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AMD contra SK Hynix: dos formas muy distintas de jugar el tirón de la IA

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AMD contra SK Hynix: dos formas muy distintas de jugar el tirón de la IA

Las dos compañías se reparten el pastel de la inteligencia artificial desde lugares opuestos: AMD diseña los chips y SK Hynix fabrica la memoria que los alimenta. Sus números y sus riesgos no se parecen en nada.

Con la infraestructura de inteligencia artificial creciendo sin pausa, el debate entre inversores está servido: ¿es mejor apostar por quien diseña los chips o por quien fabrica la memoria que esos chips necesitan para funcionar? Esa es, en el fondo, la comparación que plantea el análisis entre Advanced Micro Devices (AMD) y la surcoreana SK Hynix, dos piezas clave de la misma cadena de suministro pero con modelos de negocio radicalmente distintos.

AMD se dedica al diseño de productos de computación de alto rendimiento y gráficos: desde procesadores para portátiles hasta aceleradores complejos para grandes centros de datos. Vende a los principales proveedores de nube, a clientes empresariales y a fabricantes de consolas, con acuerdos estratégicos con OpenAI y Meta y colaboraciones de largo plazo con Sony y Microsoft en el terreno del videojuego. En su ejercicio fiscal 2025 ingresó cerca de 34.600 millones de dólares, un 34,3% más que el año anterior, impulsada por la adopción de sus chips para IA en el segmento de centros de datos, y ganó unos 4.300 millones. Su balance de diciembre de 2025 muestra una deuda muy contenida (ratio deuda/capital de aproximadamente 0,1 veces), capacidad sobrada para pagar sus obligaciones a corto plazo y un flujo de caja libre cercano a los 6.700 millones. Eso sí, la compañía reconoce que la compensación en acciones supuso alrededor del 21,2% de su flujo de caja operativo, un apunte relevante porque infla la caja generada que aparece en las cuentas.

SK Hynix juega en otra liga: es uno de los grandes fabricantes mundiales de memoria, con chips DRAM y NAND flash presentes desde un móvil hasta los servidores que entrenan modelos de IA. Su apuesta fuerte es la memoria de alto ancho de banda (HBM), esa que los diseñadores de aceleradores de IA necesitan para que sus chips rindan al máximo. En 2025 facturó aproximadamente 71.000 millones de dólares, un 46,8% más, gracias a la recuperación de los precios de la memoria y a la demanda disparada de módulos especializados para IA, y ganó en torno a 31.400 millones. Su deuda también es moderada (0,2 veces su capital) y generó cerca de 18.100 millones de flujo de caja libre, aunque con una particularidad: al depender de fábricas muy intensivas en capital, esa caja oscila según cuándo toque comprar equipos o actualizar plantas. El giro es espectacular, pero también recuerda que la memoria es un negocio cíclico donde la oferta y la demanda se desequilibran con facilidad y los beneficios se vuelven volátiles.

En riesgos, cada una tiene los suyos. AMD compite de tú a tú con Intel y Nvidia, dos rivales con relaciones muy asentadas entre los grandes clientes, depende en buena medida de TSMC para fabricar sus obleas —lo que la expone a tensiones geopolíticas o cortes en la cadena de suministro en la región— y puede verse afectada por los controles de exportación de Estados Unidos sobre productos avanzados de IA, que podrían traducirse en cargos por inventario o en un freno a su crecimiento. SK Hynix, por su parte, se enfrenta a Samsung Electronics, capaz de mover precios con su escala, y necesita invertir miles de millones cada año solo para no perder su ventaja tecnológica en densidad y velocidad de memoria. Un exceso de oferta o un enfriamiento de la electrónica de consumo golpearían sus ventas con rapidez.

La foto de valoración es la que mejor resume la diferencia de expectativas. AMD cotiza a unas 80,2 veces sus beneficios estimados para los próximos doce meses frente a las 7,4 veces de SK Hynix, y su ratio precio/ventas es de 24,2 veces frente a 9,5. En cristiano: el mercado paga una prima enorme por el crecimiento de AMD y desconfía de que los beneficios actuales de la memoria sean sostenibles. Son dos maneras opuestas de exponerse al mismo megatendencia, y cada inversor debería mirar cuál encaja con su tolerancia al ciclo y a la volatilidad, más que buscar un ganador absoluto.

El análisis de Salseo

  • La brecha de valoración (80 veces beneficios para AMD frente a 7 para SK Hynix) no es un capricho: refleja que el mercado da por hecho el crecimiento de AMD y, en cambio, trata el beneficio actual de la memoria como un pico cíclico que se desinflará. Si los precios de la memoria se mantienen altos más tiempo del previsto, esa desconfianza es precisamente donde más margen hay.
  • SK Hynix se ha convertido en proveedor crítico de memoria HBM para los aceleradores de IA, así que su suerte depende de los planes de inversión de los grandes fabricantes de chips y de los proveedores de nube. La señal concreta a vigilar: los precios de DRAM y HBM y los pedidos de módulos especializados, porque ahí se ve antes que en los resultados si el ciclo se gira.
  • En AMD, el crecimiento del 34% esconde dos vulnerabilidades que el titular no destaca: la concentración de clientes (unos pocos gigantes de la nube, más OpenAI y Meta, mueven una parte decisiva de la demanda) y la dependencia de TSMC para fabricar. Los controles de exportación de Washington sobre chips de IA son el riesgo regulatorio más tangible y podrían traducirse en cargos por inventario.
  • Ojo con una letra pequeña de AMD: la compensación en acciones equivalía al 21,2% de su flujo de caja operativo. Es un gasto que no sale de la caja, pero diluye al accionista y maquilla la generación de efectivo, así que conviene mirarla antes de dar por bueno el flujo de caja libre de 6.700 millones.

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