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Archer: Cantor ve 11 dólares y Goldman pide pruebas con el acuerdo Boeing

·NeutralImpacto alto
Archer: Cantor ve 11 dólares y Goldman pide pruebas con el acuerdo Boeing

Tras el acuerdo de Archer para comprar negocios de Boeing, Cantor Fitzgerald ve una plataforma aeroespacial de defensa con potencial hasta 11 dólares, mientras Goldman Sachs mantiene la cautela y exige ver ingresos. El mercado sigue dividido sobre el futuro de la compañía.

Archer Aviation, el fabricante de aviones eléctricos que está ampliando su negocio hacia la defensa y la aviación autónoma, ha abierto un nuevo debate en Wall Street: ¿se está convirtiendo en una plataforma aeroespacial más amplia o sigue siendo una acción demasiado dependiente de promesas que tardarán años en demostrarse? Cantor Fitzgerald y Goldman Sachs han dado respuestas distintas tras los resultados del segundo trimestre de Archer y el anuncio de su acuerdo para comprarle a Boeing los negocios Wisk Aero, Insitu y SkyGrid.

La visión más optimista es la de Cantor Fitzgerald. Su analista Andres Sheppard mantiene una calificación de “sobreponderar” y un precio objetivo de 11 dólares, y considera la operación con Boeing “material y transformadora”. Con ella, Cantor deja de ver a Archer como una simple empresa de eVTOL (aviones eléctricos de despegue y aterrizaje vertical) para tratarla como una plataforma diversificada de aeroespacial, defensa y movilidad aérea. Insitu, uno de los negocios comprados, aporta un negocio consolidado de drones que podría generar más de 200 millones de dólares de ingresos anuales tras el cierre de la operación. Wisk añade tecnología eVTOL y de vuelo autónomo, mientras que SkyGrid suma software de gestión del tráfico aéreo. Además, se espera que Boeing se quede con una participación inferior al 20% en Archer.

El otro gran pilar de la tesis de Cantor es la defensa. Archer presentó recientemente Thunder, una aeronave autónoma híbrido-eléctrica desarrollada junto a Anduril, con los primeros vuelos previstos para 2027. En opinión de Cantor, la defensa puede ser la vía más rápida para generar ingresos, porque las aeronaves militares no necesitan el mismo proceso de certificación de la FAA que exigen los eVTOL comerciales.

Goldman Sachs no discute la lógica estratégica, pero pide pruebas. Su analista Noah Poponak mantiene una calificación neutral y un precio objetivo de 8 dólares, aunque reconoce que el acuerdo con Boeing podría acelerar el desarrollo de Thunder. La firma señala como riesgos principales la certificación, la falta de integración vertical y el calendario del negocio de defensa. Las cuentas justifican parte de esa cautela: Archer ingresó solo 5 millones de dólares en el segundo trimestre, con un resultado operativo ajustado (EBITDA) negativo de 177,1 millones y un flujo de caja libre de -194 millones. La compañía terminó el trimestre con 1.600 millones de dólares en efectivo, y Goldman ha elevado su estimación de ingresos para 2026 hasta unos 16 millones, frente a los 9 millones anteriores. Para 2027 sigue esperando 109 millones.

El lunes, las acciones de Archer cayeron un 3,47% y cerraron en 6,39 dólares. La diferencia entre los dos informes es sobre todo una cuestión de tiempo: Cantor ya valora a Archer como una compañía aeroespacial amplia, mientras Goldman quiere ver cómo esa estrategia se traduce en ingresos antes de mover su precio objetivo. De momento, el consenso del mercado es favorable: Archer mantiene una recomendación de “fuerte compra” entre los seis analistas que la cubren, con un precio objetivo medio de 11,60 dólares, cerca de un 80% por encima del precio actual. Para el accionista, los próximos exámenes serán el avance del acuerdo con Boeing y el cumplimiento del calendario de Thunder, el campo de batalla donde se comprobará cuál de las dos lecturas era la correcta.

El análisis de Salseo

  • Cantor no solo sube la valoración: cambia el marco. Al dejar de ver a Archer como una empresa de eVTOL y pasar a tratarla como una plataforma de aeroespacial y defensa, le aplica otra lógica de valoración. Si el mercado acepta esa lectura, la acción se comparará con contratistas de defensa y no solo con fabricantes de coches voladores.
  • El activo más importante del acuerdo no es el más llamativo: Insitu. Su negocio de drones podría aportar más de 200 millones de dólares anuales frente a los 5 millones de ingresos trimestrales actuales. Ese salto convertiría a Archer en una empresa con ingresos reales y recurrentes, pero solo si la integración se completa y los contratos de defensa siguen llegando.
  • La vía militar es el atajo para esquivar a la FAA y adelantar ingresos. Mientras la certificación del eVTOL comercial puede alargarse años, Thunder, desarrollado con Anduril, tiene previsto volar en 2027 y no exige el mismo proceso. Cualquier retraso en esa fecha no sería un detalle menor: sería la señal de que la tesis de Cantor pierde su principal ventaja temporal.
  • Goldman recuerda el otro lado de la ecuación: el tiempo corre. Con 1.600 millones en caja y un consumo de efectivo de casi 200 millones por trimestre, Archer tiene margen, pero no infinito. El mercado acabará castigando si la expansión hacia defensa y drones no se convierte en ingresos y contratos concretos en los próximos trimestres.

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Fuente: TipRanks