AST SpaceMobile cae un 12%: SpaceX compra espectro y le aprieta el negocio

SpaceX se hace con licencias de espectro de 800 MHz valoradas en unos 8.000 millones de dólares y AST SpaceMobile se hunde en bolsa, mientras acumula retrasos en el despliegue de sus satélites. Un inversor habitual de la compañía cree que el castigo ya es excesivo.
AST SpaceMobile (cotiza en el Nasdaq bajo el ticker ASTS) se dejó alrededor de un 12% el viernes después de que SpaceX, la compañía de satélites de Elon Musk, ampliara sus planes para meterse de lleno en el negocio de las comunicaciones inalámbricas. El detonante fue el acuerdo de SpaceX para comprar a Grain Management licencias de espectro de 800 MHz con cobertura en todo Estados Unidos, en una operación que según los medios rondaría los 8.000 millones de dólares. Con esas frecuencias, Starlink —el servicio de internet por satélite de Musk— reforzaría su capacidad de conectar directamente con teléfonos móviles normales, sin necesidad de antenas especiales ni de aparatos raros.
El golpe es doble para AST SpaceMobile. Por un lado, la compañía también había ido a por esas mismas frecuencias, así que ve cómo un competidor directo se lleva a casa un activo escaso y valioso. Por otro, la empresa arrastra retrasos repetidos en su calendario de despliegue: su objetivo de tener unos 45 satélites en órbita se ha ido moviendo de finales de 2026 a principios de 2027. Es decir, la amenaza competitiva se refuerza justo cuando su propia red llega más tarde de lo previsto.
Pese a todo, no todo el mundo lo ve negro. El Techie, un inversor que figura entre el 3% de mejores analistas de la plataforma TipRanks, sostiene que el mercado se ha pasado de pesimista: «El retraso es real y he dejado de defender esa fecha, pero a estos precios el mercado ya está descontando el peor escenario», argumenta. Parte de su tesis se apoya en que AST puede empezar a dar servicio a clientes antes de completar toda su constelación: aunque los 45 satélites no lleguen hasta mediados o finales de 2027, una flota más pequeña permitiría hacer pruebas iniciales con operadores de telecomunicaciones mucho antes. La compañía ya trabaja con más de 60 operadores de móvil que suman más de 3.000 millones de abonados en todo el mundo, y tiene una cartera de pedidos de 1.300 millones de dólares entre acuerdos comerciales y contratos con el Gobierno de Estados Unidos, lo que le da posibles ingresos mientras pone más satélites en órbita.
El inversor ve una ventana de 12 a 18 meses para que AST consolide su posición, y señala una ventaja clave: su tecnología conecta a alta velocidad usando las frecuencias que ya tienen los operadores de móvil, sin obligar al cliente a comprar un dispositivo especializado. Además, calcula que la red de nueva generación de Starlink no empezará a operar de forma comercial amplia hasta principios de 2028. Y hay una diferencia de fondo: SpaceX podría acabar compitiendo directamente con las telecos (AT&T, Verizon, Vodafone), mientras que AST se presenta como proveedor de tecnología que ayuda a esas operadoras a mejorar su servicio, no como su rival. Con todo, los riesgos siguen ahí: más aplazamientos de lanzamientos y una valoración cara. Wall Street está dividido: de 11 analistas que siguen el valor, 5 recomiendan comprar y 6 mantener, lo que da un consenso de compra moderado, con un precio objetivo medio de 86,98 dólares, que implicaría un potencial de subida de en torno al 72% desde los niveles actuales, según los datos recopilados por TipRanks.
El análisis de Salseo
- El espectro de 800 MHz es el campo de batalla real de esta noticia: son frecuencias que permiten conectar un móvil normal directamente con un satélite, sin antena especial. Si SpaceX se queda con ellas, AST no pierde solo un activo, pierde margen de negociación: su modelo se apoya en usar las frecuencias de los operadores que son sus socios, así que su fuerza depende de que esos operadores la elijan a ella y no a Starlink.
- La diferencia clave entre ambos modelos es que SpaceX puede acabar siendo rival de AT&T, Verizon o Vodafone, mientras AST se vende como proveedor que mejora su cobertura. Eso explica la ventana de 12 a 18 meses que menciona el analista: es el tiempo que AST tiene para firmar y consolidar su posición con las telecos antes de que Starlink de nueva generación arranque de verdad, previsto hacia principios de 2028. Si esa ventana se cierra sin contratos cerrados, el argumento se debilita.
- El reloj del despliegue es el dato a vigilar. Pasar de 45 satélites a principios de 2027 no es solo una fecha: la cartera de pedidos de 1.300 millones de dólares solo se convierte en ingresos cuando hay capacidad en órbita. La señal concreta no es cuántos satélites lanza, sino si consigue activar pruebas reales con operadores usando una flota parcial, porque eso demostraría que puede facturar antes de completar la red.
- Ojo con el contraste que deja la noticia: la acción cae un 12% en un día por un movimiento de un competidor, pero el precio objetivo medio de los analistas está un 72% por encima del precio actual y el consenso sigue siendo de compra moderado. Es un valor de volatilidad extrema, donde el mercado reacciona a titulares y la tesis depende de plazos que la propia empresa ya ha incumplido varias veces; el riesgo de valoración y de nuevos retrasos no desaparece porque un inversor conocido diga que es buen momento.