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Archer compra los negocios de drones y aviación autónoma de Boeing

·PositivoImpacto alto
Archer compra los negocios de drones y aviación autónoma de Boeing

Archer Aviation absorberá tres filiales de Boeing (Wisk, SkyGrid e Insitu), sumará más de 200 millones de dólares en ingresos anuales y dará su gran salto hacia la defensa. Boeing, a cambio, se queda con una participación de cerca del 16,5% en la compañía.

Archer Aviation, la empresa de taxis aéreos eléctricos, ha anunciado la compra de tres filiales de Boeing especializadas en aviación autónoma, gestión del espacio aéreo y sistemas no tripulados. El acuerdo, presentado el lunes, incluye a Wisk Aero, SkyGrid e Insitu y añadirá más de 200 millones de dólares de ingresos anuales a la compañía, además de suponer un salto directo al negocio de la defensa. Se espera que la operación cierre a finales de 2026, sujeta a condiciones regulatorias y de cierre.

De las tres empresas, la más destacada es Insitu, con sede en Bingen (Washington). Esta unidad rentable diseña y fabrica sistemas de aeronaves no tripuladas para misiones de inteligencia, vigilancia y reconocimiento, cuenta con más de 3.500 aeronaves desplegadas y da servicio a clientes militares en 35 países. Su dron ScanEagle acumula más de 1,6 millones de horas de vuelo de combate. Boeing la compró en 2008 por unos 400 millones de dólares. Le acompañan Wisk, nacida como joint venture entre Boeing y Kitty Hawk en 2019 y con seis generaciones de eVTOL autónomos y más de 1.700 pruebas de vuelo a sus espaldas, y SkyGrid, que aporta el software para coordinar aeronaves y gestionar un espacio aéreo cada vez más automatizado. En conjunto, las tres filiales operan en 35 países y suman casi dos millones de horas de vuelo.

Para Archer, esta operación representa un cambio de escala: la compañía de Silicon Valley, centrada hasta ahora en desarrollar su taxi aéreo eléctrico Midnight, pasa a ser una plataforma diversificada con presencia en defensa, inteligencia artificial y gestión del tráfico aéreo. Archer planea combinar las capacidades adquiridas con su plataforma de IA, bautizada como ZEE y descrita como un modelo fundacional para el sector aeroespacial y de defensa. "Este es un momento decisivo para Archer y el futuro de la IA física en el sector aeroespacial y de defensa", ha asegurado su fundador y consejero delegado, Adam Goldstein.

La operación incluye también una nueva alianza estratégica entre Archer y Boeing. El gigante aeronáutico recibirá acciones clase A de Archer por valor aproximado del 19,75% del capital, lo que se traducirá en una participación cercana al 16,5% una vez cerrada la transacción, según The New York Times. Boeing mantendrá además acceso a la tecnología central de vuelo autónomo de Wisk para sus futuros aviones comerciales y de defensa. "Es una situación beneficiosa para ambas partes: permite a Wisk, SkyGrid e Insitu acelerar su desarrollo y salida al mercado, mientras Boeing capitaliza sus inversiones de las últimas dos décadas", explica Brian Yutko, vicepresidente de desarrollo de producto de aviones comerciales de Boeing.

El mercado ha celebrado el movimiento: las acciones de Archer subieron más de un 7% el lunes. Con esta compra, la compañía refuerza su apuesta por la defensa y la autonomía, un sector en plena ebullición, sin renunciar a su objetivo original de mover personas por las ciudades con sus aviones eléctricos de despegue y aterrizaje vertical.

El análisis de Salseo

  • Las tres filiales aportan ingresos reales de golpe: la operación añade más de 200 millones de dólares de facturación anual, con Insitu como pieza rentable y clientes militares en 35 países. Para una empresa vista hasta ahora como un proyecto de futuro, esto cambia la narrativa por completo.
  • Boeing no se va del todo: recibirá una participación cercana al 16,5% de Archer y conserva el acceso a la tecnología de vuelo autónomo de Wisk para sus propios aviones. Es una desinversión quirúrgica: externaliza costes y desarrollo, pero mantiene exposición a una posible revalorización de Archer.
  • Ojo a la letra pequeña: la emisión de acciones clase A por valor del 19,75% diluirá a los actuales accionistas de Archer, y el cierre no llegará hasta finales de 2026. Si la integración de tres empresas con operaciones en 35 países se atasca o las condiciones regulatorias se complican, el entusiasmo inicial podría esfumarse.
  • El movimiento coloca a Archer en la carrera de la autonomía militar, uno de los segmentos con más presupuesto del sector. La señal concreta a vigilar: la evolución de los ingresos de Insitu tras el cambio de manos. Si se mantienen o crecen, la compra se justifica sola; si caen, el mercado lo notará rápido.

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Fuente: GeekWire