Mercado

Arm sube un 8%: su CEO se ve más cerca del objetivo de 2.000 millones en chips de IA

·PositivoImpacto medio
Arm sube un 8%: su CEO se ve más cerca del objetivo de 2.000 millones en chips de IA

Rene Haas, consejero delegado de Arm, asegura que confía más que nunca en alcanzar los 2.000 millones de dólares de ventas con su primer chip de IA, y la acción se dispara un 8% en una sola sesión.

Arm Holdings ha vivido una de sus mejores jornadas en bolsa de los últimos meses. Sus acciones cotizadas en Estados Unidos subieron alrededor de un 8% el jueves, lo que la colocó entre las que más ganaron del Nasdaq, después de que su consejero delegado, Rene Haas, pasara la noche anterior por el programa de CNBC presentado por Jim Cramer. Allí el directivo aseguró que la compañía está "más confiada hoy" que cuando anunció su objetivo de facturar 2.000 millones de dólares con su primer chip de inteligencia artificial, una meta que se presentó en la llamada de resultados de mayo.

Para entender el movimiento hay que saber de dónde viene Arm. Esta empresa no fabrica chips: diseña la base sobre la que se construyen y cobra a otras compañías por usarla, un negocio que durante años ha dependido sobre todo del mercado de los teléfonos móviles, con clientes de la talla de Nvidia o Alphabet. El problema es que ese mercado de móviles se ha ido enfriando, así que en marzo la compañía anunció un giro histórico: empezar a vender su propio chip de IA. En ese momento dijo que este producto podría generar 15.000 millones de dólares en ventas para 2031, una cifra muy superior a los 2.000 millones que ahora se pone como primera meta.

Según Haas, la demanda de sus productos "nunca ha sido tan fuerte". Y añadió un matiz interesante: el principal límite para crecer no será la capacidad de vender, sino la de conseguir suministro en un mercado de chips de IA que está saturado. Es decir, la empresa cree que tiene compradores de sobra y que el reto está en asegurarse de que alguien le fabrique todo lo que necesita a tiempo. Eso convierte el acceso a la producción en la verdadera llave del negocio.

El dato que ayuda a poner todo en contexto es el recorrido de la acción. Con la subida del jueves, los títulos de Arm acumulan una revalorización de en torno al 140% en lo que va de año. Sin embargo, siguen más de un 40% por debajo de su máximo histórico de 452,70 dólares, marcado el 18 de junio. ¿El motivo? El miedo de los inversores a que el enorme gasto en inteligencia artificial no sea sostenible, algo que ha castigado a buena parte de las compañías ligadas a esta tecnología. La euforia del CEO, así, convive con una desconfianza de fondo que el mercado todavía no ha digerido del todo.

La clave para el inversor es no confundir una entrevista con un resultado. Las palabras de Haas son una señal de confianza, pero no son ventas reales: el chip de IA de Arm todavía tiene que demostrar en las cuentas trimestrales que esa demanda se traduce en ingresos. Mientras tanto, la compañía camina entre dos aguas, manteniendo su negocio tradicional de licencias y construyendo a la vez una nueva pata que, si sale bien, puede cambiar por completo su perfil como empresa.

El análisis de Salseo

  • El giro de modelo es el verdadero fondo de la noticia: Arm pasa de cobrar por dejar usar su diseño (ingresos recurrentes y con pocos costes) a vender un producto físico, donde gana más por unidad pero también asume más gastos y riesgo. El objetivo de 2.000 millones es la primera parada de un plan que aspira a 15.000 millones en 2031, así que lo relevante es si ese chip arranca o se queda en promesa.
  • Haas señala el suministro, no la demanda, como el gran freno. En el mercado de la IA ya no basta con tener clientes: hay que reservar capacidad de fabricación en un sector saturado. La señal concreta que hay que vigilar es si Arm anuncia acuerdos de capacidad de producción o reservas a largo plazo; eso sería la prueba de que la meta es real y no solo un buen titular.
  • Ojo con el contraste que el titular no cuenta: la acción sube un 8% en un día, pero sigue más de un 40% por debajo del máximo de junio. El mercado lleva meses dudando de si el gasto en IA es sostenible, y una entrevista en televisión no cambia esa duda. La validación de verdad llegará en los próximos resultados, con cifras de ingresos del chip y no con declaraciones.
  • Hay una tensión estratégica a medio plazo: Arm cobra a grandes tecnológicas como Nvidia o Alphabet por usar sus diseños y, a la vez, ahora quiere vender su propio chip de IA. Eso puede generar roces con clientes que se convierten en competidores. Si esos acuerdos de licencia se tensan o se pierden pedidos, el negocio tradicional podría resentirse justo cuando se apoya en él para financiar el nuevo.

Empresas mencionadas

Fuente: Investopedia