AMD frente a SpaceX: dos formas opuestas de invertir en la IA, según un inversor top

Un inversor de referencia en TipRanks compara AMD y SpaceX como dos apuestas muy distintas al negocio de la infraestructura de inteligencia artificial: una ya gana dinero y debe justificar su valoración; la otra promete mucho más, pero aún tiene que demostrarlo.
Un inversor muy seguido en la plataforma TipRanks, JR Research —situado entre el 2% de mejores inversores de la plataforma y con cinco estrellas—, ha puesto frente a frente a Advanced Micro Devices (AMD) y a SpaceX (SPCX) como dos maneras muy diferentes de exponerse al tirón de la infraestructura de inteligencia artificial. AMD es una compañía de semiconductores ya asentada, con un negocio de centros de datos en plena expansión y presencia en chips y procesadores para IA. SpaceX, por su parte, aspira a construir un imperio tecnológico mucho más amplio, en el que la computación de IA se ha convertido en una pieza central. La diferencia de fondo: AMD ya tiene un negocio probado y cuantioso; SpaceX todavía está intentando convertir planes muy ambiciosos en realidad.
En el caso de AMD, la pregunta clave para este inversor no es cuánto mercado hay, sino cuánto va a capturar. La dirección de la empresa ha dibujado un mercado potencial de unos 2 billones de dólares para 2030, de los que alrededor de 220.000 millones corresponderían a servidores. Para JR Research, señalar el tamaño de la oportunidad ya no basta: hay que demostrar que se gana una porción mucho mayor de ese pastel. Un ejemplo de hacia dónde puede crecer es su acuerdo de 2 gigavatios (GW) con Anthropic, una compañía de IA que podría alcanzar los 10 GW de capacidad en 2027, y ampliar su papel junto a ella sería uno de los mayores catalizadores posibles para su negocio de centros de datos. Los números acompañan: los ingresos de esta división alcanzaron los 22.200 millones de dólares en los últimos doce meses, frente a solo 7.500 millones dos años antes. A eso se sumaría el negocio de los llamados procesadores "agénticos".
El problema, sostiene, es que el mercado quiere ver más que un plan sobre el papel. Nvidia sigue dominando el mercado de chips gráficos para IA y Broadcom también compite por los encargos de los grandes laboratorios de inteligencia artificial. OpenAI es otro cliente relevante, pero su enorme gasto y su ritmo de quema de caja podrían condicionar la velocidad a la que amplía su infraestructura de cómputo. Con AMD cotizando a unas 50 veces los beneficios esperados para los próximos doce meses, el margen de error es estrecho: "hay mucho que demostrar, con riesgos de ejecución por posibles retrasos en los despliegues o incluso por pérdida de cuota frente a los líderes actuales", resume el inversor, que le otorga una calificación de mantener (neutral).
SpaceX es una propuesta mucho más especulativa, pero también, a su juicio, con más recorrido a largo plazo. La compañía está levantando centros de datos de IA en tierra al mismo tiempo que diseña planes para llevar infraestructura de cómputo al espacio. Su objetivo es alcanzar unos 100.000 millones de dólares de ingresos recurrentes anuales en 2026 y convertirse en una de las mayores nubes de IA del mundo por capacidad desplegada; la dirección ha hablado de llegar hasta 10 GW de capacidad de IA en 2027, cuando este año se espera que apenas supere los 2 GW. Es decir, haría falta añadir una cantidad ingente de infraestructura, y la disponibilidad de energía, el despliegue de hardware y la demanda de los clientes de IA pueden frenar esa expansión. La pieza clave de esa visión es Starship: si los vuelos orbitales salen bien, se abriría la puerta a poner cómputo de IA en el espacio, algo que permitiría sortear los límites de electricidad y de red que atenazan a los centros de datos terrestres. Nvidia ya es socio tecnológico relevante, y su tecnología se usaría tanto en la parte terrestre como en los futuros sistemas orbitales. Con todo, JR Research le da una calificación de comprar: "a menos que quieras apostar contra Elon Musk, creo que SPCX está todavía muy al principio de su intento de desbancar a sus rivales en el negocio de la nube de IA".
En cuanto a lo que opina Wall Street, ambos valores cuentan con respaldo razonable, aunque con matices muy distintos. AMD tiene una recomendación media de compra fuerte, pero después de subir un 188% en lo que va de año, su precio objetivo medio de 644,62 dólares apenas deja un potencial del 4%. SpaceX logra una recomendación media de compra moderada, pero con un precio objetivo medio de 232,07 dólares implicaría una revalorización esperada del 51% a doce meses. El contraste resume bien la tesis: menos certeza a cambio de más recorrido teórico.
El análisis de Salseo
- En AMD el debate ya no es el tamaño del mercado, sino la cuota. Con 2 billones de dólares de oportunidad total sobre la mesa y una cotización de unas 50 veces beneficios esperados, el mercado da por hecho que la empresa crecerá mucho: cualquier retraso o pérdida de cuota se paga caro. La señal concreta a vigilar es si amplía su papel con Anthropic más allá de los 2 GW ya firmados.
- La apuesta por SpaceX no es la del negocio de lanzamientos, es una apuesta energética. Si la red eléctrica y la disponibilidad de energía se convierten en el gran cuello de botella de la IA, llevar centros de datos al espacio dejaría de ser ciencia ficción y pasaría a ser una ventaja competitiva real. El hito que lo desbloquea todo son los vuelos orbitales exitosos de Starship.
- Curioso efecto colateral: tanto AMD como SpaceX están atados a Nvidia, una como competidora directa en chips y la otra como socia tecnológica para su infraestructura. Quien compre estas acciones pensando en 'alternativas a Nvidia' en realidad está reforzando el papel central de Nvidia en la cadena de la IA.
- El titular se queda a medias en un detalle clave: la mejor recomendación de los analistas la tiene AMD (compra fuerte) pero solo le ven un 4% de recorrido tras subir un 188% en el año, mientras que SpaceX, con una recomendación más tibia, tendría un 51% de potencial según el consenso. Dicho de otro modo, la acción más segura es la que menos margen ofrece y la más arriesgada es la que más, que es exactamente lo que cabría esperar.