El CEO de Arm: la IA curará el cáncer y traerá robots humanoides

El CEO de Arm, Rene Haas, afirma que la IA encontrará la cura del cáncer 'en nuestra vida' y que los robots humanoides serán habituales en cinco años, si la escasez de chips lo permite.
El consejero delegado de Arm Holdings, Rene Haas, ha lanzado una afirmación rotunda: la inteligencia artificial (IA) encontrará la cura del cáncer 'en nuestra vida'. Haas, que en abril dejó el consejo de la farmacéutica británica AstraZeneca, explicó a la BBC que modelar cómo un marcador de ADN se ve afectado por el cáncer es un problema demasiado complejo para los humanos y para los ordenadores actuales, pero no para las máquinas del futuro. 'A medida que alimentemos más y más modelos en estos ordenadores, y los ordenadores se vuelvan más sofisticados para ejecutarlos, lo van a resolver', afirmó.
Arm es una de las mayores empresas de chips del Reino Unido, aunque no fabrica los procesadores: diseña la arquitectura que luego usan gigantes como Apple, Samsung, Qualcomm o Nvidia. La compañía, que cotiza en Nueva York pero mantiene su sede global en Cambridge, tiene unos 500 usuarios de sus diseños en todo el mundo. Emplea a más de 7.000 personas, unas 3.000 en el Reino Unido, y está valorada en 269.000 millones de dólares (unos 199.000 millones de libras), lo que la convierte en la mayor empresa tecnológica con sede en suelo británico. Haas, que se incorporó en 2013 y es CEO desde 2022, también acaba de ser nombrado responsable del negocio internacional de SoftBank, el gigante japonés que tiene una participación en OpenAI, la creadora de ChatGPT.
Además de la cura del cáncer, Haas vaticina que la IA abrirá la puerta a los robots humanoides de uso generalizado en los próximos cinco años. 'Con la inteligencia artificial, estos robots pueden ver, aprender y, en esencia, ser reprogramados para nuevas tareas', señaló. Puso un ejemplo: un robot programado para hacer la cama también puede aprender a colocar toallas o limpiar la basura. Sin embargo, el directivo admitió que la escasez de chips está frenando el crecimiento de este sector, porque los robots necesitan semiconductores para funcionar.
La idea de que la IA ayude a combatir el cáncer no es pura ciencia ficción. De hecho, los científicos ya están usando herramientas basadas en IA en la investigación y el diagnóstico. Este mismo año, el sistema de salud británico (NHS) informó de que más de 4 millones de pacientes recibieron un diagnóstico pulmonar más rápido gracias a la financiación de rayos X con IA. Eso demuestra que el potencial es real, aunque la promesa de una cura definitiva siga siendo, por ahora, una hipótesis.
Las declaraciones de Haas llegan en un momento clave para Arm. La compañía ha propuesto un plan de remuneración para su CEO que podría convertirlo en multimillonario si logra que la empresa alcance un valor de un billón de dólares. Con una valoración actual de 269.000 millones, el objetivo es ambicioso. En ese contexto, hablar de la IA como la solución a problemas tan grandes como el cáncer no es solo una visión de futuro: es también una forma de posicionar a Arm como pieza esencial en la revolución de la inteligencia artificial, que necesita cada vez más chips potentes.
El análisis de Salseo
- La afirmación de Haas es, en el fondo, un argumento de negocio: si la IA va a resolver problemas como el cáncer, necesitará una potencia de cálculo enorme, y ahí es donde Arm juega un papel clave al diseñar los chips que la hacen posible. Cada avance en IA es una oportunidad para la compañía.
- El directivo pone el foco en el hardware, no en el software. Dice que los ordenadores 'se van a volver más sofisticados' para ejecutar los modelos. Eso significa que el cuello de botella no es la inteligencia artificial en sí, sino la capacidad de cómputo. Para los inversores, es una señal de que la demanda de chips de Arm está ligada al ciclo de la IA.
- El vaticinio sobre los robots humanoides en cinco años tiene un matiz importante: Haas reconoce que la escasez de chips está frenando el sector. La tecnología puede estar lista, pero la cadena de suministro es la que manda. Esto es un recordatorio de que las promesas de la IA dependen de la capacidad de fabricar semiconductores, un punto que sigue siendo frágil.
- No hay que olvidar el contexto: Haas tiene un incentivo personal para vender optimismo, ya que su plan de remuneración le puede convertir en multimillonario si Arm llega a valer un billón de dólares. Eso no invalida sus declaraciones, pero invita a los inversores a tomarlas con cautela y a fijarse más en los datos concretos que en las promesas.