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Arbe y Hirain logran un radar de nivel 3 para un gigante del automóvil en China

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Arbe y Hirain logran un radar de nivel 3 para un gigante del automóvil en China

Hirain fabricará e integrará el radar de imagen basado en el chip de Arbe para un programa de conducción automatizada de nivel 3 en China que abarcará varias marcas de uno de los mayores grupos automovilísticos del mundo. Las entregas en serie arrancarán en el cuarto trimestre de 2027.

Hirain Technologies y Arbe Robotics (NASDAQ: ARBE) han anunciado que uno de los mayores grupos automovilísticos del mundo ha elegido el radar de imagen de Hirain, alimentado por el chipset de radar de ultra alta resolución de Arbe, para un programa de conducción automatizada de nivel 3 destinado a turismos en China y que se extenderá a varias marcas del grupo. Hirain se encargará de fabricar, suministrar e integrar el sistema, y las entregas de producción en serie están previstas para el cuarto trimestre de 2027, antes del inicio de producción de los vehículos.

Para entender la relevancia, conviene aclarar qué es el nivel 3. En la escala de conducción autónoma, el nivel 2 (el que ya tienen muchísimos coches actuales) exige que el conductor siga pendiente de la carretera aunque el coche le ayude con la dirección o el freno. El nivel 3 da un salto: en determinadas condiciones, el vehículo se hace cargo y el conductor puede dejar de mirar la vía. Eso obliga a que los sensores sean mucho más fiables y ofrezcan una imagen muy detallada de lo que rodea al coche, porque de ellos depende la seguridad. Aquí entra el radar de imagen: no se limita a detectar que hay un obstáculo, sino que genera un mapa denso y preciso del entorno que el sistema central del vehículo puede interpretar. La tecnología de Arbe incluye chips de radiofrecuencia y de procesamiento propios y su sistema Phoenix, con 2.304 canales virtuales.

Lo llamativo del anuncio es el reparto de papeles y el proceso de selección. Según el director de tecnología de Hirain, el doctor Chengjian Fan, el cliente hizo una evaluación "excepcionalmente rigurosa" en tecnología, seguridad, calidad, validación, fabricación y madurez comercial antes de decidirse, y la compañía china liderará el desarrollo del sistema, la producción, la integración, la validación y el control de calidad apoyándose en su infraestructura industrial. Por su parte, el consejero delegado de Arbe, Ram Machness, califica el contrato como "un hito decisivo" en la comercialización de su tecnología y subraya que, para la conducción sin supervisión, el radar ya no basta con detectar: tiene que entregar datos de percepción en los que el coche pueda confiar a gran escala. Ambas partes insisten en que el cliente no se ha desvelado, algo habitual en estos contratos.

El acuerdo amplía la colaboración que Hirain y Arbe ya mantenían y la sitúa en la liga del nivel 3, un paso por encima de los programas de asistencia más extendidos. Para Hirain, que nació en 2003, tiene su sede en Pekín y fábricas en Tianjin, Nantong, Nanchang y Malasia, supone un sello de calidad frente a otros fabricantes. Para Arbe, es un aval de que su radar de ultra alta resolución se cuela como pieza clave en los planes de conducción automatizada de un gran grupo, aunque el negocio real no llegará hasta finales de 2027, cuando empiecen las entregas y arranque la producción de los vehículos. La empresa israelí, con sede en Tel Aviv y presencia en Estados Unidos, Alemania y China, vende su tecnología también para robotaxis, maquinaria pesada y defensa, mercados en los que busca diversificar más allá del coche particular.

El análisis de Salseo

  • Es un contrato con fecha, pero el dinero llega tarde: las entregas en serie no empiezan hasta el cuarto trimestre de 2027. El mercado suele premiar estos 'design wins' mucho antes de que se facturen, así que la clave estará en que no haya retrasos ni recortes del programa, porque cualquier aplazamiento del inicio de producción del vehículo arrastra todas las entregas por detrás.
  • El nivel 3 es la puerta grande y también la más disputada: el nivel 2 está muy extendido y es barato, mientras que el 'eyes-off' exige redundancia y percepción muy fiable, terreno donde el radar de alta resolución compite directamente con el LiDAR. Que un gran grupo elija radar y no LiDAR para varias marcas es, en sí mismo, un argumento comercial potente para toda la industria del radar.
  • El reparto de valor no es simétrico: Hirain se queda con la fabricación, la integración y la validación, y Arbe aporta el chip y la tecnología. Eso significa que Arbe depende de que su socio siga ganando programas con ese grupo y con otros clientes; cuantos más radares se fabriquen, más chips coloca, pero su facturación va ligada al éxito comercial de un tercero.
  • El anuncio tiene un punto ciego importante: no se dice qué grupo es, ni qué marcas, ni volúmenes, ni importe. Para una compañía del tamaño de Arbe, que se juega mucho con pocos contratos, la falta de esas cifras impide medir el impacto real en las cuentas. La señal a vigilar es si el cliente se desvela más adelante o si llegan nuevos programas que confirmen que no es un caso aislado.

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Fuente: PRNewsWire