips, sino que no hay suficientes para alquilar.
El mercado recibió la noticia con calma: las acciones de Amazon subieron un 1% en la sesión previa a la apertura y acumulan un 8% de subida en lo que va de año, mientras que Nvidia avanzaba algo más de un 1%. El detalle más fino está en que la subida de precios del A100, un chip antiguo, rebate el argumento que sostienen algunos inversores, como Michael Burry, de que las tecnológicas no están depreciando correctamente sus chips ni reconociendo con realismo que se quedan obsoletos. Si un procesador con años de uso puede subir de precio, el activo vale más de lo que sugiere su amortización contable.
Para Nvidia, el movimiento es una señal ambigua pero interesante. Que Amazon suba precios evidencia que la demanda de sus chips sigue desbordada, pero el hecho de que buena parte de esa infraestructura se esté financiando con dinero de terceros introduce una dependencia nueva: si los inversores dejan de comprar estos paquetes de procesadores, la maquinaria se complica.
El análisis de Salseo
- La subida de precios es la prueba más directa de que la escasez de cómputo no es un relato de marketing: si Amazon puede encarecer un 15% el alquiler de chips que ya tienen años (el A100), es porque hay una cola de clientes dispuesta a pagarlo. Eso respalda que el cuello de botella está en la oferta, no en la demanda, y sostiene los precios de todo el sector.
- El sale-leaseback de 8.000 millones cambia el perfil financiero de Amazon: al vender los chips a inversores y volver a alquilarlos, convierte una inversión enorme en un gasto operativo, libera caja y saca deuda del balance aparente. Es el truco clásico cuando el coste de financiar 220.000 millones de capex aprieta, y apunta a que ese dinero ya no sale tan barato como hace dos años.
- El matiz que el titular no cuenta es la depreciación: la propia subida del A100 (un chip antiguo que aguanta precio) debilita la tesis de Michael Burry de que estas empresas se están 'inventando' la vida útil de sus procesadores. Señal concreta a vigilar: si Amazon declara vidas útiles más largas en el próximo informe anual o si sigue subiendo precios en enero.
- Para Nvidia, el respaldo de capital externo amplía su cartera de pedidos, pero también la ata a que ese dinero siga fluyendo: si los inversores no compran estos paquetes de procesadores, el motor se gripia. La clave es si esos 8.000 millones se colocan y a qué tipo de interés, porque se convierte en un termómetro del apetito por financiar la IA.