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American Airlines llevará Starlink a más de 1.000 aviones desde 2027

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American Airlines llevará Starlink a más de 1.000 aviones desde 2027

American Airlines extiende el acuerdo con SpaceX y equipará con internet satelital Starlink toda su flota principal: más de 1.000 aviones de Airbus y Boeing, con las primeras instalaciones previstas para principios de 2027.

American Airlines quiere que el internet por satélite deje de ser un extra en sus aviones. La aerolínea ha decidido llevar Starlink, el servicio de internet satelital de SpaceX, a toda su flota principal: más de 1.000 aparatos de Airbus y Boeing, según ha confirmado la compañía en un comunicado recogido por Bloomberg. El despliegue arrancará a principios de 2027 y supone multiplicar por dos lo que la aerolínea había anunciado hasta ahora, que era equipar algo más de 500 aviones de Airbus.

Para entender la relevancia del movimiento hay que mirar al negocio de la conectividad a bordo. El wifi de los aviones ha pasado de ser un detalle que casi nadie usaba a convertirse en un argumento comercial: los pasajeros comparan, se quejan y cada vez más eligen aerolínea por si pueden trabajar, ver una serie o contestar mensajes durante el vuelo. La apuesta de Starlink se basa en una red de satélites en órbita baja, mucho más cerca de la Tierra que los satélites tradicionales, lo que en teoría se traduce en una conexión más rápida y con menos retardo, parecida a la que uno tiene en casa. Con este anuncio, American Airlines pone ese tipo de conexión en el centro de su oferta en lugar de reservarla a unos pocos aviones.

El ganador evidente de la ampliación es SpaceX, que consigue un contrato de mayor tamaño en uno de los nichos donde su constelación de satélites está creciendo con más fuerza. El negocio aeronáutico tiene un atractivo especial: una vez que el hardware está instalado en un avión, se queda ahí durante años, porque cada aparato vuela entre 20 y 30 años y desmontar y cambiar de proveedor no es un trámite cualquiera. Eso convierte cada avión equipado en un cliente recurrente y difícil de perder. Pasar de 500 a más de 1.000 aparatos es también una señal de que la compañía de Elon Musk ha superado la fase de pruebas y ya vende su producto a gran escala en un sector históricamente dominado por otros proveedores de conectividad.

Ahora bien, conviene no confundir el anuncio con los ingresos. Las primeras instalaciones no llegan hasta principios de 2027 y el calendario está lleno de obstáculos: adaptar más de 1.000 aviones lleva años, cuesta dinero y añade peso y complejidad a cada aparato, algo que las aerolíneas miran con lupa por su efecto en el consumo de combustible. Mientras todo eso llega, el mercado sigue pendiente de lo de siempre en American Airlines: el precio de los billetes y los costes. De hecho, en las últimas semanas varias firmas de análisis han recortado su valoración de la compañía —Susquehanna a 15 dólares desde 20, Wells Fargo a 14 desde 17 y BofA a 15 desde 17— y sus acciones han cotizado en rojo. El wifi gratis ilusiona a los pasajeros, pero de momento no cambia las cuentas de la aerolínea.

El análisis de Salseo

  • El salto de 500 a más de 1.000 aviones no es un ajuste menor: indica que Starlink ha dejado de ser un proyecto piloto en la aviación comercial y entra en fase de despliegue masivo. En este negocio, el equipo se queda instalado en el avión durante casi toda su vida útil, así que cada aparato firmado hoy es una fuente de ingresos recurrentes y un cliente muy complicado de arrebatar a la competencia.
  • El verdadero motor de estos acuerdos no es la tecnología, sino la presión competitiva entre aerolíneas. El wifi ha pasado de ser un servicio opcional a un factor que pesa en la decisión del pasajero, y las compañías que se quedan atrás en calidad de conexión lo notan en la percepción de marca. American Airlines no está comprando velocidad, está comprando no quedarse rezagada.
  • La letra pequeña está en el calendario: hablar de principios de 2027 significa que no habrá ni un euro de impacto en las cuentas de nadie hasta dentro de dos años, y las adaptaciones de más de 1.000 aviones suelen retrasarse. La señal concreta que habrá que vigilar es la primera tanda de instalaciones reales y si se cumple el plazo anunciado, porque ahí se sabrá si esto es un plan serio o un titular de escaparate.
  • Para American Airlines, la noticia es buena pero no transforma su tesis de inversión: el negocio sigue dependiendo de tarifas, ocupación y costes, no del wifi. La prueba es que varias firmas de análisis han recortado su valoración en las últimas semanas pese a esta apuesta tecnológica, lo que recuerda que los mercados premian los beneficios, no los buenos titulares sobre conectividad.

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Fuente: TheFly