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Barclays inicia cobertura: ve un 58% de recorrido en SpaceX y un 24% en Rocket Lab

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Barclays inicia cobertura: ve un 58% de recorrido en SpaceX y un 24% en Rocket Lab

El banco Barclays empieza a cubrir SpaceX y Rocket Lab con recomendación de compra y fija precios objetivo de 254 y 85 dólares por acción. Ambas suben en el premercado y el analista se muestra optimista con todo el sector aeroespacial y de defensa estadounidense.

Barclays ha movido ficha en el sector espacial. Su analista Anthony Valentini ha iniciado la cobertura de SpaceX (SPCX) y de Rocket Lab (RKLB) con una recomendación de compra (sobreponderar) para las dos, y ambas acciones subían en el premercado del viernes tras conocerse la noticia. El precio objetivo que pone a SpaceX es de 254 dólares por acción, lo que según sus cálculos deja un recorrido al alza del 58%; para Rocket Lab fija 85 dólares, un 24% de potencial desde los niveles previos.

En el caso de SpaceX, el analista considera que la compañía es la líder indiscutible del mercado espacial y que su capacidad de lanzamiento le da una ventaja enorme, tanto para empujar su negocio de comunicaciones por satélite con Starlink como para crecer en inteligencia artificial mediante futuros centros de datos en órbita. Según Valentini, ningún competidor se acerca a su escala, y el cohete Starship podría ampliar todavía más esa distancia al permitir lanzamientos más frecuentes y con más carga. De ahí que espere un crecimiento fuerte y márgenes elevados, con margen incluso para sorpresas positivas.

Rocket Lab tiene otra historia. La empresa diseña y lanza cohetes para poner satélites en órbita: su cohete Electron se dedica a misiones de satélites pequeños y es el segundo más lanzado del mundo, mientras que el futuro Neutron está pensado para cargas mayores. Precisamente ahí está la clave: el analista señala que la siguiente fase de crecimiento depende de que Neutron salga adelante. La compañía prevé trasladar ese cohete de carga media a la plataforma de lanzamiento en el cuarto trimestre de 2026, con un primer vuelo de prueba a finales de ese año o principios de 2027. Además, Valentini cree que el cierre previsto de la compra de Iridium ayudará a Rocket Lab a entrar en el negocio de las comunicaciones y a ganar peso en todo el sector espacial, y que controlar tanto los lanzamientos como la fabricación de naves le permitirá captar encargos más valiosos.

En su visión global, Barclays otorga una valoración positiva al conjunto de las acciones aeroespaciales y de defensa de Estados Unidos, pero con matices: prefiere las empresas de tecnología de defensa antes que a los grandes contratistas tradicionales. En el ámbito espacial, se decanta por compañías que se encargan ellas mismas de buena parte del trabajo, desde el lanzamiento del cohete hasta la fabricación del satélite o la nave. Las que dependen de terceros lo tendrán más difícil para crecer, diferenciarse y atender la demanda en un sector que arrastra escasez de suministros.

Conviene mirar también lo que dice el consenso de analistas, porque no coincide del todo con Barclays. Según los datos recopilados por TipRanks, tanto SpaceX como Rocket Lab tienen una recomendación media de compra fuerte. El precio objetivo medio para SpaceX es de 216,21 dólares, un 35% de potencial, mientras que el de Rocket Lab asciende a 108,40 dólares, lo que implica un 58% de recorrido. Es decir, el conjunto del mercado ve más recorrido en Rocket Lab que en SpaceX, justo al contrario que Barclays, que es más optimista con SpaceX y más prudente con Rocket Lab.

El análisis de Salseo

  • La tesis de Barclays para SpaceX es una apuesta por la escala: cuanto más lanza, más abarata los costes y más difícil se lo pone a cualquier rival. El punto a vigilar no es Starlink, que ya funciona, sino la cadencia real de vuelos de Starship: si consigue lanzar más a menudo y con más carga, el negocio de satélites y el posible negocio de centros de datos orbitales para IA dejan de ser una promesa y pasan a ser ingresos.
  • En Rocket Lab, el negocio que hoy da dinero (el cohete pequeño Electron) ya está maduro: es el segundo más lanzado del mundo, pero no es lo que mueve la acción. Lo que de verdad importa es Neutron, y ahí el calendario es el gran riesgo. Cualquier retraso en su llegada a la plataforma en el cuarto trimestre de 2026 o en el primer vuelo de prueba pesará más en el precio que la firma de un contrato nuevo.
  • La compra de Iridium cambia la naturaleza de Rocket Lab: deja de ser solo una empresa que lanza cohetes y fabrica componentes para pasar a operar también servicios de comunicaciones. Eso suele traducirse en ingresos más recurrentes y menos dependientes de cada lanzamiento, pero también en más deuda y en un trabajo de integración que hay que digerir. La señal concreta a seguir es el cierre definitivo de la operación.
  • Ojo con la letra pequeña: Barclays es más optimista que el consenso con SpaceX (58% de potencial frente al 35% de media) y más conservador con Rocket Lab (24% frente al 58% que ve el conjunto de analistas). Es decir, va a contracorriente en los dos sentidos. Si el consenso acierta, la que más recorrido tiene no es la que Barclays señala, y además iniciar cobertura con un 'comprar' en un sector tan caliente puede ser síntoma de que parte del entusiasmo ya está en el precio.

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Fuente: TipRanks