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ASML vs. SK Hynix: dos maneras opuestas de ganar dinero con la IA

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ASML vs. SK Hynix: dos maneras opuestas de ganar dinero con la IA

Las dos compañías son apuestas claras a la inteligencia artificial, pero sus ingresos cuentan historias muy distintas: ASML avanza despacio por culpa de su propia maquinaria, mientras SK Hynix se dispara porque la memoria no deja de encarecerse.

El Motley Fool ha puesto frente a frente a dos nombres que suenan cada vez más cuando se habla de inteligencia artificial: la neerlandesa ASML, que fabrica las máquinas con las que se producen los chips, y la surcoreana SK Hynix, uno de los grandes fabricantes de memoria del planeta. Ambas cotizan en el Nasdaq —ASML rondaba los 1.808 dólares por acción y SK Hynix los 193,50 dólares, con una subida de más del 5% en la sesión— y a ambas les va bien gracias al tirón de la IA. El problema es que ese tirón llega a sus cuentas de resultados de formas completamente distintas.

ASML se dedica a vender equipos de litografía ultravioleta extrema (EUV), sistemas de inspección de obleas y el software que los controla a los fabricantes de circuitos integrados de medio mundo. Traducido: sus máquinas son imprescindibles para fabricar los chips de IA más avanzados y, como ningún competidor ha conseguido sacar una máquina EUV rival que funcione de verdad, la compañía disfruta de lo que la propia fuente describe como un monopolio legal. El problema es el tiempo: cada equipo es una mole complejísima que tarda meses en construirse, así que sus ingresos suben despacio y a trompicones. En los últimos meses ha anunciado que quiere elevar un 30% su capacidad de fabricación de sistemas de inmersión, ha lanzado una iniciativa conjunta con varias fundiciones para hacer fotomáscaras más grandes y ha empezado a construir otro campus de ingeniería en Países Bajos.

SK Hynix juega en otra liga y a otro ritmo. Diseña, produce y vende memoria avanzada, incluidos productos de memoria flash personalizados para aplicaciones móviles y de computación técnica compleja. En lo corporativo, acaba de completar una salida a bolsa en el Nasdaq de sus recibos de depósito estadounidenses (ADS) con una demanda que superó la oferta, ha recolocado a tres altos vicepresidentes para pilotar su estrategia global y, al mismo tiempo, afronta una demanda colectiva antimonopolio relacionada con el precio de sus componentes.

La diferencia entre ambas se ve muy bien en las cifras. En el trimestre cerrado en septiembre de 2024, ASML facturó 8.200 millones de dólares y SK Hynix 12.900 millones. Dos años después, en el trimestre cerrado en junio de 2026, ASML ingresó 10.800 millones (un 24% más que el año anterior) mientras que SK Hynix se plantó en 52.600 millones, más del triple que los 15.800 millones del mismo periodo del año previo. Los datos, convertidos desde euros y wones respectivamente, muestran dos curvas que se separan cada trimestre que pasa.

El motivo de fondo es sencillo: ASML vende pocas unidades muy caras y con plazos largos, mientras que SK Hynix vende memoria a montones y cada vez más cara. La memoria de alto ancho de banda (HBM) que necesitan los chips de IA escasea, los precios suben y eso multiplica las ventas de la surcoreana sin que tenga que fabricar muchísimo más. En el caso de ASML, su crecimiento lento no es debilidad, sino una restricción de capacidad: tiene la tecnología que todos necesitan, pero no puede entregarla más rápido. Son dos formas de exponerse al mismo boom, con riesgos y calendarios que no tienen nada que ver.

El análisis de Salseo

  • No es que una compañía vaya mejor que la otra: es que venden cosas distintas con tiempos distintos. ASML tarda meses en montar y entregar cada máquina EUV, así que aunque tenga pedidos de sobra su facturación avanza a trompicones; SK Hynix saca memoria de fábrica en semanas, y cuando la demanda aprieta su cifra de ventas pega un salto. La misma ola de IA, dos velocidades.
  • El motor real de SK Hynix no es vender más chips, sino venderlos más caros: la escasez de memoria de alto ancho de banda (HBM) está empujando los precios hacia arriba y eso dispara los ingresos sin necesidad de producir mucho más. Es maravilloso mientras dura y peligroso cuando se gira, porque la memoria es un negocio históricamente cíclico: la señal a vigilar no es el titular de ingresos, sino el precio de los contratos de memoria y si los rivales cierran la brecha técnica.
  • Justo en su mejor momento, SK Hynix arrastra una demanda colectiva antimonopolio por el precio de sus componentes. No es un golpe de caja inmediato, pero sí un riesgo legal que aparece precisamente porque los precios llevan meses subiendo con fuerza, y ese tipo de pleitos puede alargarse años y afectar a cómo la empresa fija precios en el futuro.
  • En ASML el dato que de verdad importa no es lo que factura este trimestre, sino cuántos pedidos entran en cartera: su crecimiento lento refleja que no puede fabricar más rápido, y por eso ha anunciado un aumento del 30% en su capacidad de sistemas de inmersión. Si ese esfuerzo se traduce en entregas, los ingresos llegarán más tarde y de golpe; y al no tener un rival real en EUV, no tiene que competir bajando precios.

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