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Una bacteria rara en el agua reciclada de Cheyenne pone en jaque al centro de datos de Meta

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Una bacteria rara en el agua reciclada de Cheyenne pone en jaque al centro de datos de Meta

Un contratista de Meta contaminó con una bacteria poco común el sistema de agua reutilizada de Cheyenne, Wyoming. Aunque no afectó al agua potable, las autoridades revocaron permisos de descarga y Meta investiga el incidente.

La ciudad de Cheyenne, en Wyoming, ha señalado directamente al gigante tecnológico Meta como responsable de un vertido que contaminó parte de su sistema de agua reciclada. Según la Junta de Servicios Públicos local, la descarga de un contratista de Meta, Goat Systems, introdujo una bacteria rara llamada Cupriavidus gilardii en la planta de tratamiento de aguas residuales de la ciudad. Este sistema se utiliza exclusivamente para riego de parques y campos de golf, por lo que el suministro de agua potable no se vio afectado en ningún momento.

El problema se originó durante las operaciones de llenado y purga del sistema de refrigeración del centro de datos, un proceso en el que el agua se descarta periódicamente y se reemplaza. Las autoridades detectaron la bacteria en un muestreo rutinario en febrero y, tras rastrear el origen, confirmaron que provenía de las instalaciones de Meta. La Junta calificó la infracción como "incumplimiento significativo" y revocó los privilegios de descarga industrial de Goat Systems para estas operaciones, que ya se habían detenido el 24 de marzo.

Como medida de precaución, la Junta ha decidido no aceptar más descargas de agua industrial de ningún centro de datos, ya sea de sistemas abiertos o cerrados. Además, durante dos meses se llevaron a cabo labores de limpieza que incluyeron el drenaje y desinfección de todo el sistema de agua reutilizada y del estanque Prairie View. Los sistemas de riego afectados se conectaron temporalmente a la red de agua potable para evitar cualquier riesgo de propagación.

Meta, que anunció este centro de datos de 800 millones de dólares y 66.500 metros cuadrados en 2024, asegura que está trabajando con su contratista general, Fortis, para resolver el problema. Un portavoz de la compañía explicó que Fortis dejó de verter aguas residuales industriales de inmediato y comenzó a transportarlas fuera del sitio. Además, inició sus propias pruebas con un especialista ambiental independiente, que no ha encontrado rastros de la bacteria. Meta mantiene su objetivo de ser "water-positive" para 2030, devolviendo más agua de la que consume.

La Cupriavidus gilardii es una bacteria poco común que rara vez causa infecciones, pero puede suponer un riesgo para personas mayores o inmunodeprimidas si hay exposición directa. Aunque el incidente no ha afectado al agua potable, ha encendido las alarmas sobre el impacto ambiental de los centros de datos, un tema cada vez más polémico en Estados Unidos. Mientras las tecnológicas defienden su papel en la economía y la carrera de la IA, comunidades como Cheyenne exigen controles más estrictos para evitar que el progreso digital se cobre un precio ecológico.

El análisis de Salseo

  • El incidente revela un punto ciego en la expansión de centros de datos: los sistemas de refrigeración pueden ser vectores de contaminación biológica, no solo de alto consumo de agua. La bacteria encontrada, aunque de bajo riesgo, muestra que los protocolos actuales de descarga pueden no ser suficientes para detectar contaminantes atípicos.
  • La decisión de Cheyenne de suspender todas las descargas industriales de centros de datos es una señal de alarma para el sector. Si otras localidades adoptan medidas similares, los costes operativos y los plazos de construcción podrían dispararse, especialmente para proyectos que dependen de sistemas de refrigeración por agua.
  • Meta se enfrenta a un doble desafío: resolver el problema técnico y gestionar la percepción pública. Aunque la bacteria no llegó al agua potable, la noticia alimenta el rechazo social hacia los centros de datos. La promesa de ser "water-positive" en 2030 queda en entredicho si no se controlan estos incidentes en la fase de construcción.
  • Para el inversor, el impacto financiero directo parece limitado, pero el riesgo reputacional y regulatorio es real. Habrá que vigilar si este caso desencadena auditorías más estrictas o retrasos en otros proyectos de Meta, especialmente en zonas con escasez de agua o fuerte oposición local.

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