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Un analista defiende a Microsoft y Nvidia en plena resaca por la seguridad de la IA

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Un analista defiende a Microsoft y Nvidia en plena resaca por la seguridad de la IA

Jed Ellerbroek expone sus tesis alcistas sobre Microsoft y Nvidia mientras el mercado castiga al sector por los titulares sobre seguridad de la inteligencia artificial. Su argumento clave: la economía de EE. UU. depende cada vez más de los centros de datos.

El analista Jed Ellerbroek ha salido al paso de la última oleada de titulares volátiles que está sacudiendo a las acciones vinculadas con la inteligencia artificial. En declaraciones recogidas por Schwab Network, este profesional ha presentado sus tesis alcistas —es decir, los argumentos a favor de comprar— sobre dos de los grandes nombres del sector: Microsoft y Nvidia. Su intervención llega en un momento delicado, con el mercado reaccionando con nervios a cada noticia relacionada con el despliegue de nuevos modelos de IA y con los debates sobre su seguridad.

Ese es el punto de partida: una 'resaca' provocada por titulares, no necesariamente por cifras. Cuando aparecen dudas sobre los riesgos de la inteligencia artificial, los inversores tienden a vender primero y preguntar después, y eso golpea a las compañías que más han subido en los últimos tiempos. En ese contexto, Ellerbroek sostiene que el caso a favor de Microsoft y Nvidia sigue en pie pese al ruido, apoyándose en la evolución real del negocio y no en el ánimo del momento.

La parte más interesante de su argumento es la macroeconómica. Según su análisis, el PIB de Estados Unidos depende cada vez más de la construcción de centros de datos: la inversión en infraestructura para entrenar y ejecutar modelos de inteligencia artificial se ha convertido en una pata relevante del crecimiento económico del país. Dicho en cristiano: lo que antes era un tema exclusivamente tecnológico, ahora también mueve la aguja de la economía en su conjunto. Por eso el despliegue de nuevos modelos y la velocidad a la que se levantan estas instalaciones importan mucho más allá de Silicon Valley.

En ese esquema, Microsoft representa la capa de servicios y nube sobre la que se montan muchas aplicaciones de IA, mientras que Nvidia es el proveedor de referencia de los chips que hacen funcionar esos centros de datos. Son dos formas distintas de exponerse al mismo fenómeno: una más ligada al software y al negocio recurrente, la otra más cíclica y dependiente de la demanda de hardware. El mensaje de fondo de Ellerbroek es que la tendencia de fondo sigue intacta, aunque el camino esté salpicado de titulares que provoquen bandazos en el precio.

Lo cierto es que la noticia no aporta cifras nuevas ni cambios en los planes de ninguna de las dos compañías: es una opinión de mercado en un momento de nervios. El valor para el inversor está en el marco de análisis, no en un dato concreto. La pregunta que queda sobre la mesa es si los próximos resultados y los planes de inversión de las grandes tecnológicas confirman que el gasto en infraestructura de IA sigue acelerando o si, por el contrario, empieza a moderarse. Ahí es donde se decidirá si esta resaca es solo ruido o el principio de algo más serio.

El análisis de Salseo

  • La IA ya no se mueve solo por resultados: los titulares sobre seguridad y regulación se han convertido en un riesgo capaz de tumbar al sector en una sola sesión aunque las cuentas no cambien. El inversor en Nvidia o Microsoft asume hoy un riesgo de 'mancheta' que hace dos años ni estaba en la ecuación.
  • La conexión con el PIB de Estados Unidos es la parte con más miga. Si el crecimiento depende cada vez más de la construcción de centros de datos, la inversión en IA deja de ser un tema sectorial y pasa a ser macro. Juega a favor del argumento alcista (a nadie le interesa pinchar lo que sostiene la economía), pero a la vez eleva el riesgo: un frenazo en el gasto en infraestructura se notaría en el conjunto del país, no solo en la tecnología.
  • Señal concreta a vigilar: el dinero que las grandes tecnológicas digan que van a invertir en sus próximas presentaciones de resultados y la demanda de chips que traslade Nvidia. Si esas cifras siguen subiendo, esta caída se queda en ruido; si empiezan a moderarse, el debate cambia por completo.
  • La lectura contraria: históricamente, las caídas provocadas por titulares y no por números han sido oportunidades para quien cree en la tesis. El matiz es que ahora las expectativas ya están muy altas y el margen de decepción es pequeño, así que comprar la caída exige bastante más convicción que hace un par de años.

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