AMD sube con fuerza: ¿está justificada su valoración?

AMD cerró la semana con un salto del 6% tras una emisión de deuda récord y el respaldo de Bank of America. Un inversor top explica por qué sigue siendo alcista pese a que la acción ya no está barata.
Advanced Micro Devices (AMD) terminó la semana con buen pie, con una subida del 6% el viernes después de cerrar su mayor emisión de deuda con grado de inversión hasta la fecha y recibir una perspectiva optimista a largo plazo por parte de Bank of America.
La compañía recaudó 4.750 millones de dólares a través de cuatro tramos de bonos. La fuerte demanda institucional permitió a AMD fijar el precio de su deuda a más largo plazo en condiciones más favorables de lo esperado inicialmente. Estos fondos dan a la empresa flexibilidad financiera adicional para invertir en su negocio de hardware de inteligencia artificial, que está creciendo rápidamente, y en gastos de capital.
Mientras tanto, Bank of America elevó su previsión del mercado de CPU para servidores en 2030 a más de 210.000 millones de dólares y nombró a AMD como una de sus principales apuestas. El banco argumenta que el crecimiento de la IA agéntica hará que las CPU sean más importantes como capa de control en los centros de datos, lo que podría desplazar la infraestructura desde un modelo dominado por GPU hacia una mezcla más equilibrada de CPU y GPU.
La subida añade más brillo a una acción que ya acumula una revalorización del 140% en lo que va de año, aunque su valoración parece bastante exigente. AMD cotiza a aproximadamente 31 veces los beneficios futuros a 15 meses, frente a una mediana del sector de 24 veces.
Sin embargo, el destacado inversor The J Thesis (JT) reconoce que la acción ya no es una forma barata de exponerse a la IA, pero mantiene una postura alcista sobre AMD. Es cierto que la valoración ha subido junto con el precio de la acción, pero JT cree que la prima sigue siendo razonable dadas las perspectivas de crecimiento de la compañía, su sólida ejecución y su posición en el ecosistema de IA. Para JT, la cuestión clave no es si AMD es cara en términos absolutos, sino si el crecimiento de sus beneficios puede justificar la valoración. En este momento, cree que sí.
El reciente desempeño de AMD respalda en gran medida esa opinión. La demanda de centros de datos sigue siendo especialmente fuerte: los ingresos de ese segmento se duplicaron con creces interanualmente hasta los 6.700 millones de dólares en el último trimestre. El negocio representó la mayor parte de los ingresos totales de AMD, lo que subraya el creciente papel de la compañía en la infraestructura de IA. JT también destaca la capacidad de AMD para combinar un rápido crecimiento con una fuerte rentabilidad. Los ingresos aumentaron un 50% interanual, mientras que el margen bruto no-GAAP alcanzó el 56%, lo que sugiere una demanda sólida y un poder de fijación de precios significativo.
La compañía también está reforzando su posición para la siguiente fase del crecimiento de la IA. Su adquisición de Taalas tiene como objetivo mejorar la eficiencia computacional y las capacidades de inferencia de IA, mientras que las alianzas con grandes tecnológicas como Anthropic y Microsoft refuerzan el papel de AMD en el creciente ecosistema de IA. JT ve estas relaciones como componentes importantes de la posición competitiva a largo plazo de AMD y cree que la empresa sigue expuesta a varios mercados de crecimiento atractivos, incluidos la IA, los centros de datos y la computación en la nube.
JT también considera que la valoración debe verse junto con el excepcional desempeño financiero de AMD. La compañía ha logrado un crecimiento sustancial de ingresos y beneficios durante el último año, manteniendo un balance sólido y una rentabilidad saludable. Aunque la acción cotiza con una prima, JT sostiene que un fuerte crecimiento de los beneficios puede hacer que esa prima sea más razonable si la trayectoria actual continúa. A más largo plazo, un crecimiento sostenido de dos dígitos podría permitir que la valoración de AMD sea menos exigente a medida que los beneficios alcancen al precio de la acción.
No obstante, siguen existiendo riesgos importantes. AMD sigue estando muy ligada al ciclo de inversión en IA, y cualquier deterioro del sentimiento hacia la IA podría presionar tanto a la acción como a su valoración. La debilidad en el negocio de clientes y gaming, la compresión de márgenes, la competencia de Nvidia y la incertidumbre macroeconómica más amplia son preocupaciones adicionales.
"Pero ese no es mi escenario base", resumió el inversor de 5 estrellas. "Ahora, mi opinión sigue siendo que Advanced Micro Devices cabalga con éxito la ola impulsada por la IA. Y, francamente, no veo por qué debería cambiar pronto. Su crecimiento de ingresos y beneficios sigue siendo sobresaliente, y esto simplemente me hace ser alcista". En consecuencia, The J Thesis califica la acción como de compra.
La mayoría de los analistas de Wall Street están de acuerdo. Con 27 recomendaciones de compra frente a 6 de mantener, la acción ostenta una calificación de consenso de compra fuerte. La previsión apunta a un rendimiento a 12 meses del 26%, considerando que el precio objetivo promedio se sitúa en 647,04 dólares.
El análisis de Salseo
- La emisión de deuda de 4.750 millones no es solo un trámite financiero: le da a AMD munición para acelerar su expansión en IA sin diluir a los accionistas, aprovechando que el mercado de crédito le ofrece condiciones favorables por su grado de inversión.
- El giro de Bank of America es una señal de hacia dónde va la infraestructura de IA: si las CPU recuperan protagonismo como 'cerebro de control' frente a las GPU, AMD tiene una ventaja natural por su experiencia en ambos terrenos, algo que podría equilibrar la narrativa dominada por Nvidia.
- La valoración de 31 veces beneficios futuros frente a 24 del sector es el gran 'pero'. El argumento alcista se sostiene solo si el crecimiento de beneficios se mantiene por encima del 50% interanual; cualquier tropiezo en márgenes o en el ciclo de inversión en IA haría que esa prima se sienta muy cara.
- El riesgo más concreto a vigilar no es Nvidia, sino la dependencia de AMD del ciclo de gasto en IA: si las grandes tecnológicas frenan sus presupuestos de centros de datos, el segmento que ya aporta la mayoría de los ingresos de AMD sufriría primero.