Arete degrada a Uber a 'neutral': el miedo a los robotaxis ya pesa en bolsa

La casa de análisis Arete rebaja la recomendación de Uber de comprar a neutral, con un precio objetivo de 74 dólares, al considerar que la acción todavía no refleja el golpe que pueden suponer los coches autónomos.
Arete ha rebajado su recomendación sobre Uber de 'comprar' a 'neutral' y ha fijado un precio objetivo de 74 dólares por acción. Para quien no esté familiarizado con la jerga, esto significa que esta casa de análisis ya no ve motivos claros para entrar en el valor: antes aconsejaba comprar y ahora se queda al margen, con una estimación de hasta dónde puede llegar el precio. El aviso no llega por un mal trimestre ni por unos resultados flojos, sino por algo mucho más de fondo: la irrupción del coche autónomo.
El argumento central del analista es que la cotización de Uber todavía no ha descontado la 'disrupción' que pueden provocar los vehículos autónomos. Dicho en cristiano: el mercado sigue valorando a Uber como si el negocio de llevar pasajeros por carretera fuese a funcionar más o menos como hasta ahora, cuando la realidad es que los robotaxis podrían darle la vuelta a la tortilla. Arete espera además que la presión sobre la acción por este motivo se intensifique, es decir, que cada vez más inversores empiecen a mirar a Uber con la mosca detrás de la oreja y eso frene al valor aunque la empresa siga ganando dinero.
El detalle más incómodo del informe es el que señala que la propia oferta de vehículos autónomos de Uber no está escalando al ritmo necesario. Ahí está la tensión: si Uber no consigue desplegar suficientes coches sin conductor por su cuenta, tendrá que apoyarse en terceros, lo que le deja en una posición más débil a la hora de capturar el negocio del futuro. Es el clásico dilema entre quien pone la tecnología y quien pone los clientes, y la firma cree que Uber aún no tiene resuelta la parte que le tocaría controlar.
Para el inversor particular, la lectura es sencilla: el debate sobre Uber ha dejado de ser solo cuestión de viajes, comisiones y márgenes, y se ha convertido en una apuesta sobre quién se llevará el pastel cuando los coches se conduzcan solos. Un precio objetivo de 74 dólares, con la acción en los niveles actuales, deja poco margen de subida, y eso explica que la firma prefiera bajarse del barco antes que asumir el riesgo de que el mercado corrija su forma de valorar a la compañía.
A partir de aquí, la película se seguirá por tres vías: cuántos vehículos autónomos acaban operando dentro de la plataforma de Uber y en cuántas ciudades, si la empresa cierra nuevos acuerdos con operadores de esta tecnología y cómo evolucionan sus resultados en los próximos trimestres. Si el negocio tradicional aguanta y las alianzas avanzan, el miedo a los robotaxis se irá diluyendo; si el despliegue propio se queda atrás, la sombra sobre la cotización puede alargarse bastante más de lo que a algunos les gustaría.
El análisis de Salseo
- El aviso de Arete no va de resultados del trimestre, va de la tesis a largo plazo: el mercado aún valora a Uber como una plataforma de movilidad que crece, y la firma cree que ese guion se rompe si los coches autónomos cambian quién controla el negocio.
- El llamado 'overhang' funciona como un techo: mientras no se aclare quién gana con el coche autónomo, cualquier avance de un robotaxi competidor puede hacer bajar la acción aunque Uber gane dinero hoy. Es riesgo de narrativa, no de caja.
- El matiz que el titular no cuenta es que Uber también podría ser el socio que las flotas de vehículos autónomos necesitan, porque tiene los usuarios. Su problema señalado es otro: si su propia oferta de coches sin conductor no escala, dependerá de terceros y perderá poder de negociación.
- La señal concreta a vigilar es cuántos vehículos autónomos operan en su plataforma y en qué ciudades, más los acuerdos que firme con operadores de esta tecnología. Ahí se verá si el miedo se convierte en realidad o se queda en un susto.