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Anatomía de un humanoide: los músculos mecánicos que se comen el 70% del coste

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Anatomía de un humanoide: los músculos mecánicos que se comen el 70% del coste

Un repaso técnico al cuerpo de los robots humanoides deja una idea clara: los accionamientos que mueven cada articulación pesan más en la factura que todo el software y los chips. Novanta, vía su división Celera Motion, ya vende parte de ese hardware crítico.

La fiebre de los robots con forma humana tiene dos mitades. La primera, la del "cerebro" —chips, software de inteligencia artificial y sensores—, ya se desmenuzó en una entrega anterior. La segunda es la del cuerpo, y es la que decide si el invento acaba siendo un producto real o se queda en un vídeo bonito para redes. En un análisis publicado por ETF Trends, el autor pone cifras a esa mitad física: un humanoide moderno puede llevar más de 40 accionamientos (las unidades que combinan motor, engranaje y sensor para mover cada articulación) y ese hardware tan especializado llega a representar hasta el 70% del coste total de fabricación. Dicho en cristiano: el músculo sale bastante más caro que el cerebro.

El motivo está en cómo se mueve un robot. Casi todos los motores eléctricos generan movimiento giratorio, así que para que una máquina camine, extienda un brazo o doble una rodilla hay que convertir ese giro en empuje. Y aquí aparece la regla que explica el volumen de piezas: cada grado de libertad —cada movimiento independiente que queremos que haga una articulación— necesita su propio accionamiento. Si queremos que un brazo robótico imite los siete movimientos naturales de un brazo humano, hacen falta siete accionamientos solo para esa extremidad. De ahí que el recuento total se dispare por encima de los 40 y que el coste se acumule en esta parte del robot.

Dentro de cada accionamiento, el corazón es el motor. Como el espacio y el peso dentro de una articulación son un bien escasísimo, no sirven los motores industriales convencionales, esos que van con carcasa y rodamientos. La alternativa son los llamados motores "frameless" (sin armazón), que se integran directamente en el ensamblaje de la articulación y aportan mucha potencia en un espacio mínimo. Aquí entra Novanta Inc. (NOVT), que a través de su división Celera Motion diseña este tipo de motores y encoders de precisión, componentes que no solo se encuentran en humanoides: también están en robots quirúrgicos avanzados y en exoesqueletos, es decir, en negocios que ya existen y venden hoy.

El motor aporta la fuerza bruta, pero la delicadeza la dan los engranajes. Para que una muñeca o una cadera se muevan con precisión humana hacen falta transmisiones compactas capaces de soportar carga sin perder exactitud, y la tecnología estrella para eso son las "harmonic drives" (también llamadas engranajes de onda de tensión). Funcionan deformando elásticamente una copa metálica flexible, lo que permite mucha fuerza, cero holgura mecánica (nada de juego entre piezas) y un peso muy bajo. El texto señala a Harmonic Drive Systems como líder histórico del segmento y a Nabtesco como competidor que empuja con engranajes compactos de capacidad de par un 20% mayor y más vida útil. Es una carrera por hacer articulaciones más fuertes, ligeras y duraderas.

Falta la pieza que convierte el giro en movimiento recto, la que permite estirar una pierna o amortiguar un paso: los accionamientos lineales, construidos a menudo con husillos de bolas en miniatura y anillos de rodillos cruzados. Son, en palabras del artículo, los "tendones" del robot, y ahí aparece THK, histórica proveedora de automatización de fábrica cuyos componentes ya se usan en prototipos actuales. La conclusión del análisis es la misma que la del coste: los semiconductores y el software enseñan al humanoide a pensar, pero es la cadena de suministro mecánica la que determina si de verdad puede moverse. Si los accionamientos se llevan más de la mitad de la factura, la viabilidad comercial de la robótica bípeda se decide en estas empresas, no en las de moda.

El análisis de Salseo

  • Aunque la noticia suene a robot humanoide, Novanta es una empresa de componentes con negocio ya asentado en robótica quirúrgica y exoesqueletos: el humanoide sería una capa extra de demanda, no la tesis entera. La señal a vigilar no es un titular, sino si los pedidos de robótica dejan de ser prototipos de laboratorio y se repiten trimestre a trimestre.
  • El dato del 70% del coste juega en las dos direcciones: da un papel central a los fabricantes de accionamientos, pero también les pone un objetivo en la espalda. Todo el sector tiene un incentivo enorme para abaratarlos o reducir su número, así que el valor se refugia en lo difícil de copiar (precisión, cero holgura, encoders) y no en la pieza genérica.
  • La demanda de estos componentes escala casi en línea recta con cada robot fabricado, porque hay un motor por grado de libertad. El negocio no depende del precio unitario, sino del volumen: pasar de cientos a miles de humanoides al año multiplica los pedidos aunque el precio por pieza baje.
  • Matiz importante: la fuente es una firma de índices temáticos que explica qué lleva dentro su propio producto, no hay cifras de ventas ni pedidos concretos. Es tesis sectorial, no una noticia corporativa, y buena parte de la cadena que describe son compañías japonesas a las que un inversor particular español no accede directamente.

Empresas mencionadas

Fuente: ETF Trends