Ambarella: el 'pure play' de IA física que dispara el optimismo en Wall Street

Rosenblatt nombra a Ambarella su 'top pick' para el segundo semestre y la acción se dispara un 28%. ¿Qué hay detrás del entusiasmo por la IA física?
La inteligencia artificial física, esa que saca a la IA de los chats y la mete en robots, drones y cámaras, se ha convertido en la nueva obsesión de los inversores. Y según el analista Kevin Cassidy, de Rosenblatt, hay una empresa que encarna como nadie esa tendencia: Ambarella. El fabricante de chips para visión artificial se ha ganado el título de 'pure play' de IA física, y la recomendación no ha pasado desapercibida: sus acciones subieron un 28% en un solo día.
Cassidy, que figura entre el 1% de los mejores analistas de Wall Street, ha colocado a Ambarella como su 'top pick' para la segunda mitad del año. Su argumento es sencillo: aplicaciones como vigilancia, robótica, automatización industrial o drones necesitan procesadores de visión de alto rendimiento y bajo consumo, justo lo que Ambarella lleva años perfeccionando. Sus SoC (sistemas en un chip) ofrecen entre 50 y 500 TOPS de rendimiento con un consumo inferior a 5 vatios, una combinación clave para ejecutar modelos de IA con miles de millones de parámetros en el borde de la red, sin depender de la nube.
La compañía no se ha quedado atrás en la carrera por los nodos de fabricación más avanzados. Ya produce en volumen chips de 5 nanómetros con Samsung, espera que su CV7 de 4 nanómetros escale el próximo año, y tiene en el horizonte un CV8 de 2 nanómetros para 2028. Además, ha firmado un acuerdo a largo plazo para desarrollar un ASIC semi-personalizado de 2 nanómetros para un cliente con cargas de trabajo de IA complejas, un negocio del que espera ingresos de al menos 100 millones de dólares.
El analista destaca un cambio de fondo en la industria: el encarecimiento de las obleas de procesos avanzados está empujando a muchas empresas a replantearse el desarrollo interno de chips. Y ahí Ambarella sale ganando. El ejemplo más claro es el acuerdo de más de 800 millones de dólares con el conglomerado coreano Hanwha, que durará más de una década. Hanwha pasará de combinar chips internos y externos a depender por completo de Ambarella para sus cámaras de seguridad, lo que podría añadir unos 50 millones de dólares en ingresos solo en ese segmento, con potencial de expansión a otras áreas como salud, robótica o drones.
Con todo esto, Cassidy reitera su recomendación de compra y fija un precio objetivo de 120 dólares, lo que implica un potencial alcista del 40% desde los niveles actuales. El consenso del mercado es algo más moderado: 6 compras y 4 retenciones, con un precio objetivo promedio de 101,56 dólares, un 18% por encima de la cotización actual. La pregunta es si el mercado terminará de creerse la historia de la IA física o si el rally se ha adelantado demasiado.
El análisis de Salseo
- El salto del 28% no es solo euforia: responde a un cambio estructural. Los clientes están volviendo a comprar chips a proveedores especializados como Ambarella en lugar de diseñarlos internamente, porque los costes de los nodos avanzados se han disparado. Si esa tendencia se consolida, Ambarella deja de ser un simple fabricante de chips para cámaras y se convierte en un socio tecnológico de largo plazo.
- El acuerdo con Hanwha es la prueba de fuego. Más de 800 millones de dólares a diez años y la exclusividad en cámaras de seguridad dan visibilidad de ingresos, pero el verdadero potencial está en que Hanwha expanda el uso de los chips de Ambarella a otros negocios. Si eso ocurre, el acuerdo podría valer mucho más de lo anunciado.
- El precio objetivo de Rosenblatt (120 dólares) está muy por encima del consenso (101,56 dólares). Eso sugiere que el mercado aún no ha digerido del todo el impacto del cambio de ciclo. La clave estará en los próximos trimestres: si los ingresos por chips semi-personalizados y el acuerdo con Hanwha empiezan a materializarse, las estimaciones podrían subir con fuerza.
- El riesgo es que la acción ya ha subido mucho en un día y cotiza a múltiplos exigentes. Si la adopción de IA física se retrasa o los grandes clientes deciden volver al desarrollo interno, el castigo podría ser duro. No es una apuesta para perfiles conservadores.