Financiación

Apollo y varios bancos negocian financiar a SpaceX 40.000 millones en GPUs de Nvidia

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Apollo y varios bancos negocian financiar a SpaceX 40.000 millones en GPUs de Nvidia

Apollo Capital Management y un grupo de entidades financieras estudian cómo costear a SpaceX la compra de 40.000 millones de dólares en chips de Nvidia, apoyándose en deuda de grado de inversión y con las propias GPUs como aval.

Apollo Capital Management y un grupo de bancos están manteniendo conversaciones con SpaceX para articular la compra por parte de la compañía aeroespacial de 40.000 millones de dólares (unos 40.000 millones de euros al cambio actual) en GPUs de Nvidia, los chips que sostienen la inteligencia artificial. La operación se apoyaría principalmente en el mercado de deuda de grado de inversión, al que SpaceX recurrió hace apenas cuatro meses. Las conversaciones, adelantadas por el Financial Times y confirmadas por CNBC a través de una fuente conocedora de las negociaciones, están todavía en una fase preliminar: no se han cerrado los detalles ni se sabe qué entidades prestarán finalmente el dinero.

El contexto importa. Según la información publicada, SpaceX celebró una salida a bolsa récord a mediados de junio y, apenas dos semanas después, colocó 25.000 millones de dólares en bonos a distintos plazos. En aquel momento la demanda fue enorme, lo que dejó claro el apetito de los inversores de renta fija por este tipo de emisiones. Sin embargo, desde entonces los bonos vinculados a la inteligencia artificial se han vendido con fuerza y los diferenciales de crédito (la prima extra que exige un inversor por prestar a una empresa en lugar de a un Estado) se han ampliado.

La estructura que se baraja tiene un detalle llamativo: la deuda probablemente utilizaría como garantía las propias GPUs que se compran, y Apollo tendría un papel destacado en la organización de la financiación. El mercado viene asumiendo que estos chips conservan su valor durante unos siete años, y esa premisa se sostiene porque la capacidad de cómputo sigue siendo escasa y no se espera que la sequía se resuelva a corto plazo. Ni Apollo ni Nvidia han querido hacer comentarios al respecto.

Aunque una emisión de bonos de este tamaño es notable por sí sola, lo cierto es que llega después de una ristra de colocaciones de deuda de Meta, Amazon y Google, todas ellas para costear la carrera de infraestructura de la IA. El mensaje de fondo es que financiar todo esto cada vez sale más caro: las dos fuentes consultadas por CNBC aseguran que habrá más emisiones y que los inversores de renta fija están exigiendo una rentabilidad mayor para prestar su dinero, una señal de que empiezan a ser más selectivos con su exposición al sector.

En juego hay dos cosas distintas. Para Nvidia, la operación supondría un pedido de gran escala ya comprometido, aunque la ejecución depende de que la financiación salga adelante. Para el resto del ecosistema de la IA, la noticia deja un aviso: si el coste de la deuda sigue subiendo y los inversores empiezan a mirar con lupa a quién prestan, el ritmo al que se construyen centros de datos y se compran chips podría moderarse, por mucho que la demanda tecnológica siga intacta.

El análisis de Salseo

  • Lo más relevante no es solo el importe, sino el mecanismo: se usarían las propias GPUs como aval del préstamo. Eso significa que quien presta no se fía solo de la solvencia de SpaceX, sino del valor de reventa de los chips. Toda la estructura descansa sobre la idea de que un chip de IA sigue valiendo algo durante unos siete años; si esa premisa se rompe, el crédito se encarece o desaparece.
  • El momento elegido es incómodo. Hace cuatro meses SpaceX colocó 25.000 millones en bonos con demanda récord, y desde entonces los bonos ligados a la IA se han vendido y los diferenciales se han ampliado. No es que el grifo se haya cerrado, pero el dinero ya no es igual de barato ni igual de fácil: la operación tendrá que pagar más por financiarse.
  • Para Nvidia, un pedido de 40.000 millones es una señal de demanda sólida, pero el riesgo real no es que SpaceX se arrepienta, sino el calendario: si el coste de la deuda sube mucho más, la compañía podría retrasar o trocear las entregas, y lo que hoy parece un pedido cerrado se convertiría en una compra a plazos más lenta.
  • La señal concreta que hay que vigilar es doble: si el préstamo llega a firmarse y a qué tipo de interés, y si siguen saliendo emisiones de Meta, Amazon y Google. Si los inversores de renta fija empiezan a exigir primas cada vez mayores, el cuello de botella de la IA dejará de ser los chips y pasará a ser la financiación.

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Fuente: CNBC