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Astera Labs: los gráficos apuntan a un rebote del 40% hasta máximos

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Astera Labs: los gráficos apuntan a un rebote del 40% hasta máximos

Las acciones de Astera Labs se han recuperado de 251,97 a 358 dólares y varios patrones técnicos apuntan a un rebote hasta los 501 dólares. El fuerte crecimiento del negocio alimenta el optimismo, aunque la valoración ya es muy exigente.

Las acciones de Astera Labs (cotiza en bolsa con el ticker ALAB) han pasado de un mínimo de 251,97 dólares el 15 de septiembre a los 358 dólares actuales, un movimiento que ha ido de la mano de otras compañías ligadas a la inteligencia artificial. Según el análisis técnico que recoge Invezz, el valor ha dibujado un patrón de "doble suelo" en ese mínimo —el nivel más bajo que ha tocado tanto en julio como en septiembre— y ahora cotiza justo en la "línea de cuello" del patrón, en 358 dólares, su punto más alto desde el 4 de agosto. Para los analistas técnicos, eso abre la puerta a una ruptura al alza con un objetivo en los 501 dólares, su máximo de junio y un 40% por encima del precio actual, una cifra que coincide con lo que espera el banco RBC.

Conviene recordar qué vende Astera Labs, porque de ahí sale todo lo demás. La compañía fabrica soluciones de conectividad: los "cables" y chips que enlazan entre sí las GPU, los procesadores, la memoria, el almacenamiento y el equipamiento de red dentro de un servidor de inteligencia artificial. En la práctica, es la fontanería interna que permite que miles de chips trabajen juntos sin ahogarse. Su negocio va viento en popa gracias a la construcción de centros de datos que se está acelerando en Estados Unidos y en el resto del mundo.

El viento de cola es de los que quitan el aliento. Gartner calcula que el gasto en infraestructura de IA se situará este año entre 2,59 y 2,67 billones de dólares, un 49% más que el año anterior. Por su parte, el consejero delegado de JPMorgan, Jamie Dimon, llega a hablar de 1 billón de dólares para el año que viene. Los últimos resultados de Astera Labs reflejan ese tirón: en el segundo trimestre sus ingresos subieron un 104% interanual, hasta 392 millones de dólares, con un margen bruto del 73,3% y un margen operativo del 22,7%. Los analistas esperan que en el trimestre en curso los ingresos crezcan otro 138%, hasta 550 millones, y que el beneficio por acción pase de 50 centavos a 1,19 dólares. En el conjunto del año, la facturación debería saltar de 852 millones a 1.910 millones de dólares, y superar los 2.970 millones el año que viene.

El próximo catalizador que mira el mercado es Leo, un producto con el que la empresa quiere dar un paso más allá de conectar chips: crear una capa de memoria dedicada, enganchada directamente a las GPU a través de sus interruptores Scorpio. Es decir, pasar de ser quien une las piezas a colocar también una de las piezas más codiciadas en la era de la IA: memoria rápida y cerca del procesador. Su lanzamiento y su comercialización son la baza con la que los analistas esperan sostener el crecimiento de los próximos años.

Ahora bien, el entusiasmo tiene precio, y nunca mejor dicho. Astera Labs cotiza a 87 veces los beneficios que se esperan para los próximos doce meses, frente a una media de 23 veces en su sector, y su ratio PEG (que relaciona el precio con el crecimiento esperado) es de 1,66, también por encima de la media sectorial de 1,25. Traducido a lenguaje de andar por casa: el mercado ya da por hecho un crecimiento espectacular, así que cualquier trimestre que se quede un poco corto en ingresos o márgenes puede castigarse con fuerza. Y conviene no olvidarlo: todo el escenario de los 501 dólares es análisis de gráficos, no un hecho consumado.

El análisis de Salseo

  • El 40% de subida no nace de un hecho nuevo, sino de un patrón de gráfico (doble suelo más banderín alcista): es una apuesta a que el precio rompe con fuerza los 358 dólares. La señal a vigilar es concreta: si el valor pierde el mínimo de 251,97 dólares, el dibujo se rompe y el argumento técnico se cae con él.
  • El motor real de la compañía no es el gráfico, sino la densidad de los servidores de IA: cuantas más GPU se apilan en cada rack, más chips de conexión hacen falta. Y una vez que Astera se cuela en el diseño de una plataforma, cambiar de proveedor es caro y lento para el fabricante, lo que le da una ventaja difícil de arrebatar. Eso es lo que sostiene crecimientos de ingresos por encima del 100%.
  • Leo es la pieza que puede cambiar el tamaño del negocio: pasa de vender "conexiones" a colocar una capa de memoria pegada a la GPU, un mercado más grande y más estratégico. La duda es si su comercialización llega a tiempo y si Astera podrá defender ese terreno frente a gigantes del sector con mucho más músculo para replicar la idea.
  • La letra pequeña es la valoración: cotiza a 87 veces beneficios futuros frente a 23 del sector, así que el crecimiento ya está descontado, y de sobra. En un valor así, la buena noticia suele mover menos la acción que la mala: un trimestre flojo, un cliente que retrasa pedidos o un competidor que se lleva un diseño pueden provocar caídas mucho mayores de lo que justificaría el negocio.

Empresas mencionadas

Fuente: Invezz