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AMD, la rival de Nvidia, al borde de un despegue: la bandera alcista apunta a 600 dólares

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AMD, la rival de Nvidia, al borde de un despegue: la bandera alcista apunta a 600 dólares

La acción de AMD ha corregido desde los 584,90 dólares y ahora dibuja una bandera alcista que podría devolverla a máximos, con el negocio de centros de datos creciendo a ritmo de vértigo.

Advanced Micro Devices (AMD), la gran rival de Nvidia en el negocio de los chips de IA, vive un momento de calma antes de la tormenta. La acción, que llegó a tocar los 584,90 dólares en junio, se ha tomado un respiro hasta situarse en torno a los 456 dólares. Durante esa corrección, el precio ha ido formando en el gráfico diario una 'bandera alcista', un patrón técnico que suele indicar que la tendencia anterior puede continuar. Si la cotización logra superar su máximo anual de 584,90 dólares, el siguiente objetivo sería el entorno de los 600 dólares.

No todo es blanco. Los indicadores de corto plazo no son especialmente favorables: el precio está por debajo de su media móvil de 50 días y el oscilador PPO lleva desde finales de junio en terreno negativo. En teoría, eso apuntaría a más caídas. Sin embargo, la formación de una bandera alcista después de una subida tan fuerte es un patrón de continuación muy habitual en análisis técnico. La clave está en la ruptura: si el precio rompe el techo de la bandera, la probabilidad de que se reanude la tendencia al alza aumenta. Y ese techo no está muy lejos.

El apoyo fundamental también juega a favor. En el segundo trimestre, los ingresos de AMD crecieron un 50% hasta los 11.500 millones de dólares, y el margen bruto saltó del 40% al 54%. El negocio que más tira es el de centros de datos, con un aumento del 107% hasta los 6.700 millones de dólares. El segmento embebido subió casi un 20%, y el de clientes y videojuegos creció un 6% hasta los 3.800 millones. Además, los grandes clientes del sector de la inteligencia artificial —Meta, OpenAI, Microsoft, Oracle y Anthropic— han señalado que seguirán invirtiendo. Esta semana, Dell y Hewlett Packard Enterprise publicaron resultados fuertes, lo que refuerza la idea de que el gasto en infraestructura de IA no se frena.

Los analistas también están por la labor. Raymond James elevó su precio objetivo de 565 a 641 dólares con una recomendación de compra fuerte, y BMO Capital Markets inició la cobertura con sobreponderar y un objetivo de 550 dólares. Otros nombres como Rosenblatt, DA Davidson, TD Cowen o Wells Fargo mantienen una visión positiva. Las estimaciones apuntan a que AMD generará unos 50.000 millones de dólares de ingresos este año y más de 87.390 millones el próximo. Eso explicaría el optimismo, pero también hay que poner el foco en el riesgo: la compañía cotiza a unas 60 veces sus beneficios previstos, mucho más que otras del sector. Si la bandera no se resuelve al alza y el gasto en IA se enfría, la corrección podría continuar.

El análisis de Salseo

  • El artículo es un análisis técnico, no una noticia de resultados. La bandera alcista solo se confirma si el precio rompe los 584,90 dólares; si no, los indicadores negativos (PPO bajo cero, precio por debajo de la media de 50 días) siguen mandando. El 'despegue' no es un hecho, es una hipótesis.
  • Lo más sólido es el cambio de márgenes: pasar del 40% al 54% de margen bruto en un año demuestra que AMD está ganando poder de precios en centros de datos, no solo vendiendo más volumen. Esa es la señal de calidad que sostiene la tesis de la IA, no el mero crecimiento de ingresos.
  • De cara al futuro, el catalizador no es la bandera, sino la próxima tanda de resultados y las guías de los grandes clientes. Si Dell, HPE o los hyperscalers siguen mostrando gasto récord en IA, la ruptura tiene más argumentos. Si ese gasto se enfría, la valoración a 60 veces beneficios convierte cualquier tropiezo en un castigo duro para la acción.
  • La lectura contraria: el titular vende un despegue, pero el propio artículo advierte de que si no hay ruptura rápida, una acción con un múltiplo tan alto puede corregir con fuerza incluso aunque el negocio a largo plazo siga bien. Es un clásico 'espere y verá': el mercado premia la confirmación, no la anticipación.

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Fuente: Invezz