Aranceles a semiconductores en EE.UU.: Nvidia, AMD e Intel, en el punto de mira

El secretario de Comercio de EE.UU. adelanta que llegan aranceles a los chips: «si construyes aquí, no pagas; si no, espera pagar». Nvidia, AMD e Intel, en el foco.
El secretario de Comercio de EE.UU., Howard Lutnick, ha confirmado que los aranceles a los semiconductores están en camino. Lo dijo durante la reunión ministerial de Innovación del G20 en Chapel Hill (Carolina del Norte) y luego dejó una frase que resume toda la política comercial: «Si construyes aquí, no pagas; pero si no construyes aquí, espera pagar». El mensaje reaviva la incertidumbre sobre el comercio de chips justo cuando Nvidia, AMD e Intel, junto al resto de la industria, siguen empujadas por el boom de la inteligencia artificial.
La administración Trump trabaja en un marco arancelario «dirigido» para incentivar la producción de semiconductores en suelo estadounidense. Pero, atención, porque todavía no se sabe ni el tamaño de los aranceles, ni qué chips se verían afectados, ni cuándo podrían entrar en vigor. Para el inversor, esos detalles son los que de verdad importan: el impacto económico puede variar muchísimo según dónde fabrique cada compañía y cuánta producción pueda trasladar a EE.UU.
Las declaraciones de Lutnick llegan en plena presión política sobre la infraestructura de IA. El secretario del Tesoro, Scott Bessent, ha dicho que las empresas de IA y los desarrolladores de centros de datos han hecho un trabajo «horrendo» explicando al público los beneficios de sus proyectos, un aviso del creciente malestar por la demanda eléctrica, el precio de la energía y el impacto local de una construcción tan rápida. Elon Musk, por su parte, avisó contra una regulación excesiva de la IA y pronosticó que esta tecnología podría aumentar la economía global entre un 20% y un 30%. David Sacks, antiguo zar de la IA en la Casa Blanca, defendió que los centros de datos podrían abaratar la electricidad si las empresas de IA añaden nueva generación de energía y contribuyen a mejorar la red.
Para quien invierte en chips, lo clave ahora mismo es el marco arancelario. Hasta que se fijen tipos, exenciones y calendario, es difícil juzgar si la política servirá sobre todo para encarecer los costes de los fabricantes o para dar ventaja a quienes ya tienen, o están construyendo, más capacidad en EE.UU. La noticia pone el foco en Nvidia, AMD e Intel, pero la decisión afecta a toda la cadena de suministro de semiconductores y a la carrera por la IA.
El análisis de Salseo
- El arancel no es solo recaudación: el lema «si construyes aquí, no pagas» lo convierte en un incentivo para repatriar la fabricación de chips. El impacto real para Nvidia y AMD dependerá de dónde produzcan sus procesadores y de cuánto puedan mover a EE.UU. sin disprar costes, así que la letra pequeña (tasas, exenciones y plazos) es lo que moverá las cotizacones.
- Hay una lectura contraria que el titular no cuenta: una política que premie fabricar en EE.UU. puede acar dando ventaja a los actores con más plantas en el país y castigando a los modelos que dependen de encargar la fabricación fuera. Por eso las mismas palbras de Lutnick pueden leerse como una mala noticia para unos y una oportunidad para otros.
- Las críticas de Bessent a las empresas de IA destapan un riesgo que va más allá del chip: la oposición social y política a los centros de datos por su consumo eléctrico puede traducirse en permisos más lentos, subidas de precios de la luz o regulación local. Ese frente se convierte en un coste real para todo el sector de la IA.
- La señal concreta a vigilar no es solo el anuncio arancelario, sino cómo reaccionan los reguladores y las compañías eléctricas ante los próximos proyectos de centros de datos. Si el debate sobre energía y permisos se intensifica, puede haber presión sobre los márgenes o los plazos de expansión de las grandes compañías de chips e IA, al margen de lo que pase con los aranceles.