Arm contra SK Hynix: dos formas muy distintas de ganar dinero con la IA

Arm diseña chips con márgenes de lujo y SK Hynix fabrica la memoria que necesitan los servidores de IA. Comparamos sus números, sus riesgos y una valoración que no se parecen en nada.
El sector de los semiconductores lleva meses siendo el gran protagonista de la fiebre por la inteligencia artificial, y dentro de él conviven modelos de negocio que poco tienen que ver entre sí. Es el caso de Arm y de SK Hynix, dos compañías que cotizan en bolsa y que se benefician de la misma corriente de fondo, pero de maneras opuestas: una vive de diseñar y cobrar por el uso de su tecnología, la otra de fabricar a lo grande la memoria que hace funcionar los servidores de IA.
Arm licencia su propiedad intelectual a los diseñadores de chips y cobra royalties por cientos de miles de millones de chips, lo que le permite mantener una estructura de costes relativamente ligera. Su arquitectura, muy eficiente en consumo de energía, gana peso en los centros de datos, donde los proveedores de nube priorizan precisamente eso. En su año fiscal cerrado el 31 de marzo de 2026 facturó 4.900 millones de dólares, un 22,8% más que el ejercicio anterior, con un beneficio neto de 904 millones (un margen neto del 18,4%). Su ratio de deuda sobre recursos propios era de 0,1 veces y su ratio de liquidez de 6,0 veces, lo que refleja una posición financiera sólida. Generó 979 millones de dólares de caja libre, aunque con un matiz importante: la retribución en acciones (pagos a empleados con títulos en lugar de efectivo) equivalía al 69% de la caja generada por las operaciones, lo que hincha la cifra reportada, ya que se trata de un gasto que no sale de la caja pero diluye al accionista.
SK Hynix es uno de los grandes líderes mundiales en memoria, en especial en la HBM (memoria de alto ancho de banda), la que usan los servidores de inteligencia artificial. A diferencia de Arm, opera enormes plantas de fabricación de memoria DRAM y NAND. En su año fiscal cerrado el 31 de diciembre de 2025 ingresó 97,2 billones de wones, un 46,8% más que el año anterior, y ganó 42,9 billones de wones, lo que equivale a un margen neto de en torno al 44,2%. Su deuda sobre recursos propios era de 0,2 veces, con un ratio de liquidez de 1,9 veces, suficiente para atender sus compromisos a corto plazo, y su caja libre rondó los 18,2 billones de wones.
La diferencia más llamativa está en el precio que el mercado paga por cada una. Arm cotiza a unas 125 veces el beneficio esperado para los próximos doce meses, frente a las 5,4 veces de SK Hynix; en ventas, la brecha es similar (57,3 veces frente a 9,7 veces). Es decir, el mercado ya descuenta un crecimiento enorme en el caso de Arm y trata a la memoria como un negocio mucho más maduro y cíclico. En lo más reciente, Arm elevó un 22% interanual sus ingresos hasta 1.300 millones en su primer trimestre fiscal, cerrado el 30 de junio, con máximos históricos en licencias y royalties, y prevé alcanzar 1.400 millones en el tercer trimestre; además está dando el salto a producir sus propias CPUs para centros de datos, eso sí, sin fábricas propias (fabless). SK Hynix, por su parte, empezó a cotizar sus acciones en Estados Unidos a través de recibos depositarios el 10 de julio, señal de que el apetito inversor por la memoria ligada a la IA es fuerte, y firmó un segundo trimestre récord con 79,3 billones de wones de ingresos, un 51% más que en el trimestre anterior. Controla más de la mitad del mercado de HBM. En cuanto a riesgos, Arm depende de un puñado de clientes grandes para sus licencias, tiene exposición a China y podría sufrir si cambia el equilibrio de las arquitecturas de código abierto; SK Hynix se mueve en un negocio muy cíclico, con precios de memoria que suben y bajan según la oferta y la demanda, competencia feroz de Samsung y Micron y un gasto de inversión enorme para mantener sus fábricas a la última. El autor del análisis original, al comparar ambos casos, se decanta por SK Hynix como la mejor opción de compra para 2026, apoyándose en su menor valoración, su posición en HBM y sus resultados.
El análisis de Salseo
- Son dos negocios casi opuestos bajo la misma etiqueta de 'IA'. Arm cobra por licencias con un margen bruto del 93,9% y sin fábricas propias; SK Hynix fabrica memoria con un margen del 75,6% pero obligada a reinvertir cantidades enormes en plantas cada pocos años. Eso hace que Arm sea más rentable en el papel, pero también más dependiente de que sus grandes clientes sigan confiando en su arquitectura.
- La clave está en la valoración, no en el crecimiento. Que Arm cotice a 125 veces beneficios futuros y SK Hynix a 5,4 veces no significa que una esté cara y la otra barata sin más: Arm está ligada a un negocio de diseño escalable, mientras que la memoria ha sido históricamente cíclica y el mercado le paga menos por eso. Si el ciclo de precios de la memoria se gira, el múltiplo aparentemente barato de SK Hynix puede convertirse en una trampa.
- Hay dos señales concretas que vigilar. En Arm, su salto a fabricar CPUs para centros de datos (sin fábricas propias) puede abrirle un mercado nuevo, pero también la pone a competir con algunos de los clientes que hoy le pagan licencias. En SK Hynix, su desembarco en bolsa estadounidense con recibos depositarios amplía su base de inversores y la vuelve mucho más sensible al humor general sobre la IA: si se enfría el apetito, se nota antes en el precio.
- Detalle que el titular no cuenta: el flujo de caja de Arm sale muy maquillado porque la retribución en acciones equivale al 69% de la caja operativa. Es un gasto que no sale por la puerta, pero diluye al accionista año tras año. Y ojo con la volatilidad: Arm se ha movido en doce meses entre 100 y 452 dólares por acción, un rango que exige estómago para quien entre pensando solo en la historia de la IA.