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ARM se dispara un 15%: rebote de la IA y más deuda de SoftBank con sus acciones

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ARM se dispara un 15%: rebote de la IA y más deuda de SoftBank con sus acciones

Las acciones de Arm Holdings suben más del 15% y encadenan un rebote del 27% en cinco sesiones, impulsadas por la vuelta del apetito por la IA, la caída de la rentabilidad de los bonos y los planes de gasto de OpenAI.

Arm Holdings ha vivido un lunes de fuertes subidas: sus acciones se han revalorizado más del 15% y ya acumulan un rebote superior al 27% en las últimas cinco sesiones. El movimiento llega después de una semana negra, en la que el valor se hundió con fuerza tras el miedo a un posible frenazo en el desarrollo y el gasto en inteligencia artificial, que arrastró a todo el sector de los semiconductores. Este lunes el viento ha soplado en dirección contraria y el conjunto de las cotizadas tecnológicas ligadas a la IA ha recuperado terreno.

Parte del impulso viene de fuera de la empresa. La rentabilidad del bono del Tesoro estadounidense a 10 años bajó más de 3 puntos básicos, hasta el 4,963%, y la del bono a 30 años cayó más de 2 puntos básicos, hasta el 5,298%. Cuando la rentabilidad de la deuda baja, las empresas de crecimiento lo agradecen: sus beneficios se esperan en un futuro más lejano y, si la alternativa segura (los bonos) paga menos, esas ganancias futuras resultan relativamente más atractivas para el inversor. Al contrario, unos tipos altos encarecen la financiación de las empresas y presionan las valoraciones. A esto se sumó el petróleo, que cayó más del 2% hasta mínimos de once días por los indicios de avance en las negociaciones en Oriente Medio. El crudo se vigila de cerca porque un encarecimiento sostenido de la energía acaba contagiando la inflación.

En el plano puramente empresarial, los inversores tienen sobre la mesa el informe anual del ejercicio fiscal 2026 de Arm, presentado el 18 de septiembre. La compañía declaró unos ingresos anuales de aproximadamente 4.900 millones de dólares, un 22,8% más que el año anterior, y un beneficio antes de impuestos que creció alrededor del 27%, es decir, más rápido que las ventas: la rentabilidad mejoró. Este dato es clave porque Arm está en plena transición: ya no vive solo de cobrar licencias y cánones por su arquitectura de chips, sino que también diseña y vende sus propios procesadores. Su nuevo chip para centros de datos se ha convertido en el gran eje de la tesis inversora.

Otro foco de atención ha sido SoftBank Group, el gran accionista de Arm. Según Bloomberg, el grupo japonés amplió en 5.000 millones de dólares un préstamo con garantía de acciones de Arm, elevando el total hasta 25.000 millones. Es la tercera vez que amplía esta línea usando su participación en la compañía como aval. El movimiento se enmarca en la ambiciosa estrategia de inversión en IA de Masayoshi Son, que incluye un compromiso cercano a los 65.000 millones de dólares con OpenAI. Para el inversor de Arm, lo importante no es un cambio en los fundamentales del negocio, sino que SoftBank puede sacar valor de su participación sin vender acciones, y que los prestamistas han aceptado poner más dinero: su disposición se interpreta como una señal de confianza en el valor y la liquidez de los títulos. La cara B es que la cotización de Arm queda más atada que nunca a la estrategia de IA de SoftBank: una caída fuerte de la acción reduciría el valor del aval que sostiene esa deuda.

El contexto del sector también suma. OpenAI espera quemar 278.000 millones de dólares en efectivo entre 2026 y 2030, según el Financial Times, al mismo tiempo que prevé multiplicar por diez sus ingresos en ese periodo, desde 36.000 millones este año hasta 350.000 millones en 2030, con una facturación acumulada de 840.000 millones. Es decir, la demanda de infraestructura de IA seguiría siendo enorme. En ese marco, el consejero delegado de Arm, Rene Haas, se mostró cada vez más confiado en poder cubrir las expectativas del mercado para su nuevo chip de centros de datos, el AGI CPU, un procesador pensado para cargas de IA agéntica. La compañía ya habló de una visibilidad de unos 2.000 millones de dólares de demanda, el doble de los 1.000 millones que había señalado en marzo. El analista Jim Cramer recordó además que la acción llegó a los 452 dólares en junio y cayó hasta poco menos de 244, un descenso del 46%, y defendió mirar el valor con más perspectiva que la de unas pocas semanas.

El análisis de Salseo

  • La subida de hoy es más un rebote del sector que un cambio en la tesis de Arm: el dinero vuelve a las tecnológicas porque los bonos pagan menos y el petróleo baja, no porque la empresa haya anunciado nada nuevo. La señal de verdad que hay que vigilar es si los 2.000 millones de dólares de demanda declarada del AGI CPU se convierten en pedidos y facturación en las próximas presentaciones de resultados.
  • SoftBank está usando las acciones de Arm como aval para financiar su apuesta por la IA. Eso no toca los fundamentales del negocio, pero sí crea un vínculo peligroso: si Arm cae mucho, el valor del colateral que respalda esos 25.000 millones se reduce. Mercado y prestamistas están prestando atención: si en el futuro hay nuevas ampliaciones o, al contrario, ventas de títulos, será una pista de la presión real que tiene SoftBank para conseguir dinero.
  • El informe anual deja un detalle interesante: los ingresos crecen un 22,8%, pero el beneficio antes de impuestos lo hace un 27%. La rentabilidad mejora, lo que da margen para financiar el giro de Arm desde licenciar su arquitectura hacia vender sus propios procesadores. El riesgo de ese giro es de relaciones con clientes: muchos de los que pagan licencias por la arquitectura de Arm son también potenciales competidores de sus chips, y ahí puede haber tensiones.
  • OpenAI prevé quemar 278.000 millones de dólares hasta 2030. Suena a lluvia de dinero para los fabricantes de chips, pero es una cifra que depende de que los ingresos de la compañía se multipliquen por diez, algo que aún está por demostrar. Si ese gasto se ralentiza aunque sea un poco, los primeros en notarlo serán justamente los valores que más se han revalorizado por la fiebre de la IA.

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Fuente: Invezz