Anthropic quiere blindar el control con un voto 'estilo Palantir' para sus cofundadores

La compañía de inteligencia artificial pide a sus accionistas aprobar una estructura que daría a sus siete cofundadores más de la mitad de los derechos de voto, siguiendo el modelo de Palantir.
Anthropic ha pedido a sus accionistas que aprueben una estructura de gobierno corporativo que otorgaría a sus siete cofundadores el 50,1% de los derechos de voto de la compañía, siempre y cuando al menos tres de ellos mantengan una participación mínima en el capital. La información la adelanta The Information, en una pieza firmada por Cory Weinberg, Valida Pau y Julia Hornstein, y el modelo que la empresa de inteligencia artificial quiere replicar es, ni más ni menos, el de Palantir Technologies.
Para entenderlo sin jerga: en la mayoría de empresas, cada acción vale un voto, de modo que quien tiene más trozos de la tarta tiene más voz en las decisiones. Lo que propone Anthropic es separar esas dos cosas. Es decir, que sus fundadores conserven el mando aunque su porcentaje de propiedad se vaya diluyendo con la entrada de nuevos inversores. Es exactamente el esquema que popularizó Palantir, donde determinadas acciones llevan aparejados derechos de voto muy superiores al resto y concentran el control en manos de sus creadores.
El movimiento se entiende mejor si se mira el contexto del sector. Las compañías punteras de inteligencia artificial necesitan cantidades ingentes de dinero para financiar centros de datos, chips y talento, y ese dinero llega a cambio de participaciones que recortan el peso de los fundadores. Blindar el 50,1% —la mayoría absoluta, con el margen más ajustado posible— es la forma de seguir levantando capital sin soltar el timón de la nave. La condición de que al menos tres cofundadores conserven una participación mínima apunta en la misma dirección: garantizar que el bloque fundador se mantenga cohesionado y que el control no dependa de una sola persona.
Aclaración importante para el inversor de bolsa: Palantir aparece en esta historia como referencia o espejo, no como protagonista. La noticia no cambia nada en las cuentas, los contratos ni las perspectivas de la empresa de datos, que cotiza en bolsa. Lo relevante aquí es la tendencia de fondo: las tecnológicas con ambiciones gigantescas están recurriendo cada vez más a estructuras de doble clase de acciones para que sus creadores no pierdan el control cuando el capital externo entra con fuerza. Y el detalle a vigilar es la respuesta de los accionistas de Anthropic, porque los inversores institucionales suelen mirar estas fórmulas con recelo: les dan menos poder de decisión a cambio de su dinero.
El análisis de Salseo
- Palantir es el modelo, no el afectado. La noticia no toca ni los ingresos ni los márgenes ni la cartera de contratos de PLTR: su acción aparece solo porque su estructura de voto es el espejo en el que se mira Anthropic. Para el accionista de Palantir, el impacto práctico es prácticamente nulo.
- La tensión de fondo es el dinero. La IA exige inversiones enormes y cada ronda de financiación diluye a los fundadores. Poner el umbral exactamente en el 50,1% no es casual: es la mayoría absoluta con el margen mínimo, pensada para controlar cualquier votación sin regalar un punto más de poder del necesario.
- La condición de que tres cofundadores mantengan participación mínima revela la otra mitad del plan: no se trata solo de blindar el control, sino de repartirlo dentro del grupo fundador. En la práctica, obliga a los siete a mantenerse alineados y frena que uno solo se quede con las llaves de la compañía.
- La señal a vigilar es la votación de los accionistas. Los fondos institucionales suelen rechazar estas estructuras porque recortan su capacidad de influir. Si Anthropic lo saca adelante, se consolida un manual que ya usan muchas tecnológicas y que conviene tener en el radar de cara a futuras salidas a bolsa del sector.