AMD rebasa el billón de dólares en bolsa y un inversor ve recorrido hasta 2035

Las acciones de AMD se toman un respiro tras superar por primera vez el billón de dólares de capitalización, con un inversor defendiendo que el potencial de la compañía en IA está todavía lejos de agotarse.
Advanced Micro Devices (AMD) ha superado por primera vez en su historia el billón de dólares de valor en bolsa, un hito que llega después de varias sesiones de fuertes subidas. Tras ese empujón, la acción se ha tomado un respiro este jueves, pero el balance anual es espectacular: acumula una revalorización de alrededor del 187% en lo que va de año.
Buena parte del último tramo de entusiasmo ha venido de la mano de Muse, el nuevo asistente de inteligencia artificial de Meta, que se colocó rápidamente en lo más alto de la lista de aplicaciones más descargadas de la App Store en Estados Unidos. El mercado interpretó esa acogida como un posible impulso para todo el negocio de infraestructura de IA, y en particular para la demanda de procesadores de servidor capaces de mover cargas de trabajo cada vez más complejas. Ahí es donde AMD tiene su terreno de juego, tanto en chips de propósito general para centros de datos como en aceleradores gráficos (GPU) para entrenar y ejecutar modelos de IA.
El inversor Andres Veurink sostiene que el caso de AMD ya no se apoya solo en la inercia del mercado, y ha cambiado de opinión respecto a su postura anterior. Antes recelaba de la compañía porque sus aceleradores de IA no eran lo bastante competitivos frente a los de Nvidia como para ganarse un hueco relevante. Ese argumento se ha debilitado a medida que la empresa ha ido cerrando grandes acuerdos de infraestructura de IA: OpenAI y Meta se han comprometido a desplegar hasta 6 gigavatios (GW) de GPU de AMD cada una, Anthropic ha anunciado planes para hasta 2 GW y Oracle está instalando 50.000 GPU de la compañía. El pacto con Meta es especialmente relevante porque abarca varias generaciones de hardware, con el primer gigavatio previsto para empezar a enviarse en la segunda mitad de 2026.
De cara al largo plazo, el inversor pone el foco en la enorme expansión de capacidad de centros de datos que se espera en la próxima década. Su tesis es que AMD no solo se beneficiará de la capacidad nueva, sino también del reemplazo de las GPU actuales a medida que envejezcan y lleguen chips más potentes. Su escenario alcista asume que AMD se hará con un 15% del mercado de GPU para centros de datos en 2035. Con esas premisas, los ingresos de esa división podrían alcanzar unos 130.000 millones de dólares anuales y los ingresos totales de la compañía rozarían los 300.000 millones, antes de sumar lo que aporten sus áreas de cliente, videojuegos y sistemas integrados. También espera que AMD recorte su diferencia de precio con Nvidia a medida que sus productos ganen competitividad, lo que podría mejorar los márgenes a la vez que crecen las ventas.
Ahora bien, en una previsión que se extiende hasta 2035 hay muchas variables abiertas: cuánto gastarán las grandes tecnológicas en IA, a qué precios se venderán las GPU, cada cuánto se renuevan y qué cuota de mercado acaba rascando AMD. Pese a ello, el mensaje central de Veurink es sencillo: la compañía tiene hoy una cartera de proyectos de IA mucho más visible, un mercado direccionable en expansión y una lista creciente de clientes de primer nivel. Con todo, el consenso de analistas, formado por 29 recomendaciones de compra frente a 6 de mantener, apunta a un recorrido limitado desde los niveles actuales: su precio objetivo medio deja solo un 5% de margen de subida en los próximos meses, señal de que buena parte de las buenas noticias ya estaría en el precio.
El análisis de Salseo
- El cambio de fondo no es el rally, sino que AMD ha pasado de ser 'la alternativa teórica a Nvidia' a tener clientes con nombre y calendario: OpenAI, Meta, Anthropic y Oracle. Cuando los pedidos dejan de ser una promesa y se convierten en contratos plurianuales, el mercado deja de pagar por expectativa y empieza a pagar por visibilidad, que es un tipo de riesgo mucho más bajo.
- El detalle más jugoso del acuerdo con Meta es que cubre varias generaciones de hardware y que el primer gigavatio empezaría a enviarse en la segunda mitad de 2026. Eso no es un pedido puntual, es una relación a años vista, y abre la puerta al negocio del reemplazo: cuando las GPU envejecen, hay que sustituirlas. Ahí AMD compite por una demanda recurrente y no solo por la instalación nueva.
- El escenario de los 130.000 millones en centros de datos depende de hipótesis que AMD no controla: cuánto gasten las grandes tecnológicas en IA, a qué precio se vendan las GPU y qué cuota final consiga. Un 15% de mercado en 2035 es un supuesto, no un dato. Si el gasto en IA se enfría o Nvidia aprieta en precio, el castillo de la valoración de un billón de dólares es lo primero que tiembla.
- Ojo con la lectura contraria: tras semejante subida, el propio consenso de analistas apenas ve un 5% de recorrido según su precio objetivo medio. Eso significa que el mercado ya ha descontado buena parte del optimismo. Las señales concretas a vigilar son el arranque real de los envíos del primer gigavatio con Meta y si AMD logra reducir su brecha de precio con Nvidia, porque eso es lo que de verdad movería el margen.