AMD e Intel caen con fuerza por las tensiones geopolíticas y el repunte de los rendimientos

Los títulos de AMD e Intel retroceden un 6% y 7% respectivamente arrastrados por el temor a una escalada en Oriente Medio y la subida de los rendimientos del Tesoro a largo plazo. A pesar del tropiezo, Wall Street mantiene apuestas dispares: optimismo con AMD y cautela con Intel.
Las acciones de Advanced Micro Devices (AMD) e Intel caen este martes con fuerza, con una pérdida del 6% y el 7% respectivamente, en un contexto de aversión al riesgo que golpea a todo el sector tecnológico. El detonante son las crecientes tensiones entre Estados Unidos e Irán, que disparan el precio del petróleo y elevan los rendimientos de los bonos del Tesoro a largo plazo. El bono a 30 años ha superado el 5,33%, su nivel más alto desde 2007, lo que hace menos atractivas las valoraciones de las empresas de crecimiento, al encarecer el coste de financiación y reducir el apetito por el riesgo.
AMD llega a este correctivo con un sólido impulso operativo después de presentar unos resultados estelares en el segundo trimestre. Los ingresos crecieron un 50% interanual, hasta un récord de 11.500 millones de dólares, mientras que las ventas del segmento de centros de datos se duplicaron hasta los 6.700 millones, representando el 58% del total. La compañía se apoya en la demanda de sus procesadores EPYC y los aceleradores Instinct, y anticipa unas ventas en el tercer trimestre de cerca de 13.000 millones de dólares, lo que supondría un crecimiento interanual del 41% en el punto medio. En el frente de la inteligencia artificial, AMD ha cerrado acuerdos relevantes: Anthropic desplegará hasta dos gigavatios de potencia con sus GPUs MI450 a través de los sistemas Helios, y Microsoft planea grandes despliegues de esa misma arquitectura en Azure. Además, la compañía ha presentado la familia de aceleradores MI400 y el sistema Helios, ofreciendo una alternativa cada vez más real a Nvidia en el segmento de computación de alto rendimiento para IA.
Intel, por su parte, también muestra signos de mejora en sus cuentas. Los ingresos del segundo trimestre crecieron un 25% interanual, hasta 16.100 millones de dólares, con un beneficio ajustado de 0,42 dólares por acción. La compañía espera para el tercer trimestre unas ventas de entre 15.800 y 16.800 millones de dólares y un beneficio ajustado de 0,38 dólares por título. La demanda de procesadores para servidores, impulsada por las cargas de trabajo de IA, está dando a Intel su mayor crecimiento anual de ingresos en más de quince años. Sin embargo, la compañía sigue inmersa en un costoso plan de renovación de su capacidad de fabricación. Ha elevado su previsión de gasto de capital para 2026 hasta más de 20.000 millones de dólares, y recientemente captó unos 20.000 millones mediante una ampliación de capital que diluye a los accionistas existentes. Su negocio de foundry (fabricación por contrato) sigue siendo un lastre, con unas pérdidas operativas de 2.100 millones de dólares en el segundo trimestre.
La divergencia entre ambas compañías se refleja también en la opinión de los analistas de Wall Street. Sobre AMD, 26 de los 32 analistas que cubren el valor recomiendan comprar, y solo seis mantienen una recomendación de mantener. El consenso es de Compra Fuerte, con un precio objetivo medio a doce meses de 651,32 dólares, lo que supone un potencial de subida del 35% desde los niveles actuales. En cambio, Intel genera muchas más dudas: solo 5 de 30 analistas recomiendan comprar, 23 optan por mantener y dos aconsejan vender. El consenso es neutral (Mantener), con un precio objetivo medio de 116,84 dólares, que apunta a una subida del 21%.
El análisis de Salseo
- La caída de AMD e Intel es un reflejo del miedo macro, no de problemas internos: la subida de los rendimientos del bono a 30 años castiga a todas las tecnológicas de crecimiento, pero los fundamentales de AMD siguen siendo muy sólidos. Para los inversores con horizonte largo, este correctivo puede ser una entrada atractiva si el mercado sobreactúa.
- AMD se consolida como la alternativa más creíble a Nvidia en inteligencia artificial. Los acuerdos con Anthropic y Microsoft, junto con la nueva familia de aceleradores MI400, refuerzan su hoja de ruta y justifican el amplio respaldo de los analistas. El mercado está premiando su capacidad para captar una parte creciente del gasto en infraestructura de IA.
- Intel está en pleno proceso de transformación, pero el mercado descuenta las incertidumbres. El gasto multimillonario en su negocio de foundry y las pérdidas operativas periódicas generan dudas sobre el retorno de la inversión. La ampliación de capital de 20.000 millones, aunque necesaria, diluye a los accionistas y lastra el sentimiento. El consenso de 'mantener' es coherente con un valor que necesita demostrar que su plan industrial funciona.
- El entorno de tipos altos sigue siendo el enemigo común del sector. Mientras los bonos del Tesoro ofrezcan rentabilidades cercanas al 5,3%, las valoraciones de los semiconductores se comprimirán, independientemente de los buenos resultados empresariales. Esta tensión entre fundamentales sólidos y tipos elevados definirá la evolución del sector en los próximos meses.