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Archer Aviation sube un 3% con el rebote del mercado y un directivo planea vender

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Archer Aviation sube un 3% con el rebote del mercado y un directivo planea vender

Las acciones de Archer Aviation cerraron el lunes con una subida del 3,23%, impulsadas por el rebote general de la bolsa y del sector de los taxis aéreos eléctricos, mientras un alto cargo de la compañía registró su intención de vender sus últimas acciones en propiedad directa.

Archer Aviation (ACHR) cerró el lunes a 5,43 dólares por acción, un 3,23% más, en una jornada en la que los valores de taxis aéreos eléctricos se sumaron al rebote general de las compañías de crecimiento y tecnología. Su gran rival en el sector, Joby Aviation (JOBY), subió un 4,82%, mientras el Nasdaq 100 avanzó un 2,83% y el S&P 500 un 1,5%. El detonante parece estar en el ambiente general del mercado: el precio del petróleo y la rentabilidad de la deuda pública estadounidense bajaron, y eso animó a los inversores a volver a asumir más riesgo.

La clave es que el movimiento de Archer no responde a ninguna novedad propia de la compañía. Que Archer y Joby subieran a la vez y en línea con el resto del mercado apunta a que el impulso vino del rebote general y no de un anuncio específico del sector de los eVTOL (vehículos eléctricos de despegue y aterrizaje vertical, la tecnología detrás de los taxis aéreos). Además, Archer ya había caído un 2,59% el viernes, así que la subida del lunes sirvió sobre todo para recuperar parte de ese descenso. En lo que va de año, el valor sigue acumulando una caída cercana al 28%, una muestra de que el apetito por este tipo de compañías sigue siendo frágil.

En paralelo, un registro ante el regulador estadounidense (la SEC) mostró que Benjamin Lyon, presidente de la división de fabricación de aeronaves de Archer, presentó un formulario Form 144 para vender 45.359 acciones de clase A por un valor aproximado de 246.299 dólares, con el 21 de septiembre como fecha estimada de la operación. Esas acciones proceden del vencimiento de un paquete de acciones restringidas entregado el 15 de agosto como parte de su remuneración. El documento también indica que la venta se enmarca en un plan de trading 10b5-1 adoptado el 21 de mayo, es decir, varios meses antes de la operación prevista.

Para entender el alcance de este trámite conviene saber dos cosas. Primero, un Form 144 es solo un aviso de intención de venta: no confirma que la operación se haya ejecutado. Segundo, un plan 10b5-1 es un programa pactado de antemano que fija cuándo y cómo se venden las acciones, de modo que el directivo no decide el momento según lo que vaya sabiendo de la empresa; es la fórmula habitual para evitar sospechas de uso de información privilegiada. Aun así, el dato tiene un matiz interesante: Lyon ya vendió 50.188 acciones el 17 de agosto por unos 321.846 dólares, después de que vencieran 95.547 títulos, y aquella operación le dejó exactamente 45.359 acciones en propiedad directa. Es decir, la nueva venta prevista cubriría todo lo que le queda directamente.

El conjunto dibuja a una compañía que cotiza en bolsa, todavía en fase de desarrollo y sin ingresos relevantes, muy sensible a dos cosas: el apetito por el riesgo en el mercado y las expectativas sobre sus certificaciones y su capacidad de producir. Un plan de venta prefijado como este suele tener poco valor informativo por sí solo, pero no está de más seguir la pista a los movimientos recurrentes de los directivos y, sobre todo, a los hitos reales de la empresa: avances regulatorios, pruebas de vuelo y evolución de su caja.

El análisis de Salseo

  • La subida del 3,23% no nace de un catalizador propio: Archer se movió al son del rebote general, con el petróleo y la rentabilidad de los bonos a la baja. Cuando una acción sube exactamente igual que su rival y que el Nasdaq, lo que hay detrás es 'beta' (sensibilidad al mercado), no una mejora del negocio. La señal de fondo sigue siendo la caída del 28% en el año.
  • El Form 144 cubre las últimas 45.359 acciones que Lyon tenía en propiedad directa tras la venta de agosto, un detalle que un titular rápido no cuenta. El contrapeso es que la operación cuelga de un plan 10b5-1 pactado en mayo, así que el directivo no eligió el momento: es diversificación o planificación fiscal programada, no una señal de alarma sobre lo que va a pasar en la empresa.
  • Ojo con el lenguaje: un Form 144 es solo un aviso de intención, no una venta confirmada, y su fecha estimada (21 de septiembre) puede no cumplirse o ejecutarse parcialmente. Conviene revisar el Form 4 posterior para saber si la venta se completó de verdad y a qué precio, porque ahí está el dato firme.
  • Lo que de verdad mueve la tesis de Archer no son estos trámites, sino la certificación de sus aeronaves ante el regulador estadounidense (FAA), el arranque de la producción de su modelo Midnight y su ritmo de consumo de caja. Con la empresa aún sin ingresos, cualquier pausa en esos hitos obliga a buscar financiación y es ahí donde el accionista sufre de verdad, mucho más que con la venta de un directivo.

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Fuente: TipRanks