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Anthropic quiere blindar el control de sus siete fundadores antes de salir a bolsa

·NeutralImpacto medio
Anthropic quiere blindar el control de sus siete fundadores antes de salir a bolsa

La empresa de inteligencia artificial Anthropic pide a sus accionistas aprobar una clase especial de acciones que daría a su consejero delegado y a sus seis cofundadores el control del voto antes de su salida a bolsa, un esquema al estilo Palantir.

Anthropic ha pedido a sus accionistas que aprueben un cambio en la estructura de la compañía que daría a su consejero delegado, Dario Amodei, y a sus seis cofundadores una clase especial de acciones con la que controlarían el voto de forma colectiva. La medida llega en plena preparación de su salida a bolsa, según adelanta The Information y recoge Reuters, y busca replicar el modelo que ya utiliza Palantir: que los creadores de la empresa conserven el mando aunque entren nuevos inversores.

¿Qué significa esto en la práctica? Hoy lo habitual en una empresa que cotiza es que cada acción valga un voto. Con una clase especial —lo que en la jerga se conoce como acciones con voto múltiple— los fundadores reciben títulos que valen muchos votos cada uno. El resultado: pueden abrir el capital a nuevos inversores, y por tanto repartir el beneficio, sin ceder el timón de las decisiones. Para quien compra acciones en la salida a bolsa, implica adquirir una parte económica del negocio con bastante menos voz sobre cómo se dirige.

El movimiento se entiende en el contexto del sector en el que juega Anthropic, la inteligencia artificial generativa (es la empresa detrás del modelo Claude). Son negocios que necesitan cantidades enormes de dinero para desarrollar sus modelos: cada ronda de financiación con nuevos inversores diluye a los fundadores, y con este tipo de estructura pueden seguir levantando capital sin perder el control. Es un equilibrio delicado, porque los grandes fondos institucionales miran con lupa este tipo de blindajes: suelen aceptarlos, pero a veces a cambio de exigencias adicionales de gobierno corporativo.

La comparación con Palantir no es casual: es uno de los ejemplos más conocidos en bolsa de compañía con una estructura de voto diseñada para que sus fundadores mantengan el control. Que el nombre salga en la conversación da una pista de hasta qué punto Anthropic quiere un blindaje parecido antes de dar el salto al mercado. Lo que no ha trascendido, al menos por ahora, es el detalle: ni el porcentaje de votos que concentrarían esos títulos, ni la fecha de la salida a bolsa, ni la valoración con la que se pretende debutar.

Para el inversor particular, la noticia sirve sobre todo como señal de dirección: Anthropic está ordenando su casa y su gobierno corporativo, un paso habitual en la cuenta atrás hacia una salida a bolsa. También recuerda que en el sector tecnológico el control de los fundadores sigue siendo una línea roja que las compañías negocian con sus accionistas antes de exponerse al mercado. De momento es una petición pendiente de aprobación, no un hecho cerrado, así que conviene tomarla como contexto y no como un catalizador inmediato de precios.

El análisis de Salseo

  • El envite real de la noticia no es el reparto de votos, sino el calendario: una empresa no reorganiza su capital y su gobierno corporativo por gusto, lo hace cuando tiene la salida a bolsa en el horizonte. La señal concreta que hay que vigilar son las siguientes piezas del puzle: bancos colocadores, folleto de la operación y valoración con la que se pretende debutar.
  • El porqué de fondo es la dilución. En inteligencia artificial hacen falta miles de millones y cada ronda mete más inversores en el capital, comiendo terreno a los fundadores. Con acciones de voto múltiple levantan dinero sin soltar el timón, pero el precio es que los institucionales suelen castigar (o directamente discutir) estas estructuras porque su voto pesa menos de lo que debería por el dinero que ponen.
  • Que el titular se apoye en Palantir es una pista útil: indica que Anthropic quiere copiar un esquema que el mercado ya ha digerido antes en una cotizada. El matiz que no cuenta el titular es que ese tipo de blindaje lleva años generando debate entre los accionistas de las compañías que lo usan, así que no es un cheque en blanco: es una fuente recurrente de fricción en las juntas.
  • Lectura contraria para no emocionarse: esto es una solicitud a los accionistas actuales, no una decisión tomada, y el 'antes de la salida a bolsa' viene sin fecha ni valoración. Para el inversor de a pie hoy es información sobre intenciones y sobre cómo se reparte el poder en el sector de la IA, no un catalizador que mueva precios a corto plazo.

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Fuente: Reuters