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Arm arranca el año fiscal pisando fuerte, pero su valoración sigue sin cuadrar

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Arm arranca el año fiscal pisando fuerte, pero su valoración sigue sin cuadrar

Arm Holdings presenta resultados sólidos para el primer trimestre fiscal de 2027, superando expectativas. Sin embargo, su elevada cotización sigue generando dudas entre los analistas, que no ven justificado el precio actual de la acción.

Arm Holdings, la empresa británica que diseña la arquitectura de los procesadores que llevan dentro la mayoría de los móviles y cada vez más servidores, ha presentado esta semana sus cuentas del primer trimestre de su año fiscal 2027. Las cifras han sido buenas: los ingresos y el beneficio por acción han superado lo que esperaba el mercado, y la compañía ha elevado sus previsiones para el resto del año. Sin embargo, la reacción en bolsa ha sido más bien fría, y la acción apenas se ha movido. ¿El motivo? Que incluso unos resultados tan sólidos como estos no bastan para calmar a quienes piensan que Arm está demasiado cara.

El negocio de Arm es peculiar: no fabrica chips, sino que licencia sus planos (la propiedad intelectual de sus núcleos de CPU) a gigantes como Apple, Qualcomm o Samsung, y cobra un pequeño porcentaje por cada dispositivo que se vende con su tecnología dentro. Ese modelo de royalties le da un flujo de ingresos recurrente y muy escalable, pero también hace que su crecimiento dependa del volumen de dispositivos que venden sus clientes. En este trimestre, los ingresos por royalties han crecido con fuerza, impulsados por la adopción de su última arquitectura (Armv9), que genera regalías más altas que las versiones anteriores.

Además, Arm se está beneficiando del auge de la inteligencia artificial. Aunque no vende directamente chips de IA como NVIDIA, sus diseños de bajo consumo son la base de muchos procesadores que se usan en centros de datos para tareas de inferencia y entrenamiento de modelos. Empresas como Alphabet (Google) y Meta están diseñando sus propios chips basados en Arm para sus servicios en la nube, lo que supone una fuente de ingresos creciente y de alto margen para la compañía. Este viento de cola ha sido clave para que Arm haya podido revisar al alza sus previsiones anuales.

El problema es que todo ese optimismo ya está más que descontado en el precio de la acción. Arm salió a bolsa en septiembre de 2023 a 51 dólares por acción, y desde entonces ha llegado a multiplicar su valor por más de tres. A los precios actuales, cotiza a múltiplos muy exigentes: más de 100 veces beneficios estimados para este año. Para que esa valoración tenga sentido, Arm tendría que mantener tasas de crecimiento muy altas durante muchos años, y no solo en royalties, sino también en licencias, un negocio más irregular. Cualquier señal de desaceleración, aunque sea leve, podría provocar un ajuste doloroso en la cotización.

En resumen, Arm ha hecho los deberes y ha demostrado que su negocio va viento en popa. Pero en bolsa no basta con hacerlo bien; hay que hacerlo excepcionalmente bien para justificar un precio tan alto. Los inversores que ya están dentro pueden sentirse tranquilos con estos resultados, pero los que estén pensando en entrar quizá deberían preguntarse si el tren ya ha pasado o si aún queda recorrido. La respuesta, como casi siempre, dependerá de si la revolución de la IA sigue empujando los ingresos de Arm más rápido de lo que el mercado ya descuenta.

El análisis de Salseo

  • El verdadero motor de Arm en este trimestre ha sido la migración a Armv9, que duplica los royalties por chip respecto a la generación anterior. Si la adopción sigue al ritmo actual, los ingresos por este concepto podrían crecer a doble dígito durante varios trimestres más, incluso sin que aumente el número de dispositivos vendidos.
  • Aunque Arm no compite directamente con NVIDIA en chips de IA, se está colando en los centros de datos por la puerta de atrás: los grandes hiperscalares como Google y Meta están diseñando sus propios procesadores basados en Arm para reducir costes y dependencia de Intel y AMD. Este negocio de licencias 'custom' es de altísimo margen y podría ser la clave para que Arm alcance un perfil de crecimiento más predecible.
  • El mayor riesgo para el inversor actual no es que el negocio vaya mal, sino que vaya bien pero no lo suficiente. Con un PER superior a 100 veces, cualquier recorte en las guías futuras o una ralentización en la adopción de Armv9 podría desencadenar una corrección severa. El mercado ya ha puesto el listón muy alto, y Arm necesita saltarlo con holgura trimestre tras trimestre.

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Fuente: TipRanks