AMD vs. Oracle: un inversor ve recorrido en una y techo en la otra

Un inversor particular compara las dos grandes apuestas de la IA: baja AMD de "mantener" a "vender" por su elevada valoración y mantiene el "comprar" en Oracle, mucho más barata sobre beneficios. El mercado, por su parte, no elige: le gustan las dos.
Advanced Micro Devices (AMD) y Oracle están subidas al mismo tren, el del enorme gasto en inteligencia artificial, pero los inversores pagan precios muy distintos por ese crecimiento. AMD se beneficia del tirón de la demanda de procesadores para centros de datos y de aceleradores de IA, mientras que Oracle está convirtiendo el gasto en IA en un crecimiento muy rápido de su negocio de nube. La cuestión que plantea el inversor Kenio Fontes no es si las dos crecen, sino cuánto de ese crecimiento ya está descontado en el precio de la acción.
Sobre AMD, Fontes no discute su historia: los números del último trimestre le dan la razón a los optimistas. Los ingresos del área de centros de datos más que se duplicaron respecto al año anterior, con una demanda fuerte de procesadores EPYC y de las tarjetas Instinct. Además, la compañía empuja su plataforma de rack Helios y los aceleradores de la serie MI400 para capturar más gasto a medida que la infraestructura de IA se vuelve más compleja. A más largo plazo, la dirección ha hablado de un mercado de procesadores de servidor de hasta 220.000 millones de dólares en 2030, del que quiere quedarse una parte importante, y tener como clientes o socios a OpenAI, Meta y Anthropic da credibilidad a esa oportunidad.
El problema, según este inversor, es doble. Primero, algunos de los mayores clientes tecnológicos del mundo están desarrollando sus propios chips, a menudo de la mano de especialistas en silicio a medida como Broadcom, de modo que la competencia de AMD no se limita a Nvidia e Intel: si esos grandes clientes trasladan más trabajo a sus chips propios, el mercado potencial a largo plazo podría ser menor de lo que sugieren las expectativas actuales. Y segundo, el precio ya recoge un crecimiento enorme. Fontes calcula que, incluso si AMD alcanzara unos ingresos de 196.000 millones de dólares en 2030 y mejorara sus márgenes, la acción seguiría cotizando a unas 19,5 veces los beneficios de ese año; aplicando un múltiplo de 25 veces a partir de ahí, el recorrido sería de aproximadamente un 28%, es decir, cerca de un 6% anual durante cuatro años. Su conclusión no es que AMD no pueda crecer, sino que incluso una ejecución excelente puede dejar a los accionistas con poco margen si la valoración acaba normalizándose. Con ese punto de partida, ha rebajado su recomendación de AMD desde "mantener" hasta "vender".
Oracle plantea una ecuación distinta. En su último trimestre creció un 30% en ingresos, con la nube total subiendo un 62% y la infraestructura de nube disparándose un 121%. Además, cerró el periodo con 664.000 millones de dólares en obligaciones de rendimiento pendiente (RPO, el trabajo ya contratado pero todavía no facturado), 209.000 millones más que un año antes. El problema evidente es lo que cuesta atender esa demanda: la compañía se gastó 28.500 millones de dólares en inversiones en el trimestre y, al mismo tiempo, captó 20.000 millones mediante una ampliación de capital, lo que presiona la caja y genera riesgo de dilución para el accionista actual. Aun así, Fontes ve ahí una oportunidad real de ingresos, no solo promesas: los clientes firman contratos, la facturación de nube se acelera y la cartera de trabajo pendiente no para de crecer. Y la valoración remata el argumento: Oracle cotiza a unas 17 veces los beneficios estimados para los próximos doce meses, frente a las cerca de 36 veces de AMD, un colchón que en su opinión justifica mantener la recomendación de "comprar" pese a las fuertes necesidades de inversión.
Con todo, Wall Street no ve motivo para elegir entre las dos. Ambas tienen consenso de "compra fuerte" y precios objetivos medios muy por encima de su cotización actual: 644,62 dólares para AMD, lo que implica una revalorización del 7% en un año, y 245,75 dólares para Oracle, un 67%. La distancia entre el análisis individual de Fontes y ese consenso es, precisamente, lo llamativo de la historia.
El análisis de Salseo
- La clave no es si AMD crece, sino a qué precio. Cotizar a unas 36 veces los beneficios estimados frente a las 17 veces de Oracle significa que el mercado ya ha pagado por años de ejecución perfecta: por eso un cálculo que da un 6% anual de recorrido durante cuatro años, aun con crecimiento fuerte, convierte la acción en poco atractiva para quien exija margen de error.
- Hay un riesgo que no aparece en las previsiones de tamaño de mercado: los propios clientes. OpenAI, Meta o Anthropic son a la vez los que más compran aceleradores y los que más empujan para diseñar chips propios con socios como Broadcom. Si ese silicio a medida gana peso, el mercado potencial de AMD se encoge por arriba, no por abajo.
- En Oracle, el dato estrella (664.000 millones de trabajo contratado) tiene letra pequeña: cumplirlo exige un ritmo de inversión de 28.500 millones por trimestre y ya ha obligado a levantar 20.000 millones ampliando capital, lo que diluye al accionista actual. La señal a vigilar es si la compañía es capaz de convertir esa cartera en caja sin volver a pedir dinero al mercado.
- El titular sugiere una dicotomía que el mercado no comparte: ambos valores tienen consenso de compra fuerte y objetivos medios que implican alzas del 7% y del 67%. Ahí está el verdadero salseo: la discrepancia entre lo que ve un inversor concreto y lo que descuenta el conjunto del mercado en una de las industrias más calientes del momento.